Sol en Escorpio


“SOY EL GUERRERO Y SALGO TRIUNFANTE EN LA BATALLA”
Rayos y regentes: IV, 6. Marte, Marte.
Reunión de meditación: viernes 3 de noviembre, 20:00 hrs.
Lugar de meditación: Roberto del Río 2141, Providencia

Torkom Saraydarian

La energía de Escorpio está directamente activa desde el 23 de octubre hasta el 22 de noviembre, pero la Luna Llena de Escorpio es el momento en el que esta energía se derrama sobre la tierra sin la interferencia de la luna.

La energía de Escorpio es una mezcla de:

  • energía del cuarto rayo: Armonía a través del Conflicto.
  • energía del sexto rayo: el Rayo de la Devoción.

Escorpio encauza la energía del cuarto rayo, procedente de fuen­tes cósmicas. Su regente esotérico y exotérico es Marte, un planeta del sexto rayo. El regente jerárquico es el cuarto rayo, Mercurio. En realidad, tenemos dos rayos potentísimos, el cuarto y el sexto. El cuarto rayo manifiesta “la voluntad de armonizar”. El sexto rayo manifiesta la “voluntad de causar”.

También tenemos una influencia del segundo rayo en la corrien­te de energía de Escorpio, y ese es el segundo rayo que se derrama desde Sirio. Sirio se relaciona con Escorpio y se nos dice que el Logos de Sirio es el Ángel Solar de nuestro Logos Solar.

“El Sol Sirio es la fuente de la Mente Logoica.” Sirio, las Plé­yades y el Sol forman un Triángulo Cósmico. Somos gobernados por el Señor del Karma de Sirio.

Las vibraciones nos llegan procedentes de Sirio a través del pla­no mental. Se nos dice que sólo una vez un gran Ser procedente de Sirio visitó nuestro planeta en la época de la individualización. Es­tos grandes Seres aparecen habitualmente en la ceremonia de inicia­ción de un Logos Solar.

Sirio es la estrella de la iniciación. “…nuestra Jerarquía está bajo la supervisión o control espiritual magnético de la Jerarquía de Sirio”. (1)

Sirio se llama también la estrella de la sensibilidad, que gobierna a la Jerarquía. Tal relación con Escorpio, la Jerarquía y la humani­dad sugiere que en la época de la Luna Llena de Escorpio hay una gran oportunidad de iniciación y expansión de la conciencia.

Esto se realiza a través de la meditación grupal. En la meditación grupal estas energías se reciben seguramente y se expresan creadoramente. La meditación es no sólo un proceso transmutativo sino tam­bién un servicio, en el que los grupos extraen energías consciente­mente y las distribuyen creativamente a la humanidad.

El Maestro Tibetano, Djwhal Khul dice:

“Es mi ferviente anhelo que en estos días en los que la influen­cia de Escorpio y del planeta Marte se siente tan fuertemente en los asuntos mundanos, se cultive la intuición verdadera, se desarrolle el optimismo y el entendimiento, y que la naturaleza de las pruebas a las que el discípulo del mundo, la humanidad, está hoy en día suje­to pueda estimarse en su verdadero valor, y que la luz verdadera se derrame sobre el camino del hombre.” (2)

Dice también que: “Por primera vez en la historia de la humani­dad y de los discípulos, la energía de Sirio, derramándose en los sie­te grupos que forman nuestra Jerarquía planetaria, suscita una res­puesta”. (3)

Esto significa realmente que la humanidad está entrando en el sendero del discipulado y va a pasar las pruebas del discipulado que Escorpio le presente, porque “Escorpio, en esta etapa particular de la evolución humana, gobierna el Sendero del Discipulado”. (4)

Es interesantísimo saber que Sirio es la estrella de la iniciación, y la energía de Sirio se derrama dentro del signo de Escorpio. Así, Escorpio se convierte en un sendero hacia la puerta de iniciaciones cada vez mayores.

