Reconfirmado: los endulzantes artificiales enferman y hacen engordar


Al contrario de lo que afirma la industria, en los últimos 30 años las investigaciones han demostrado que los endulzantes artificiales estimulan el apetito, incrementan el antojo de carbohidratos y producen un sin número de disfunciones metabólicas que promueven el almacenamiento de grasa y aumento de peso, lo que a menudo sorprende bastante a los investigadores.

Dr. Joseph Mercola, 08/29/2018.

Si aún tiene la esperanza de que la ciencia pueda demostrar que los endulzantes artificiales son beneficiosos, o por lo menos inofensivos, es muy probable que se decepcione. Las investigaciones han revelado que los endulzantes sin calorías, como el aspartame y la sucralosa, causan los mismos problemas, e inclusive muchos más, que consumir azúcar en exceso.

La última Encuesta Nacional de Salud1 puso a Chile con las peores cifras de Latinoamérica: un  75% de la población presenta sobrepeso, obesidad u obesidad mórbida, y es evidente que los alimentos procesados y bebidas endulzadas son los factores determinantes.

Por desgracia, muchos cometen el error de pensar que los productos endulzados artificialmente son una opción más saludable ya que proporcionan menos calorías, pero nada podría estar más alejado de la realidad.

El reemplazo que realizó la industria alimentaria, cambiando azúcares por edulcorantes en numerosos productos, para así cumplir con las exigencias de la Ley de Etiquetado en Chile ha tenido la desafortunada consecuencia de que ahora los fabricantes de bebidas empiecen a utilizar endulzantes artificiales en vez de azúcar y otros endulzantes altos en calorías. Sin embargo, en términos de salud, los endulzantes artificiales causan tantos problemas como el azúcar.

Los endulzantes artificiales son relacionados de nuevo con la obesidad y diabetes

A lo largo de los años, cada vez más estudios han demostrado que los endulzantes artificiales aumentan el riesgo tanto de obesidad como de diabetes tipo 2–tal vez incluso más que el azúcar.

Muy recientemente, las investigaciones realizadas con animales2,3 y presentadas en la conferencia anual de Biología Experimental en San Diego, confirmaron de nuevo que los endulzantes artificiales aumentan el riesgo de obesidad y diabetes.

El estudio, que examinó cómo los diferentes endulzantes afectaban la forma en que se utilizaban y almacenaban los alimentos en el cuerpo, y cómo influían en el funcionamiento vascular, descubrió que tanto el azúcar como los endulzantes artificiales producían alteraciones, aunque a través de diversos procesos.

Después de proporcionarles una alimentación alta en cualquiera de los endulzantes artificiales (aspartame o acesulfame de potasio) o azúcares (glucosa o fructosa) durante tres semanas, se observaron efectos perjudiciales en todos los grupos.

Todos exhibían mayores niveles de lípidos en la sangre (grasas), pero además los endulzantes artificiales se acumulaban en la sangre de los animales, lo que perjudicó aún más el revestimiento de los vasos sanguíneos. Al parecer, de los dos endulzantes artificiales, el acesulfame de potasio fue el más perjudicial.

El resultado del estudio –que utilizó la metabolómica neutral y de alto rendimiento, una técnica que permite investigar cómo algo influye en el metabolismo celular–indicó que los endulzantes artificiales alteraban la forma en que el cuerpo procesaba las grasas y producía energía a nivel celular.

Por lo tanto, aunque realizaban procesos químicos completamente diferentes, producían el mismo tipo de consecuencias que el azúcar.

El reemplazo que realizó la industria alimentaria, cambiando azúcares por edulcorantes en numerosos productos, para así cumplir con las exigencias de la Ley de Etiquetado en Chile ha tenido la desafortunada consecuencia de que ahora los fabricantes de bebidas empiecen a utilizar endulzantes artificiales.

Como señaló el autor principal, Brian Hoffmann, Ph.D., profesor asistente en el Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad Marquette y el Colegio Médico de Wisconsin,4 “El cuerpo está equipado con lo necesario para controlar el azúcar en cantidades moderadas; si el sistema es sobrecargado durante un largo período de tiempo, es cuando sobrepasa su capacidad”.

Por otro lado, los endulzantes artificiales lo desgastan. “Los endulzantes engañan al cuerpo. Y luego, cuando este no obtiene la energía que necesita—ya que ahora necesita un poco de azúcar para funcionar de forma adecuada —es posible que la consiga de otra fuente”, indica.5

Los músculos son una fuente alternativa de azúcar, y de hecho, se ha encontrado evidencia de descomposición proteica en la sangre de los animales. Básicamente, las ratas quemaban su masa muscular como fuente de energía cuando se les suministraban endulzantes artificiales.

