Junto con la luna llena en Aries llega también algunos de los festivales espirituales más importantes del año. Cuando el sol se mueve hacia el norte, culminando el ciclo espiritual anual, llegan las conmemoraciones de Pascua, Wesak y Buena Voluntad. Correspondientes a las lunas llenas de Aries, Tauro y Géminis, respectivamente, en este periodo los tres centros planetarios –Shamballa, la Jerarquía Espiritual (el Reino de Dios) y la Humanidad- están inmersos en un alineamiento muy próximo, que establece las relaciones más potentes y profundas, con lo que la energía divina circulatoria fluye a través de la vida planetaria.
Durante siglos la humanidad ha celebrado el festival de Pascua y el de Wesak, especialmente en las tradiciones religiosas occidentales y orientales. Al respecto, la esoterista inglesa Alice Bailey mencionó que “Wesak enlaza oriente y occidente, Buda y Cristo, Shamballa y la Jerarquía, propósito y amor”, porque es durante estos festivales espirituales donde el Señor del Amor, el Cristo, y el Señor de la Sabiduría, el Buda, actúan como un punto focal para las aspiraciones humanas y como intermediarios divinos entre Dios y la familia humana. Una celebración que en 2025 inicia la noche del 13 de abril, con la luna llena en Aries.
Aries, que transmite la energía del primer Rayo de Voluntad o Poder, quien proporciona el fuego puro y eléctrico a nuestro sistema solar, coincide con el Festival de Pascua, el gran festival cristiano de la resurrección, momento que esotéricamente se conoce como el Festival del Cristo Resucitado y Vivo, donde meditamos en este principio de resurrección a una Vida mayor.
De acuerdo a los escritos de Alice Bailey explicados por la organización mundial Lucistrust, la experiencia de la crucifixión de Cristo pretendía demostrar la realidad de “la vida más abundante”, y no el enfoque en la muerte que ha caracterizado la interpretación que la iglesia ha dado a este acontecimiento.
La piedra angular de nuestra profunda reflexión llega a ser: “Cristo en nosotros esperanza es de gloria”, donde poco a poco, a través de esfuerzos sistemáticos y rítmicos, el individuo se escapa del confinamiento del yo inferior y renace a la vida inspiradora del alma. Porque al igual que en todos los seres iluminados y liberados, la crucifixión y la muerte subjetiva de la personalidad llevan a la renovación de la conciencia y a una vida de propósito y expresión espiritual.
Cristo fue el primero en anclar el divino principio del amor, un proceso alquímico que continúa haciendo impacto sobre los corazones y las mentes de las personas de todos los credos y culturas y está llevando a la humanidad hacia una era caracterizada por el amor.
La nota clave de la nueva era estará en la resurrección, que simboliza la precipitación de un nuevo reino en la Tierra, en el que todos se habrán liberado de la muerte y de la cruz de la materia. Cristo vino para mostrarnos la naturaleza de “la vida salvada”, a demostrar la cualidad del yo eterno que mora en cada uno. Y la lección de la crucifixión y la resurrección es que la naturaleza inferior debe morir a fin de que lo superior pueda manifestarse, y que el alma inmortal y eterna debe elevarse sobre la tumba de la materia.
Actualmente buscamos la verdad por medio de un acercamiento inteligente al mundo en que vivimos, pero existe el peligro de que este acercamiento sea excesivamente mental y analítico, lo cual distorsiona la verdadera naturaleza de “la mente que está en Cristo”. La mente es el gran revelador de la verdad, pero hasta no encontrarse en calma y en reflexión, permanece como “el matador de lo real”. Permanece en franco contraste con la simplicidad del mensaje de Amor de Cristo.
Cuando se emplea este remedio sanador, el corazón y la mente se elevan hacia algo tan majestuoso espiritualmente que todas las preocupaciones y distracciones inferiores se inclinan ante ello. Esto permite la entrada a una corriente de energía liberadora donde podemos permanecer unidos con todos los que aman y llegamos a sintonizarnos con el poder que todo lo renueva.
Es así como cada año, en el festival de Pascua surge la restauración y la renovación de la vida en todos los corazones humanos, siendo la nota clave: “Surjo y desde el plano de la mente rijo”. Una invitación a reflexionar sobre esta frase en nuestra vida cotidiana, dejando que los pensamientos que nuestra alma crea lleguen a toda la humanidad y le entreguen ánimos.
Los tres Festivales Espirituales
De acuerdo con los escritos de Alice Bailey, el festival de Pascua no se rige de acuerdo al calendario cirstiano, sino que es la luna llena de Aries el momento en el que las fuerzas de renovación de Cristo están más activas. Le sigue la luna llena de Tauro, que marca el Wesak, también conocido como Vesak, o Vaisakha en sánscrito, que es el tiempo en el que las fuerzas de Buda están disponibles. Finalmente, en la luna de Géminis, el ciclo más activo de energías se cierra con el festival de Buena Voluntad.
“Ningún costo es demasiado alto para ser útil a la Jerarquía en el momento del Festival de Wesak, ni ningún precio es mucho para obtener la iluminación espiritual que puede ser posible en ese momento”, explicó Alice Bailey en relación a este periodo del año.
Cabe destacar que en Wesak se obtiene la energía de la luna llena más poderosa del año, la cual también se conoce como “el cumpleaños de Buda”, ya que marca el nacimiento, iluminación y muerte de Buda Gautama. En el periodo de Wesak Buda hizo un compromiso para permanecer en contacto con la Tierra y los seres que la habitan, y se cree que en ese día su espíritu regresará a la Tierra para unirse con practicantes de su pensamiento, maestros espirituales y arhats para manifestar el Plan Divino.
Un momento sagrado donde la energía de Shambala será liberada.
Este ciclo superior de energías anuales culmina con la luna llena de Géminis, en el festival de Buena Voluntad, que celebra el potencial espiritual de la humanidad para unificar la voluntad personal con la Voluntad de Dios. En este día, Cristo se presenta ante Dios como representante de la humanidad, el “primogénito de una gran familia de hermanos”, y focaliza la aspiración unida de la humanidad en una demanda invocadora de más Luz y Amor.
A través de Cristo, la respuesta de la deidad se derrama en la humanidad, elevando la conciencia humana y estableciendo una cultura de buena voluntad y relaciones humanas justas en la Tierra.
Este Festival incrementa el principio de unificación que acerca los aspectos superiores e inferiores de la humanidad, donde la luz del alma crece y aumenta mientras que la luz inherente a la materia disminuye. Esto facilita la expresión de la unidad espiritual y aniquila la separatividad.
Un llamado a la reflexión, la unión y el amor, en búsqueda de la ejecución del Plan Divino que trasciende fronteras y creencias.
- Pascua: Domingo 13 de Abril 2025(Luna Llena de Aries)
Pensamiento semilla: “Surjo, y desde el plano de la mente gobierno”.
- Wesak: Lunes 12 de Mayo 2025 (Luna Llena de Tauro)
Pensamiento semilla: “Veo, y cuando el ojo está abierto, todo se ilumina”.
- Buena Voluntad: Miércoles 11 de Junio 2025 (Luna Llena de Géminis)
Pensamiento semilla: “Reconozco a mi otro yo y al menguar ese otro yo, crezco y brillo”.