Una de las tareas de los discípulos y de la humanidad es estable­cer comunicación consciente con fuentes de energía cada vez mayores: inteligencia, amor y poder.

Todas las energías de las constelaciones, del zodíaco mayor y menor, se derraman en nuestro sistema solar y en nuestro planeta, pero debido a nuestra ineptitud para registrarlas, nos parecen inexis­tentes.

Siglo tras siglo, los seres humanos se desarrollan y entran gradual­mente en contacto con estas energías, y al expandir el sendero del contacto, reciben más energía, más guía, y entran en iniciaciones ma­yores.

Lo importante es desarrollarnos, superar nuestras limitaciones, vencer nuestros intereses egoístas, y trabajar en favor de la humani­dad. A medida que el hombre se descentraliza, entra en contacto más estrecho con estas energías superiores. Las energías superiores se enfocan en los individuos y grupos a medida que estos se tornan de orientación cada vez más humanitaria.

En Escorpio, los discípulos están preparados para avanzar en las iniciaciones. Cada iniciación es resultado de una victoria sobre la naturaleza inferior, atravesando nueve pruebas. Estas nueve pruebas se dividen en tres grupos.

Las pruebas físicas se relacionan con: sexo, comodidad física, dinero.

Las pruebas emocionales se relacionan con: miedo, odio, ambición.

Las pruebas mentales se relacionan con: orgullo, separatividad, crueldad.

Los símbolos del signo de Escorpio son tres en total: serpiente, escorpión, águila

El símbolo de la serpiente representa a un hombre atrapado en su naturaleza inferior. El escorpión simboliza a un hombre que es algo avanzado y sirve a la personalidad con luz ocasional procedente de los reinos superiores. El águila en Escorpio simboliza un discípulo triunfante que ahora vuela sobre la tierra, y su morada está en las al­tas montañas. Su conciencia se enfoca en los planos mentales superiores, e inclusive en el plano intuitivo.

Esta es la transformación que Escorpio atraviesa. Un escorpiano va a ejercer el control sexual durante toda su vida y deberá efectuar un esfuerzo especial para controlar su impulso sexual en la época en que el Sol esté en Escorpio. El mes de Escorpio les da a todos oca­sión para que usen más creadoramente la energía sexual a través de la sublimación.

En la segunda prueba, la comodidad física se sacrificará para ser­vir a los demás. Los escorpianos tienen una inclinación natural a la comodidad física, que a menudo les introduce en la inercia y los go­ces. Gustan de la relajación y la comodidad, y buscan aquellos luga­res o personas en los que y con los que se sienten cómodos. Deberán desarrollar el espíritu de los guerreros.

El lema de Escorpio es un desafío y una meta: “Guerrero soy, y de la batalla surjo triunfador.”

Un verdadero escorpiano que esté a tono con el cuarto rayo es un comandante de ejércitos, pero es quien odia luchar hasta que grandes problemas lo obliguen a entrar en batalla con plena fuerza. Los escorpianos expresan cautela y negligencia extremas.

El cuarto rayo produce el equilibrio de los opuestos: el recorrido del dorado sendero medio a través de la cautelosa evaluación de am­bos extremos.

Tienden naturalmente a entrar en batalla, pero se mantienen quietos y cómodos. Pero si se convierten en “guerreros de espíritu” se vuelven grandes reformadores, grandes comandantes y grandes agi­tadores en pro del bien común.

Combaten no sólo las limitaciones de la sociedad sino también las limitaciones interiores. El escorpiano lucha contra su yo inferior, y es esta lucha la que le convierte en un discípulo triunfador. Los escorpianos deberán evitar la comodidad a fin de expresar su pode­roso impulso por servir.

La tercera prueba se relaciona con el dinero y la codicia. Debido al talento que un escorpiano evidencia y debido a su magnetismo natural, el escorpiano atrae al dinero. La gente le confía su fortuna, y si él es despierto y alerta, cae en la trampa de la codicia y se obsesio­na por el dinero. Tal obsesión le conduce a actividades que no pue­den justificarse con normas espirituales.

