Maestro Zen Soko: “La religión ocurre antes de todo adentro de uno mismo”


El Maestro Zen Soko, Pierre Leroux se encontrará de visita en Chile por 4º vez a partir de noviembre para dar conferencias y dirigir prácticas de meditación zen. A continuación compartimos su conversación con Revista Mundo Nuevo sobre esta práctica milenaria, sus fundamentos y cómo llevarla a la vida cotidiana.

 Andrea Vasques, Susana Quiroz y Javiera Sanhueza,10/13/2018.

Pierre Leroux encontró el Zen en 1986 en la ciudad francesa de Rennes, y desde entonces ha continuado ininterrumpidamente con la práctica. Participa en todos los intensivos en el Templo Zen La Gendronnière (Francia), fundado por el Maestro Taisen Deshimaru. Recibe la ordenación de Monje en 1991 en el templo de La Gendronnière de manos de su Maestro, el Maestro Kosen, discípulo y sucesor del Maestro Deshimaru. Desde 2015, enseña, practica y dirige intensivos en México, América Latina y Europa.

¿Qué es el Zen y en qué consiste?

El Zen consiste en la práctica de una postura de meditación, sentados en la calma y en la inmovilidad, concentrándose concretamente en tres aspectos: el cuerpo, con la postura de meditación sentada; la respiración, alargando la fase de exhalación; y la actitud mental, dejando pasar los pensamientos. Esta postura llamada zazen es la esencia del Zen. La practica de esta postura es fundamental: el Zen no es un ejercicio intelectual.  Esta práctica existe hace más de 3.000 años, relacionada con la postura del despertar del Buda Shakyamuni en India y es practicada por el ser humano desde entonces, conservándose y siendo la misma a lo largo de los años. Esto enseña el carácter universal de la postura que se ha mantenido intacta hasta nuestros tiempos. Aprendemos a estar concentrados “aquí y ahora”, a ser conscientes de si mismo aquí y ahora. El Zen es una escuela de concentración, de paciencia y de observación de si mismo.

¿Cómo empezó a practicar el Zen y luego a dedicarse a ello?

Encontré el Zen el año 1986 en Rennes (Francia), sin ninguna idea de antemano sobre lo que era. De hecho me sorprendí cuando entré la primera vez a un Dojo, donde hacían introducciones a la práctica, no pensaba que me iba a encontrar sentado en un cojín frente a la pared en silencio. Al principio me preguntaba bien lo que estaba haciendo, pero reconocí que era algo que buscaba sin conocerlo. Esta percepción me ayudó a ser perseverante y poco a poco instalar esta práctica en el centro de mi vida. Adquirí la convicción íntima de que es lo que tenía que hacer: practicar zazen. El Zen me acompañó y me moldeó, en un proceso inconsciente, realmente más allá de mí. Mientras el Zen se instalaba en el centro de mi vida, yo seguía trabajando como cualquier otra persona. En estos últimos 4 años me dedico a difundir la práctica del Zen a través de conferencias, introducciones a la práctica e intensivos de meditación en Europa, México y América Latina.

¿Para usted el Zen es una religión?

Todo depende del significado que uno le dé a la palabra religión.

El Budismo Zen pone al ser humano en el centro de su vida, como creador y responsable de ella, volviendo a re-ligarse con su dimensión autentica. La postura de meditación Zen, nos permite practicar esta conexión, es un proceso íntimo que ocurre adentro de si mismo.

El Zen habla de girar su mirada hacia dentro. La religión ocurre antes de todo adentro de uno mismo.

Usted dijo que el ser humano practica el Zen hace más de 3.000 años, ¿cómo llegó esta práctica a nuestros días?

La práctica se mantiene hasta hoy en día porque toca la esencia misma del ser humano. Más allá que sea una persona india hace 2.600 años, china, japonesa, europea o chilena, es el ser humano mismo que está tocado por ella. Luego, para mantener el espíritu de esta práctica existe una línea de transmisión. El Zen, la práctica de zazen, se ha venido transmitiendo de maestro a discípulo desde la época del Buda. Esta transmisión es particular, no tiene nada que ver con alcanzar un nivel de estudio o años de antigüedad, la transmisión en el Zen, ocurre “I Shin den Shin”, que quiere decir: “de mi espíritu a tu espíritu”, “de mi alma a tu alma”. De esta manera el linaje zen ha podido atravesar continentes, civilizaciones, épocas y culturas totalmente distintas, pero guardando su frescura y su exactitud.

¿Qué entiende usted por frescura?

El campo de aplicación del Zen es la vida cotidiana, y la vida cotidiana es aquí y ahora. La frescura se sitúa mas allá de cualquier dogma o conceptos rígidos. Cada día es un nuevo día y para vivirlo debemos mantener una mente abierta y disponible, no podemos decirnos “Ya entendí, ya llegué”, y el Zen es una práctica viva, liberadora. Sin espíritu fresco, el Zen se muere.

