La terapia energética con las esencias vibracionales del Bosque Atlántico

La curación mediante la terapia con esencias vibracionales consiste en transformar el patrón energético vibratorio del individuo enfermo, menos luminoso que su estado natural y saludable, con el objetivo de ampliar su fuerza vital, su luz.

Marcelo Crespo

Las propiedades terapéuticas de las esencias florales y vibracionales jamás podrán ser probadas por la bioquímica o por corrientes filosóficas fundamentalmente materialistas, principalmente debido a que sus emanaciones energéticas vitales, capaces de promover cambios dinámicos en el estado patológico de los seres vivos, son inmateriales. Es necesaria una comprensión más amplia del ser humano, quien es esencialmente, un ser de luz (energía), rodeado y entrelazado de forma dinámica con remolinos de energía: las fuerzas del universo, la vida. Y esta energía es principalmente luminosa. Es luz invisible de longitud de onda variable, ultravioleta o infrarroja, emitida a nivel celular, como lo demuestra Gurdvitch. Fritz Popp y Kasnatcheyev Karl también demostraron que los organismos vivos, a partir de sus unidades celulares, interactúan a través de los campos electromagnéticos, emitiendo fotones, es decir, energía luminosa. Esta energía es tan potente que la energía de las reacciones bioquímicas es comparativamente insignificante. Hsue-Ke Li y Mae-Wan Ho determinaron la emisión y el almacenamiento de la luz a nivel del ADN, como un lenguaje de la organización, un sistema de comunicación celular.

Nosotros, los seres vivos, animales y plantas, somos 95% energía (esencialmente luminosa) y sólo 5% materia, que es nuestro cuerpo físico. Pero, ¿qué es esta energía combustible de la vida? Zoroastro la llamó “el fuego viviente”; Heráclito, “fuego generador”; los ocultistas antiguos, “el espíritu de la vida; “Santo Tomás de Aquino, “fuerza vital”, apoyando el antiguo concepto hipocrático: vis medicatrix naturæ.

Nosotros, los seres vivos, animales y plantas, somos 95% energía (esencialmente luminosa) y sólo 5% materia, que es nuestro cuerpo físico.

Como somos principalmente energía, podemos concluir, basados en el postulado de Julius Robert Mayer, que la esencia energética de un ser vivo es capaz de transformar la energía de otros durante sus interacciones. Los
campos energéticos de las esencias florales y vibracionales, preparadas de manera armónica, sirven de vehículo de la essentia, el spiritus de animales, minerales y vegetales. Cada uno con su poder único y patrón vibratorio específico es capaz de interactuar con los campos biológicos de los seres vivos (llamados por Harold Burr Saxter “campos de vida”), a través de resonancias vibratorias específicas, como las huellas dactilares únicas. Tales campos terapéuticos también tienen la capacidad de influir y de transformar los campos mentales humanos, descritos por Leonid Vasiliev, al interferir en sus cuerpos de energía sutil. Es de esta forma como trabajan las esencias florales en los seres humanos.

Ferdinando Cazzamali probó los efectos curativos resultantes de los fluidos humanos radiantes, que actúan de manera análoga a las ondas electromagnéticas atenuadas, de longitud variable. Esto explica, también, las propiedades terapéuticas de las esencias vibracionales preparadas con la energía vital de los animales.

La energía de otros durante sus interacciones. Los campos energéticos de las esencias florales y vibracionales, preparadas de manera armónica, sirven de vehículo de la essentia, el spiritus de animales, minerales y vegetales.

La curación mediante la terapia con esencias vibracionales consiste en transformar el patrón energético vibratorio del individuo enfermo, menos luminoso que su estado natural y saludable, con el objetivo de ampliar su fuerza vital, su luz. Popp descubrió que las células cancerosas son mucho menos luminosas que las células
sanas, porque el caos que se instala con la enfermedad altera la organización biofotónica. El proceso terapéutico con esencias vibracionales busca rescatar al individuo de la acción del agente desorganizador de la fuerza vital, iluminándolo para restablecer su flujo de energía, lo que permite la expansión de su energía vital, aniquilando poco a poco los síntomas de la enfermedad instalada.

La energía de sanación luminosa emana abundantemente de animales y vegetales nativos de ecosistemas en equilibrio, desde las hierbas y arbustos hasta árboles de gran tamaño. Sin embargo, nos privamos de esta interacción beneficiosa, natural, al vivir bajo un intenso estrés, en ambientes urbanos energéticamente inhóspitos, en conglomerados humanos capitalistas, insostenibles, contaminadores de las principales fuentes
de energía, alimentándonos y tratándonos con moléculas sintéticas, modificadas, inadecuadas y aberrantes desde el punto de vista energético y de la Creación.

A lo largo de los años, el trabajo intuitivo y de investigación con diversas especies de plantas, de animales y también de minerales me ha guiado en la búsqueda de las esencias florales y vibracionales con capacidad energética verdaderamente transformadora. Los minerales ricos en torio, uranio, titanio y tierras raras dieron origen a esencias vibracionales espectaculares. El agua del acuífero profundo, que nace de las fracturas naturales en la roca, en el Bosque Atlántico, dio una esencia vibracional con asombrosa habilidad fluídica y renovadora. Otras esencias vibracionales recogen energías vitales poderosas de mamíferos, insectos arácnidos y reptiles, como los caimanes brasileños del Bosque Atlántico, que son cocodrilos de increíble fuerza y resistencia, sobrevivientes de la hecatombe que ocurrió en el periodo Cretácico.

Pocos están conscientes de que la fuente de toda esa energía capturada en las zonas intactas del Bosque Atlántico brasileño tiene sus orígenes en poderosas vertientes de luz cósmica, que confluyen hacia los vegetales ancestrales, con miles de años de antigüedad, hacia los ancianos remanentes de los bosques, preciosos pilares energéticos centrales que sostienen toda la vida a su alrededor. He preparado desde hace muchos años las esencias florales con las energías de estos ancianos y otros individuos más jóvenes, pertenecientes a decenas de especies de plantas, siempre utilizando sus floraciones vigorosas.

Las esencias florales y vibracionales del Bosque Atlántico armonizan, equilibran y aproximan al hombre a la naturaleza, generando partidarios de su filosofía, que consiste en tratamientos libres de reacciones adversas o efectos secundarios, eficaces y de bajo costo, accesibles a todos.

Marcelo Crespo, es terapeuta holístico, bioquímico y químico farmacéutico homeópata por veinte años. Ha trabajado en el desarrollo de las esencias del Bosque Atlántico en los últimos doce años.
Es fundador de l Instituto Brasileño de Esencias Florales, empresa pionera en la producción de las esencias florales en glóbulos en todo el mundo.

www.floraisdamataatlantica.com.br

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