Se nos dice que los nativos de Escorpio están en su mayoría atra­pados por la forma y los valores materiales. No son conscientes de ellos; para ellos es una vida muy normal. Estos son las serpientes.

Hay otras personas que se saben seducidas por valores y formas materiales. Saben que en la vida hay valores superiores pero no tie­nen todavía bastante poder de voluntad para retirarse de los valores y las formas materiales. Estos son los escorpiones.

El tercer grupo está formado por las personas que pueden usar la materia y la forma para manifestar la Voluntad de Dios, o para manifestar la Divinidad esencial oculta en sus corazones. Estas son las águilas.

Durante el mes de Escorpio, todos los hombres, de todas partes, podrán trabajar científicamente sobre sí mismos para dominar su deseo de forma y materia, para liberarse de la atracción de la forma, y usar la energía para una finalidad más creativa y superior.

En la etapa de la serpiente, un escorpiano es una persona muy codiciosa. Incluso se siente feliz cuando quita a los demás la parte que les corresponde.

Cuando un escorpiano está en la etapa del águila, gana dinero, lo usa con inteligencia, incluso con generosidad, para el avance del Plan Jerárquico. El águila es generosa.

La cuarta prueba es el miedo. Los escorpianos viven en un temor constante en la etapa de la serpiente. El escorpiano empieza a derro­tar al miedo con la luz de la mente, y el coraje del corazón. El águi­la es extremadamente intrépida. Durante el mes de Escorpio, los miedos pueden elevarse a la luz del Alma y disiparse.

La quinta prueba es el odio. La gente de Escorpio está llena de odio. Su odio no se basa en animosidad personal sino contra la in­justicia. Literalmente, odia a los explotadores de los demás, a los que obstaculizan la evolución espiritual de los demás y los convier­ten en sus esclavos. Este odio a veces se convierte en violencia.

Cuando un individuo de Escorpio se convierte en un águila, no odia sino que ve las causas. Entiende las condiciones y trata de en­derezarlas aniquilando las causas. Tal trabajo exige una lucha organi­zada con los agentes de la materia, las tinieblas y la separación. Du­rante el mes de Escorpio, la gente deberá luchar contra el odio y re­emplazarlo con comprensión y compasión.

La sexta prueba es la ambición. La ambición es deseo de poder, posición y reconocimiento, y toda serpiente la tiene. Quieren domi­nar; quieren que los vean en una posición elevada; quieren que las personas reconozcan su “grandeza”.

Cuando son águilas, son las personas más humildes, que traba­jan muy arduamente, pero jamás esperan reconocimiento o compen­sación. Su júbilo y su recompensa es el trabajo creador que realizan por los demás. A través de una vida semejante de servicio es que en­tran en la luz y la belleza mayores.

La siguiente prueba es el orgullo. Este es un obstáculo mental, y es muy violento, especialmente en la etapa de la serpiente. No se trate de herir el orgullo de un escorpiano. No luchan abiertamente sino que herirán de modos sutilísimos. Nunca olvidan las acciones contrarias a sus ideas, planes, bienes, etc., y a su debido tiempo, se toman su desquite debido a su orgullo. Pero cuando se desarrollan y crecen, el orgullo desaparece lentamente y, en la etapa del águila, se establece una profunda humildad dentro de su corazón.

La siguiente prueba es la separatividad. Las serpientes de Es­corpio son muy separativas y sectarias en sus campos nacional, reli­gioso e ideológico.

A medida que crecen y se desarrollan, su separatividad se trans­forma en amor, unidad y síntesis. Un águila representa a toda la hu­manidad, y lucha por la unidad de todas las naciones. Tiene un inna­to sentido de la armonía, la paz y la síntesis. Puede relacionar los grandes opuestos y crear la unidad.

Durante el mes de Escorpio y especialmente en la época de la luna llena, deberá cultivarse más el poder para unir y sintetizar a través de la meditación y las actividades creadoras.

