Cuando cierras los ojos cada noche e ingresas en un nuevo estado de consciencia, ¿te has preguntado qué ocurre? ¿Qué ocurre cuando el cuerpo se “apaga”? ¿Qué parte del ser se aloja o depende del cuerpo? No solo filósofos y pensadores espirituales han intentado responder esta pregunta, sino que una serie de científicos llevan décadas tratando de comprender dónde se aloja el alma y qué ocurre cuando ésta se libera después de la muerte.
Durante siglos, la conciencia fue considerada una consecuencia directa del cerebro. Pensar, sentir y recordar eran procesos explicables —al menos en teoría— por la actividad neuronal. Sin embargo, las experiencias cercanas a la muerte (ECM) han proporcionado abundante evidencia para cuestionar esta idea, ya que miles de personas alrededor del mundo relatan vivencias lúcidas mientras su cuerpo estaba clínicamente muerto o su cerebro, inactivo. ¿Qué pasa entonces? Si los registros médicos muestran ausencia de actividad cerebral organizada, ¿por qué las personas describen experiencias conscientes claras, de aprendizaje, estructuradas y coherentes?
Uno de los científicos más renombrados en este estudio es el cardiólogo holandés Pim van Lommel, quien publicó un artículo en la revista The Lancet en 2001, tras estudiar cientos de casos documentados de ECM después de sufrir paros cardiorrespiratorios. Concluyó entonces, que la conciencia no parece depender exclusivamente del cerebro. “Si fuera producida por el cerebro, no debería existir cuando el cerebro deja de funcionar. Y sin embargo, muchos pacientes recuerdan con precisión lo que ocurrió durante ese período”, explica.
En esa línea, el Dr. Van Lommel comenta que el estudio científico de las ECM nos lleva al límite de las ideas médicas y neurofisiológicas sobre el alcance de la conciencia humana y la relación mente-cerebro, ya que no es posible reducirla solo a procesos neuronales. “He llegado a la inevitable conclusión de que es muy probable que el cerebro tenga una función facilitadora y no productora, en relación a la conciencia. Así, al defender científicamente la conciencia como un fenómeno no local y, por lo tanto, ubicuo, debemos cuestionar un paradigma puramente materialista en la ciencia”, señaló en una conferencia dada en 2021 para el Institute for Spirituality and Healt (Instituto para la Espiritualidad y la Salud).
De hecho, un enfoque parecido es abordado por el doctor Christof Koch, destacado neurobiólogo alemán- estadounidense y director científico del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, quien luego de vivir una ECM en la pandemia de COVID, pasó de defender el surgimiento de la conciencia a través de células nerviosas conectadas con cierta complejidad, a dar un giro hacia el concepto de que la conciencia es una propiedad fundamental de todas las entidades en red, y por lo tanto, no deriva de algún tipo de material o tejido (Mundo Nuevo n° 131).
Por otro lado, el neurocirujano estadounidense Eben Alexander también inició un abundante camino para profundizar en el tema, luego de permanecer en coma durante una meningitis bacteriana que inutilizó su neocórtex. “Mi cerebro no estaba en condiciones de generar alucinaciones complejas. Aún así, tuve una experiencia más real que la vida cotidiana”, explicó Alexander, quien acuñó para explicar este fenómeno el término “supraconciencia”, que describe una conciencia más amplia que la mente individual.
De hecho, el neurocientífico chileno Francisco Varela, señaló hace décadas que la mente no es un programa, un software, una manipulación de símbolos basada en determinadas reglas. “Para resumir brevemente, aquí va mi primer lema: la mente no está en la cabeza. Esta idea surge como consecuencia del redescubrimiento de la importancia del estar encarnado”, reforzó. Porque a su juicio, la mente se encuentra en un no-lugar de la co-determinación entre lo interno y lo externo, y esto deriva también en que la mente es inseparable del organismo como un todo.
