La asignatura sobre la felicidad del Dalái Lama


“Debimos haber hecho esto hace 100 o 150 años y no olvidarnos del verdadero significado de la educación”.

Redacción Mundo Nuevo

“Nunca dejé que la escuela interfiera con mi educación”, señalaba Mark Twain, escritor y humorista estadounidense que hizo conocidas críticas al sistema educativo. Habría que pensar si lo que dijo Twain hace tantas décadas no es hoy más vigente que nunca.

Y es que la mayoría de los sistemas educativos, por lo menos en el continente americano, diluyen las capacidades de cada individuo en un solo propósito: el de servir a un sistema productivo. Nos entrenan para tener un empleo y competir entre nosotros; a lo más que la mayoría puede aspirar es a tener un mejor sueldo que el promedio. La prueba de esto es que la filosofía y el arte han ido desapareciendo paulatinamente del panorama educativo en decenas de países, incluido Chile.

Le han llamado “el currículum de la felicidad”, y fue presentado a mediados de año en una ceremonia en la que se encontraban presentes autoridades estatales en educación de la india y el propio Dalái Lama, quien manifestó el objetivo del currículum: “nuestra meta es alcanzar y desarrollar la compasión y la felicidad.”

De esta manera, los sistemas educativos en la India comenzarán a incorporar el conocimiento ancestral, que se funda sobre un profundo conocimiento de las emociones y un arduo trabajo introspectivo cuyo objetivo es irradiarse al mundo en forma de estabilidad y felicidad.

Los estudiantes desde jardín infantil y hasta octavo básico tomarán estas “clases de felicidad” basadas en la espiritualidad, mas no en la religión. Las clases estarán compuestas de prácticas que cultiven las emociones y la mente, como la meditación, pero también el conocimiento científico, según aseguró el Dalai Lama.

Todo girará en torno a extraer la sabiduría del pensamiento indio –incluido el budismo– y reformularla a la luz de la academia y las nuevas necesidades de la sociedad, sin que haya en ello una pizca de adoctrinamiento, algo que distingue también a los sistemas educativos occidentales, como ha señalado en más de una ocasión el lingüista y filósofo Noam Chomsky.

¿Qué caracteriza a este “currículum de la felicidad”?

Antiguas prácticas indias
El dalái lama considera que la sabiduría india fomenta la compasión y no la violencia a través de diversas prácticas tradicionales como la meditación. Esto está muy ligado a lo que está escrito en los textos budistas, pero el líder cree que es muy posible extraer esto para examinarlo de una manera secular y académica. En ese sentido, el currículum busca transformar las prácticas religiosas en herramientas para promover un desarrollo integral de los estudiantes.

Buenos profesionales
El currículum de la felicidad busca, no sólo transformar a los estudiantes en buenos seres humanos que propaguen la felicidad, también busca que ellos se conviertan en buenos profesionales que no se dejen llevar por la corrupción.

Las clases
El currículum incluye “clases de felicidad” las cuales se dictan en un periodo de 45 minutos. Éstas incluyen distintas actividades y ejercicios centrados en lograr mantener la felicidad.

Los estudiantes
800.000 estudiantes, desde el jardín infantil hasta el octavo básico, participan de este nuevo programa.

Meditación
Cada clase empieza con una sesión de meditación de 5 minutos donde los estudiantes tienen la oportunidad de tranquilizarse y prestar atención. Esta es una técnica para generar conciencia en los estudiantes.

Historia y otras actividades
Después de la meditación, los alumnos pueden escoger entre 20 historias y 40 actividades innovadoras centradas en los valores y la moral. A través de éstas, la idea es que ellos piensen de una manera lógica y creativa. Además, que entiendan su rol en la sociedad y en la naturaleza.

El mensaje
Lo importante del currículum no es que los estudiantes realicen todas las actividades diseñadas. Lo importante es que ellos puedan comprender el mensaje correcto, el cual, según Manish Sisodia –viceministro en jefe de Delhi y encargado del departamento de Educación- se centra en la buena salud emocional, el carácter y la adaptación.

“El bienestar emocional de un niño es importante. Niños felices aprenden más y están mejor dispuestos a aprovechar su potencial”, dijo Sisodia a los medios. “Debimos haber hecho esto hace 100 o 150 años y no olvidarnos del verdadero significado de la educación. Nuestro sistema educativo sólo genera funcionarios y falla en crear mejores seres humanos”. Esta perspectiva busca entonces transformar el sistema tradicional, poner el foco en las necesidades emocionales de los niños como medio para formar seres humanos, íntegros, confiados, buenos. Son 1.000 escuelas las que ya implementaron el cambio y se espera que los niños tarden entre seis meses y un año en interiorizar esta nueva forma de aprender. Más adelante se espera que no sólo todas las escuelas en India vivan este currículum, sino que también lo hagan muchas otras escuelas alrededor del mundo.


 

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