La novena prueba es la crueldad. Las serpientes de Escorpio son personas físicamente crueles. Los escorpianos transfieren la cruel­dad física a la crueldad emocional y mental, pero a medida que crecen hacia la etapa del águila, usan su poder de crueldad para aplas­tar la injusticia social, política e ideológica, y la explotación. Luchan hasta morir por defender a los inocentes y débiles, con cabal intrepi­dez y espíritu de sacrificio. A menudo regresan triunfadores de sus batallas, y la estrella de la iniciación brilla sobre sus cabezas.

Recordemos que Marte es el planeta de la guerra, y Escorpio el signo de conflicto y armonía.

El lema de Escorpio es: “Guerrero soy, y de la batalla surjo triunfador.”

Escorpio representa la victoria. Tiene que lograr nueve victorias atravesando las nueve pruebas antedichas. Deberá atravesar victo­riosamente estas pruebas y convertirse en un discípulo triunfador.

Se nos dice que durante el mes de Escorpio, la Jerarquía espiri­tual pone su mano sobre una persona que esté dispuesta para el sen­dero, y prueba su Divinidad esencial.

El discípulo de Escorpio entra en tres crisis cuando trata de pa­sar sus nueve pruebas. Estas crisis se relacionan con:

  • nuevas decisiones,
  • nuevas orientaciones,
  • nuevas acciones.

Es sólo a través de estas crisis que su naturaleza se le revela. Ob­tiene una victoria sobre su naturaleza inferior atravesando estas nue­ve pruebas a medida que toma decisiones nuevas y correctas, encuen­tra orientaciones correctas y asume acciones correctas.

Escorpio es el punto crítico. Después de cada victoria, el discí­pulo irradia luz mayor debido a sus nuevas decisiones, orientaciones, responsabilidades y acciones creadoras.

En realidad, estas nueve pruebas son los nombres de nueve obs­táculos que impiden la radiación de la luz desde el centro espiritual del discípulo. Cuando se los vence, brilla la luz del Yo superior.

Se nos dice que Hércules pasó por estas pruebas al enfrentar a una hidra que tenía nueve cabezas. Procuró cortar esas cabezas una por una, pero fue imposible porque crecían de nuevo, una y otra vez. Hércules tuvo una idea brillante. Hizo a un lado su garrote, se arrodilló, aferró a la hidra con sus manos, la alzó y la mantuvo sobre su cabeza hasta que la fuerza de la hidra menguó y, a su tiempo, és­ta murió.

En este bello simbolismo hay grandes ideas:

  • Un discípulo debe ser un guerrero intrépido;
  • Debe poner toda su fe en sus propios recursos;
  • Debe vencer el orgullo de su personalidad y arrodillarse fren­te al Yo superior y a los valores superiores;
  • No debe dejar que crezcan vicios en el yo inferior;
  • Debe elevar todos los problemas hacia la luz de su Yo espiri­tual y vencerlos.

Una vez que vemos nuestros vicios bajo la luz del Yo transper­sonal, ellos dejan de tener poder para afectarnos. Es después de se­mejante victoria que el discípulo de Escorpio vive, se mueve y crea bajo la luz del Plan Jerárquico.

Al vencer a los nueve obstáculos de sus nueve pruebas, desarro­lla las nueve virtudes del discípulo: tres físicas, tres emocionales y tres mentales.

Las virtudes físicas son: afinidad–calidez–magnetismo, la­bor continua, generosidad. Las virtudes emocionales son: intrepidez, júbilo amoroso, desinterés. Las virtudes mentales son: humildad, unidad, inofensividad.

La persona de Escorpio es el hijo pródigo que regresa a su Hogar. Durante el mes de Escorpio tiene una mayor oportunidad de desper­tar y pensar en regresar a su Hogar. Se siente insatisfecho con el sexo, el dinero y la posición, y busca realidades y valores más pro­fundos, que duren y, a su tiempo, revelen una realidad aún mayor que anheló largo tiempo.