“En el comienzo de las ciencias de la mente, las ciencias cognitivas, fue un poco eso, pensar que la mente iba a ser como el programa de un computador. Creo que una de las cosas que han estado pasando en las distintas disciplinas en las que estoy metido, es que esa historia de la dualidad mente-cuerpo se acabó. Decir que hay una separación entre la mente y el cuerpo sería como decir que hay una contradicción entre el movimiento del caballo y sus patas”, indicó.
Pero además de ser un conjunto, varios científicos también han destacado que la conciencia no es creada o alojada por el cerebro, sino que éste solo la modula, filtra o sintoniza. Como si fuera un receptor de radio, que sintoniza una frecuencia que recibe. La pregunta central sería, entonces, ¿desde dónde la recibe?
El viaje de la conciencia
Las grandes tradiciones religiosas y la teosofía han sostenido, desde hace milenios, que el ser humano no es solo materia. En el cristianismo, el alma es el principio vital que anima al cuerpo. En el hinduismo y el budismo, la conciencia es un flujo que trasciende a la vida del cuerpo. La teosofía, por su parte, propone que el ser humano está compuesto por distintos niveles: físico, mental y espiritual, siendo la conciencia el elemento integrador.
En su libro El Umbral (2025) Alexander Batthyany, catedrático de psicología, especialista en ciencia cognitiva y director del Instituto Viktor Frankl de Viena, ofrece una interesante investigación sobre lo que denomina “lucidez terminal”, recopilando cientos de casos vinculados a su propio trabajo de campo sobre las ECM. Explica que esta lucidez se trata de un fenómeno relativamente frecuente, que incluso forma parte de nuestra experiencia ancestral y del cotidiano para enfermeras y cuidadores, donde pueden presenciar cómo, cerca del final de la vida, muchas personas que han sufrido lesiones cerebrales irreversibles o demencia profunda experimentan un momentáneo retorno milagroso del Yo, que antecede al fallecimiento.
En una entrevista dada a Diario El País, en España, el psicólogo explica que estos casos desafían empíricamente la concepción de que la mente es solo una propiedad emergente del cerebro y que cuando éste se daña la conciencia desaparece para siempre. Esta lucidez terminal cuestiona el “materialismo ingenuo” que relaciona capacidades como la memoria o la visión con áreas concretas del cerebro, y requiere abrirse a la posibilidad de que exista una conciencia independiente.
Para el psicólogo, este sería un indicio de que, junto a la conciencia que surge del cerebro y que desaparece cuando éste se deteriora, hay otra protegida, etérea, oculta durante nuestra vida terrenal por la anterior, que resurge y se libera, al final de la vida, de las cadenas de la materia. Aquello que se describe como una luz al final del túnel, la sensación de disolución del ego y unidad con el universo que transmite una indescriptible paz.
Ahora bien, ¿dónde se guardaron esos recuerdos e identidad que emerge al final? ¿Cómo y dónde se preserva el Yo de estas personas que han permanecido durante años perdidas en sus mentes?
Según el médico español Manuel Sans Segarra, quien se ha convertido en un referente para el concepto de supraconciencia en el mundo hispanohablante, la conciencia no nace con el cerebro ni muere con él, sino que, durante la concepción, ingresaría a un cuerpo, siendo el nacimiento un proceso de acoplamiento, y la muerte, una desconexión.
Es por esto que la supraconciencia sería una conciencia no local y eterna que existe más allá de la mente y el cuerpo físico, siendo la verdadera identidad del ser humano, que perdura tras la muerte. Ésta además posee atributos como la omnisciencia, la omnipotencia y la omnipresencia, conectando al individuo con lo divino y proporcionando felicidad y libertad auténticas.
Entre las maneras de poder acercarnos a la supraconciencia, de acuerdo al doctor Sans Segarra es a través de las ECM, pero también por medio de la intuición y la creatividad. Es por esto que releva la importancia de educar a los niños y niñas valorando a cada ser humano en sus tres dimensiones: cuerpo, mente y espíritu. “El completo desarrollo de la salud, la felicidad y la libertad solo es posible con una dinámica vital basada en la supraconciencia. Con el ego solo se consiguen momentos efímeros de placer, generalmente seguidos de sufrimiento, una falsa libertad y un deterioro de la salud”, enfatiza el doctor Sans Segarra en el prólogo de su libro más reciente “Ego y supraconciencia: buscando el sentido de la vida”. Porque a su juicio, la supraconciencia es nuestra auténtica realidad espiritual y lo que nos hace únicos e irrepetibles.