De igual manera, Hoffman señala que esta investigación es diferente a los intentos previos al relacionar de forma concluyente los endulzantes artificiales con los problemas de salud:

“La mayoría de los endulzantes fueron aprobados mucho antes de que tuviéramos la tecnología para realizar estudios como los que se hacen en mi laboratorio. Por lo tanto, no fueron capaces de analizar a detalle algunos de sus posibles efectos.

Al saber qué cambios bioquímicos causan a través de estos estudios a gran escala, podemos adoptar un enfoque imparcial y observar los cambios para guiarnos en la dirección correcta.

Lo que me gustaría comentarles a las personas es que está bien consumir la mayoría de los alimentos, si es con moderación… Si comienzan a consumir [este tipo de bebidas] de forma constante–por ejemplo, si una persona bebe dos, tres, cuatro… todos los días —es cuando deberíamos comenzar a preocuparnos. Porque se empiezan a desencadenar estos cambios bioquímicos y el cuerpo no tiene tiempo para recuperarse”.

Los endulzantes artificiales engañan al cuerpo para almacenar grasa

Al contrario de lo que afirma la industria, en los últimos 30 años las investigaciones han demostrado que los endulzantes artificiales estimulan el apetito, incrementan el antojo de carbohidratos y producen un sin número de disfunciones metabólicas que promueven el almacenamiento de grasa y aumento de peso, lo que a menudo sorprende bastante a los investigadores.

Algunos ejemplos  de los estudios publicados en revistas científicas a lo largo de los años incluyen: Preventive Medicine, 19866, Physiology and Behavior, 19887, Physiology and Behavior, 19908, Journal of the American Dietetic Association, 19919, International Journal of Food Sciences and Nutrition, 200310, International Journal of Obesity and Metabolic Disorders, 200411, San Antonio Heart Study, 200512, Journal of the American College of Nutrition, 200514, The Journal of Pediatrics, 200615, Yale Journal of Biology and Medicine, 201016, Appetite, 201217, Trends in Endocrinology & Metabolism, 201318, The Journal of Physiology, 201321,22, Nature, 201423, PLOS One, 201424.

Los endulzantes artificiales también se han relacionado con diversos efectos adversos. Por ejemplo, los aminoácidos en el aspartame atacan a las células, incluso cruzan la barrera hematoencefálica para atacar a las células cerebrales, lo que produce una excesiva y tóxica estimulación celular (excitotoxicidad), y la sucralosa, que se han relacionado con:

  • Menor cantidad de glóbulos rojos, una señal de anemia, en niveles superiores a 1 500 miligramos por kilo al día
  • Mayor infertilidad masculina, ya que cuando se consume en dosis más elevadas interfiere en la producción y vitalidad del esperma, y también produce lesiones cerebrales
  • Mayor tamaño de los riñones y calcificación renal
  • Riesgo de aborto espontáneo significativamente mayor (en el grupo de los conejos que recibieron sucralosa, los abortos espontáneos afectaron a casi la mitad de su población, en comparación con el grupo de control que no presentó ningún aborto)
  • Tasa de mortalidad significativamente mayor (en el grupo de los conejos fue de 23%, en comparación con el grupo de control que presentó un 6%)

Con total seguridad, considero que evitar las sodas y otras bebidas endulzadas es una de las medidas más importantes que podría implementar para mejorar su salud y peso, y eso también incluye a las bebidas endulzadas artificialmente, que de hecho podrían ser peores para la salud que las sodas regulares.

Los endulzantes artificiales destruyen el microbioma intestinal y mucho más

Una revisión científica detallada25 sobre la sucralosa, publicada en el Journal of Toxicology and Environmental Health también reveló una larga lista de problemas de seguridad, incluyendo toxicidad, daño en el ADN y alto potencial cancerígeno, cuando se utilizaba para cocinar.

Al parecer, cuando la sucralosa es calentada libera cloropropanoles, que pertenecen a un tipo de toxinas conocidas como dioxinas, las cuales causan cáncer y trastornos endocrinos.

Es importante señalar que además esta revisión concluyó que la sucralosa destruía las bacterias intestinales. De hecho, las investigaciones realizadas con animales,26 que fueron publicadas en 2008 descubrieron que podía matar hasta el 50 % del microbioma, y parecía afectar en mayor medida a los microorganismos beneficiosos que a las bacterias patógenas y más dañinas.

Eso es realmente importante, ya que cada vez que destruye sus bacterias intestinales saludables, incrementa su susceptibilidad a los microorganismos hostiles que podrían causarle problemas de salud.