Los escorpianos, o las personas nacidas en el mes de Escorpio, se muestran curiosos acerca de todo lo que ocurre: nacimiento, cre­cimiento, enfermedad, muerte, miseria, gloria, dolor y júbilo, y an­sían saber si toda esta tragedia o comedia los va a llevar a alguna par­te. Así, cavilando sobre tales cuestiones, el escorpiano despierta. A veces, creen que es demasiado tarde para la realización o que tienen demasiados agobios y obstáculos en su sendero, pero prevalece el deseo de retornar al Hogar.

Es en el signo de Escorpio que comienza el sentido inverso de la rueda zodiacal. He ahí porqué se llama el signo de la muerte, porque asesta el golpe mortal a todos los obstáculos que al hombre lo man­tuvieron cautivo durante tantos miles de años.

Asesta el golpe mortal a doctrinas obsoletas, dogmas, tradicio­nes, supersticiones, ilusiones y hechizos. Dispersa las limitaciones dentro de su esfera física, que le hicieron esclavo de las tinieblas, del crimen y de la separatividad.

La escorpiana es una persona que forja una nueva vida que puede ser diametralmente opuesta a la vida que vivió mientras viajaba por el zodíaco en el sentido de las agujas del reloj.

El cuarto rayo, que se llama el Rayo de la Armonía a través del Conflicto, es el rayo de la humanidad. Es interesantísimo que casi to­dos nuestros logros, triunfos y expansiones son el resultado de cier­tos conflictos, confrontaciones y batallas. Como Escorpio tiene tres símbolos, el conflicto de la humanidad se halla en tres niveles.

En el nivel de la serpiente están la guerra, la revolución y el de­rramamiento de sangre; en el nivel del escorpión están la confronta­ción con la lógica, el razonamiento, las pruebas y comprobaciones, y si no se llega a una solución, con las guerras; y en el nivel del águila, el conflicto está todavía allí, pero el nativo tiene entendimiento intui­tivo y el poder de adaptabilidad debido a su educación e intuición en desarrollo.

El águila es un gran armonizador. Puede crear belleza inclusive desde extremos opuestos. Y, en ocasiones, su creación es grandísima cuando es una combinación armoniosa extraída de extremos opues­tos.

El cuarto rayo relaciona los extremos y crea armonía y belleza. Hace que el espíritu luche contra la materia, y la materia contra el espíritu. En semejante lucha, la materia se desarrolla y evoluciona, y el espíritu se manifiesta a través de la materia.

La energía del cuarto rayo interfiere también cuando las ideas se cristalizan y se convierten en ídolos. Crea las condiciones en las que la idea original confronta al ídolo. En este proceso de confrontación, la idea obtiene el control y el ídolo se convierte en un símbolo de la idea.

La energía del cuarto rayo crea conflicto dentro de nuestro ser. Los escorpianos aplican sistemáticamente el examen personal y la revisión. Observan retrospectivamente el pasado, y miran el futuro y encuentran el mejor modo de actuar en el tiempo presente.

Si el sujeto está en la etapa de la serpiente, desarrolla un fuerte complejo de inferioridad porque se critica continuamente. Cuando está en la etapa del escorpión, no se critica sino que se justifica mediante inteligente racionalización. Cuando entra en la etapa del Águila, se analiza sin crítica ni autojustificación, pero sí como observa­dor desapegado.

Los escorpianos no podrán avanzar a menos que creen crisis y surjan triunfalmente. Son mensajeros de paz. Para ellos, la paz no es inercia, sino relaciones correctas, enfoque y polarización.

Los escorpianos tienen aptitud natural para entender lo ínfimo y lo supremo, lo individual y lo universal. Ven los denominadores co­munes en muchos problemas, proyectos y metas. Esto les da la apti­tud para penetrar en el meollo del problema y proponer soluciones directas.

Marte es el regente exotérico de Escorpio, lo cual significa que condiciona el aspecto de la personalidad de los escorpianos. Marte derrama sobre nuestro planeta la energía del sexto rayo, la energía de la devoción. El sexto rayo tiene el poder y la voluntad de causar. Crea las causas a través de las cuales se introducen grandes cambios en la vida.