Aprender a vivir
Más allá de las circunstancias concretas y posturas frente a las ECM, lo cierto es que quienes las atraviesan no regresan siendo las mismas personas. Hay un cambio profundo que se genera, modificando para siempre su perspectiva de vida.
La Fundación Incloby, con sede en Barcelona, España, está realizando el llamado Proyecto Luz, un estudio de ocho años para estudiar las ECM y sus efectos a largo plazo. El Proyecto Luz consiste en una ambiciosa investigación clínica que pretende investigar las ECM, para documentar cómo cambia la vida y los valores de las personas después de ser reanimados tras un paro cardiorrespiratorio. “Experimentan paz y amor, y son capaces de ver a personas que han fallecido, muchos expresan que sintieron que llegaban a casa y no querían volver a la vida (…) Vuelven cambiados, con otros valores, más espirituales, aunque no necesariamente religiosos, reconocen lo que realmente tiene sentido en la vida, centrándose en el amor”, comentó al respecto la doctora Luján Comas, quien encabeza este proyecto.
Este nuevo acercamiento a la conciencia, este aprendizaje profundo que se logra al rozar la supraconciencia, genera cambios en todo ámbito. Porque, de acuerdo al doctor Francisco Varela, es un hecho que la mente tiene un poder enorme, generando modificaciones incluso a nivel corporal.
Sin embargo, lo importante es cómo se aprovechan esos cambios para evolucionar. Según el doctor Varela, la clave es la capacidad de la persona, a través de su mente, de adaptarse. “Me parece que la gran parte de la historia bonita, creativa e interesante de la evolución es intrínseca, es decir, tiene que ver con las capacidades propias de los organismos de ir generando nuevas diversidades. Cuando tengo una nueva generación, lo que sobrevive no es el más óptimo, sino que son un montón de seres distintos, que tienen estilos ligeramente distintos y que de una u otra forma pudieron sobrevivir. Entonces en la evolución hay una constante creatividad, y el sobrevivir tiene mucho que ver con las capacidades creativas intrínsecas a las especies, más que una especie de selección externa que viene del ambiente”, señaló Francisco Varela en una entrevista de 2015.
A su juicio, la evolución es sobre todo un fenómeno de creatividad inmanente a la genética y las capacidades de desarrollo, además de enormes recursos en la cooperatividad. No es la sobrevivencia del más apto, sino que es más bien una capacidad de generar sociedades colectivas. Porque finalmente, para él el sentido de la vida emerge de esta visión integrada. No es una meta externa, sino el proceso mismo de vivir, conocer y auto constituirse en el mundo, una exploración continua que abarca tanto la biología como la conciencia y la espiritualidad.
Mirado desde esa perspectiva, de conocer, conocerse y reconocerse como parte de una conciencia unificada, interconectada y que es más grande que nosotros mismos, las ECM funcionan como un espejo. No prometen certezas absolutas sobre el más allá, porque pretender algo así sería parte de aquel “materialismo ingenuo”. Pero sí ofrecen una guía sobre el aquí y ahora, para vivir con mayor coherencia, empatía y conciencia del impacto que tenemos en los demás, aprender de nuestros errores, superarlos y conectar.
Y es que quizás, como sugieren quienes regresan de rozar la muerte con las yemas de sus conciencias, la pregunta no es qué hay después de la muerte, sino cómo estamos viviendo antes de ella.
Sigue leyendo en la Edición N°138 de Revista Mundo Nuevo
Fuentes:
https://www.spiritualityandhealth.org/events/vanlommel
“El fenómeno de la vida”, de Francisco Varela, 2000
Entrevista a Francisco Varela, por Eric Goles (2015) https://youtu.be/eHlHQ0-_qWo?si=RzWyz-qU8Pyc9Q-R