Asimismo, los estudios han encontrado que la sucralosa altera los niveles y respuestas de la glucosa, la insulina y un péptido similar al glucagón tipo-1,27 lo cual eleva el riesgo de diabetes. Aparte de aumentar la sensibilidad a la insulina y promover el aumento de peso, el aspartame y otros endulzantes artificiales también promueven otros padecimientos relacionados con consumir azúcar en exceso, que incluyen:

  • Enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales28,29,30
  • Enfermedad de Alzheimer. Si bien, la mala alimentación es una causa significativa de este padecimiento en general, el mecanismo principal causante del daño parece ser ocasionado por la toxicidad del metanol, un problema relacionado particularmente con el aspartame.

En un artículo previo con el experto en toxicología, Dr. Woodrow Monte (autor del libro While Science Sleeps: A Sweetener Kills31 [Mientras la ciencia duerme: Un endulzante mata]), explica los vínculos entre el aspartame y la toxicidad del metanol, así como la formación del formaldehído tóxico.

Para tener una salud óptima, debe beber más agua pura

Con total seguridad, considero que evitar las sodas y otras bebidas endulzadas es una de las medidas más importantes que podría implementar para mejorar su salud y peso, y eso también incluye a las bebidas endulzadas artificialmente, que de hecho podrían ser peores para la salud que las sodas regulares.

Como puede observar, la evidencia científica demuestra que los endulzantes artificiales podrían estimular su apetito, aumentar su antojo de carbohidratos, promover la acumulación de grasas y fomentar el aumento de peso, al igual que las sodas regulares.

Como fue señalado antes, las sodas diet están relacionadas con un riesgo 50% mayor de obesidad, mientras que las sodas regulares (a una tasa de una lata por día) están relacionadas con un riesgo 60% mayor.

Además, el aspartame está vinculado a una larga lista de diversos efectos nocivos, que van desde daño cerebral hasta parto prematuro, mientras que se ha encontrado que la sucralosa es particularmente dañina para los intestinos.34,35

Por desgracia, muchas personas aún ignoran estos riesgos para la salud. El azúcar también estimula el desarrollo de bacterias que no son saludables, y muchas personas son deficientes en bacterias beneficiosas debido a que consumen demasiados alimentos muy procesados.

Es por eso que recomiendo comer vegetales fermentados todos los días, o al menos tomar un probiótico de alta calidad. Recuerde que, el agua pura es una bebida sin calorías. No podrá encontrar una bebida que contenga menos calorías. Si desea añadirle algo de sabor, simplemente exprima un poco de limón en agua mineral.

Referencias

1 Encuesta Nacional de Salud 2016-2017.

2 Experimental Biology Conference Publication # A322 603.20

3 US News April 23, 2018

4 Medical News Today April 23, 2018

5 Gizmodo April 22, 2018

6 Preventive Medicine 1986 Mar;15(2):195-202

7 Physiology & Behavior 1988; 43(5): 547-552

8 Physiology & Behavior March 1990; 47(3):555-9

9 J Am Diet Assoc. 1991 Jun;91(6):686-90

10 Int J Food Sci Nutr. 2003 Jul; 54(4):297-307

11 Int J Obes Relat Metab Disord. 2004 Jul;28(7):933-5

12 San Antonio Heart Study June 14, 2005

13 UT Health Center San Antonio Press Release, “New analysis suggests ‘diet soda paradox’ – less sugar, more weight”, June 14, 2005 · Volume: XXXVIII · I

14 J Am Coll Nutr. 2005 Apr; 24(2):93-8.

15 J Pediatr. 2006 Feb; 148(2):183-7

16 Yale Journal of Biology and Medicine 2010 June; 83(2): 101–108

17 Appetite January 1, 2012, Volume 60, Pages 203-207

18, 28 Trends in Endocrinology & Metabolism 2013 Sep;24(9):431-41

19, 29 CNN.com July 10, 2013

20, 30 Drugs.com July 10, 2013

21 The Journal of Physiology 2013 Nov 15;591(22):5727-44

22 Scientific American September 5, 2013

23 Nature October 2014; 514: 181-186

24 PLOS One October 14, 2014

25 Journal of Toxicology and Environmental Health, Part B: Critical Reviews, 16:7, 399-451

26 J Toxicol Environ Health A. 2008;71(21):1415-29

27 Diabetes Care. 2013 Sep;36(9):2530-5.

31 Whilesciencesleeps.com

32 Nature January 18, 2018; 553: 291-294

33  New York Times April 6, 2018

34 Journal of Toxicology and Environmental Health 2008;71(21):1415-29

35 GlobeNewsWire.com September 22, 2008

Joseph Mercola es médico osteópata, autor de numerosos libros, dos de los cuales son best seller del New York Times: The no-grain diet y The great bird flu hoax. El Dr. Mercola es conocido mundialmente por ser el fundador y editor del sitio web de medicina alternativa Mercola.com.

                                    espanol.mercola.com

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