¿Qué beneficios trae la práctica de zazen?

La práctica de zazen realiza la unidad cuerpo y espíritu, cuerpo-mente, los beneficios conciernen a ambos.

Los efectos fisiológicos de la meditación sobre el cuerpo son conocidos y son objeto de estudios científicos. A través de la concentración en la respiración profunda de zazen favorecemos la oxigenación de la sangre, la circulación cerebral mejora notablemente, la corteza cerebral calma su actividad y el flujo consciente de pensamientos es detenido, mientras que la sangre circula hacia capas más profundas. Mejor irrigadas, estas capas se despiertan de un semi-sueño dando una sensación de bienestar, de serenidad, de calma, cercana al sueño profundo pero en pleno estado de vigilia. El sistema nervioso se relaja, el estado de estrés disminuye al igual que el nivel de agresividad y el sistema inmune mejora.

La observación de si mismo durante zazen nos hace tomar distancia con uno mismo. Observarse a si mismo, olvidarse de si mismo: esta práctica nos proporciona calma, compasión y sabiduría frente a los eventos de nuestra vida cotidiana.

¿Cuáles son los principales conflictos que enfrenta el ser humano en la actualidad? ¿Y cómo puede ayudar a ello practicar zazen?

Los conflictos que enfrenta el ser humano son los que él hace vivir dentro de él mismo. El ser humano se olvida de su esencia auténtica y deja a su ego manejar su vida. La observación de los pensamientos durante zazen nos hace ver que la gran mayoría de ellos giran alrededor del ego.

Esta práctica nos hace conocernos íntimamente, podemos tomar conciencia de cómo somos, cómo actuamos, cómo pensamos y así llevar a cabo los cambios necesarios para evolucionar y expresar de la mejor manera posible nuestras cualidades humanas; con el medio ambiente, con nuestras relaciones interpersonales y también con uno mismo.

Zazen me va a ayudar a ver la vida tal como es y verme a mí tal como soy, pero no va a resolver mi vida, soy yo quien debe resolverla llevando a cabo los cambios necesarios en ella.

¿Cuál es la base filosófica de la práctica del Zen?

Existen cuatro comportamientos, cuatro actitudes que nos ayudan a despertar en nuestra vida cotidiana. La primera es Shikantaza: “solamente sentarse”. Es hacer zazen de un solo espíritu, significa entregarse completamente al zazen aquí y ahora.  Zazen no es un ejercicio para alcanzar el despertar sino que zazen mismo es el despertar, práctica y despertar no pueden ser separados el uno del otro.

La segunda es Hishiryo: “pensar sin pensar, más allá del pensamiento”. Esto es el estado mental durante zazen. No se trata de alcanzar un estado trascendental de la mente a través de la meditación o de entrar en un estado carente de pensamientos o imágenes. Esta consciencia, como decimos “pensar sin pensar”, Hishiryo, se sitúa más allá del pensamiento que discrimina. Entonces lo verdadero, lo falso, lo correcto, lo incorrecto, todo eso se deja de valorar durante la meditación, para solo permanecer Shikantaza, sentados. Es la experiencia de la unidad absoluta.

La tercera  Fuse: “la generosidad”. La auténtica generosidad no es sólo dar, es no querer recibir nada a cambio. La generosidad es material tal como espiritual y transforma nuestra vida  haciendo nacer a un ser humano desapegado de su ego.

Y por ultimo;  Mushotoku: “hacer zazen sin esperar u obtener nada a cambio”. Significa deshacerse de los apegos mentales, es decir desapegarse de los beneficios personales en todas sus formas. Realizar todos los gestos del cotidiano con la única motivación de hacerlo bien, es la mayor actitud de desprendimiento. Renunciar al ego es el mayor logro que se puede alcanzar.

La práctica simultánea de estos cuatro aspectos constituye el auténtico espíritu de la práctica de zazen.

Información sobre la venida del Maestro Soko a Chile:

Esta es la 4ta visita del Maestro Soko en Chile y su próxima visita a nuestro país es en noviembre 2, 3 y 4 con un intensivo de meditación Zen. Mas información: www.zenchile.cl

Dónde practicar meditación Zen:

Santiago:
Sho Den, Dojo Zen de Santiago de Chile.
Martín Alonso Pinzón 5882, Las Condes.
www.zenchile.cl

Coquimbo:
Lautaro 93, El Llano, Coquimbo.
dojozencoquimbo@gmail.com

Quilpué:
Balmaceda 237, Quilpué.
zencajon@gmail.com

San José de Maipo:
zentemuco@gmail.com

Temuco:
zentemuco@gmail.com


 

 

 

 

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