La serpiente usa esta energía como la fuerza del fanatismo. El es­corpión usa el sexto rayo como devoción religiosa y culto. El águila usa esta fuerza como una consagración a una gran causa mediante sacrificio real.

El águila de Escorpio lucha principalmente en el plano mental. Entabla su batalla con pensamientos e ideas. Para él, toda lucha es expresión de una batalla interior que no termina jamás. Lucha con­tra sus problemas físicos, emocionales y mentales. Crece y se desa­rrolla sólo luchando consigo mismo. Pero es muy interesante que la lucha se la presenta siempre su Yo superior, y le lleva a la victoria. Esta lucha continúa hasta que enfrenta al poder com­binado de todo el ejército inferior en su personalidad. Este poder se llama “El Habitante del Umbral”.

El Habitante del Umbral es el poder acumulado de todos los im­pulsos y tendencias ciegos, de todos los espejismos e ilusiones con los que una persona se identifica a través de los siglos. Cuando trata de librarse de las limitaciones del Yo inferior, todos aquellos se juntan como una entidad y procuran bloquear el pasaje hacia el Alma y el plano intuitivo.

 En realidad, el Habitante del Umbral es la suma total de los ele­mentos del cuerpo físico, emocional y mental. Cuando el alma hu­mana evolutiva, en desarrollo, está lista para librarse de las garras de estas entidades, éstas procuran atraparle con todos los errores que cometió en el pasado a través de sus apegos e identificaciones. El discípulo afronta un bloqueo real, pero, a su tiempo, con la ayuda de sus virtudes que se acumulan y buenas acciones, vence al Habi­tante del Umbral y se convierte en discípulo triunfador, en quien venció al yo inferior.

Un hombre es su propia barrera, y también su propio derecho de paso. El bloquea su propio sendero. Una vez que elimina sus limita­ciones, se libera para seguir adelante por el sendero de su evolución.

El siguiente rayo que representa un gran papel en la vida de la persona de Escorpio es el segundo rayo que se derrama desde el sol Sirio. El segundo rayo proporciona sabiduría al discípulo. H. P. Blavatsky dice: “Una vez que te liberaste de la serpiente de la materia, con la ayuda de la serpiente de la ilusión, tú, tú mismo, te conviertes en una serpiente de sabiduría”.

Estas tres serpientes pueden compararse con los símbolos de Es­corpio de la manera siguiente:

  • La serpiente de Escorpio es la serpiente de la materia;
  • El escorpión es la serpiente de la ilusión;
  • El águila es la serpiente de la sabiduría.

La etapa de la serpiente es aquélla en la que el hombre se identifi­ca con la materia y vive una vida materialista. La etapa del escorpión nace cuando una persona siente que la materia la seduce y procura ar­duamente librarse de tal engaño e ilusión. La etapa del águila surge cuando una persona, mediante discriminación y la comprensión de su propia divinidad, se aparta de la ilusión y mora en los reinos superio­res de la conciencia.

Escorpio es el polo opuesto de Tauro. El polo opuesto es el signo que presenta una meta que ha de alcanzarse. En este caso, Tauro representa la fuerza del deseo. Este deseo es estimulado desde el plano intuitivo cósmico, y es realmente la atracción del espíritu. En el arco involuntario, el deseo llega a nuestro plano mental me­diante la influencia de Géminis. Toma forma en Cáncer. En Escorpio, el discípulo debe entender las características divinas del deseo y cam­biar su dirección hacia el arco de la evolución. Esta es su prueba final. Deberá ser capaz, con todo su poder, de torcer la corriente del deseo hacia su Hogar. Esto lo podrá hacer cuando entienda realmente la naturaleza de la ilusión; cuando trascienda su deseo de personalidad mediante deseo espiritual, y desarrolle un sentido mejor de la pro­porción.

Sinfonía del Zodíaco, pág. 204/212

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