“Reconozco mi otro yo, y al menguar ese otro yo, crezco y brillo”.

Meditación: Domingo 16 de junio, 20:00 horas.
Lugar: Roberto del Río 2141, Providencia (metro Inés de Suárez, L 6).
Se solicita puntualidad. Aporte voluntario.

Revisa el vídeo explicativo aquí. Súmate a la meditación aquí

Parte I

Torkom Saraydarian

Esta es la tercera luna llena principal; también se llama el Festival de Cristo y el Festival de la Humanidad. Desde 1952, algunos estudiantes de esoterismo lo llamaron el Festival de Buena Vo­luntad o el Día Mundial de Invocación.

Es interesantísimo que, en la primera Luna Llena mayor, la Jerarquía recibe gran voltaje de la energía de la voluntad. En la segunda Luna Llena mayor, la Jerarquía absorbe la energía de la Iluminación. Ellos conservan estas energías en ele cáliz de la Jerarquía hasta que reciben la Energía del Amor en la tercera Luna Llena mayor.

Esto indica que sin Amor, el poder no es seguro; sin Amor, la Luz puede usarse mal. A la seguridad, solo se la halla en el Amor, que necesita que la Voluntad y la Luz estén activos y sean protectores y radioactivos.

En el Festival de Cristo:

  • Los estudiantes de meditación y de la Sabiduría Eterna usa­rán La Gran Invocación y harán esfuerzos por difundirla por todo el mundo como el núcleo del Plan para la nueva era.
  • Hombres y mujeres de buena voluntad se unirán en cada ciu­dad y recalcarán el significado de la buena voluntad y la im­portancia de las correctas relaciones humanas. Dirigirán su a­tención hacia la visión suprema de la humanidad como una flecha de invocación que vuela hacia la fuente de la Vida.
  • Distribuirán a la humanidad las energías con las que se tomaron contacto y que se acumularon en el cáliz, como corrientes de luz, amor y poder, para producir correc­tas relaciones humanas, buena voluntad, comprensión y colaboración entre todas las personas, entre todas las naciones, en todas partes.

Nos han dicho que, en estos tres días, Cristo celebra una interesantísima cere­monia. Reúne alrededor de Él a todos los Maestros de Sabiduría. Está de pie ante la Jerarquía representando a la Hu­manidad, y ante la vista de Shamballa, predica el último sermón del Buda, en un nivel jerárquico. Luego, cada día, Él entona La Gran Invocación y la Jerarquía unida, entona la primera, segunda y tercera estrofas de la Invocación, una en cada día sucesivo. Así invocan la Luz, el Amor y el Poder “para restablecer el Plan en la Tierra.”

Cada día tiene su propia nota clave. La nota clave del primer día es el Amor, la del segundo día es la Resurrección, la del tercer día es el Contacto. En el primer día, la Jerarquía unida medita sobre el Amor, sobre el Amor cósmico, el Amor del Sistema Solar y el Amor Jerárquico. En el día de la Luna Llena, la Jerarquía unida medita sobre el significado de la Resurrección y la Vida, e irradian sobre la Humanidad, la Voluntad al Bien que ellos recibieron en el día de Wesak. En el tercer día la Jerarquía unida medita sobre el Contacto y como extender el Contacto desde la Jerarquía a la Humanidad.

De esa manera, las energías recibidas en las lunas llenas anteriores se irra­dian hacia la humanidad a través de los siete grupos de Maestros de la Jerarquía. Como resultado, las siete ramas del esfuer­zo humano –a saber: los campos político, educativo, filosófico, ar­tístico, científico, religioso y financiero–, se estimulan y se les da la oportunidad de orientarse y ajustarse al Plan a través de la energía de la voluntad al bien.

Hace pocas décadas, el Maestro Tibetano organizó, a través de algunos de Sus discípulos, algunas actividades de servicio que se llaman Triángulos y el Movimiento de Buena Voluntad. Estos dos movimien­tos se conectan directamente con esta tercera Luna Llena importante, y reciben especial energía en los días primero y tercero.

Cristo dijo una vez que siempre que “tres de vosotros se reúnan en Mi Nombre yo estaré entre vosotros.” Partiendo de este punto ‑‑que se basa en algunos hechos muy esotéricos‑‑‑ algunos discí­pulos organizaron Triángulos; los Triángulos consisten en tres per­sonas que, cada día entonan La Gran Invocación, vi­sualizando cada miembro que está en una punta del triángulo a los otros dos, en­tre los cuales la luz, el amor y el poder circulan y se irradian a la hu­manidad. Esto fue tan exitoso que en la actualidad hay millones de Triángulos por todo el mundo, en todos los países, en todos los cre­dos, en todo idioma. Un Triángulo puede multiplicarse infinidad de veces cuando cualquier miembro del Triángulo forma otros trián­gulos en diferentes horas del día. Así, toda nuestra humanidad es­tá bajo una Red de Triángulos que irradia luz, amor y poder, com­prensión, cooperación y unidad.

Cada uno de nosotros está invitado a formar un Triángulo, co­mo un servicio a la humanidad y como un puente entre la humani­dad y las energías divinas.

La siguiente actividad es el Movimiento de Buena Voluntad, inaugurado por el Maestro Tibetano. Éste se está también difundiendo por to­do el mundo a través de muchos individuos y grupos diferentes. La finalidad básica de este esfuerzo es establecer co­rrectas relaciones humanas entre un hombre y otro, entre una nación y otra, y crear una tendencia mundial hacia el bien de todos los hombres y todas las naciones.

La buena voluntad es una energía constructiva, positiva y creati­va. Es la energía que cura las brechas y las barreras emocionales y mentales, y conduce a la comprensión total.

En el centro de cada hombre se halla esta energía. La tarea de los hombres de buena voluntad es hallar los modos de liberar esa energía, y crear una fuerza poderosa hacia la comprensión interna­cional y la unidad global.

En esta luna llena, podemos procurar liberar esa energía dentro de nosotros mismos y dentro de nuestro grupo o nación, y ayudar en la cons­trucción de la Nueva Era de la Gran Fraternidad.

En uno de los libros esotéricos, a Cristo se le llama la encarna­ción del Amor, de la Libertad, y el Mensajero de la liberación. Su característica destacada es el Amor, y se nos ha dicho que en la Lu­na Llena de Géminis, “llega a su punto maximo de expresión el amor de Dios, esencia espiritual del fue­go solar “. (Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 83).

La Doctrina Secreta nos dice que tenemos tres soles. Uno es el sol visible. Luego, tenemos el Corazón del Sol, y después el Sol Central Es­piritual, cuyo cuerpo es nuestro sol visible. Estos tres soles emanan tres clases de fuego o electricidad, que se llaman fuego por fricción, fuego solar y fuego eléctrico.

En la Luna Llena de Géminis se nos dice que el Corazón de este gran Ser, que llamamos nuestro Sol, se abre e irradia fuego solar hacia nuestro planeta. Este fuego es la energía que llamamos Amor, y el Cristo es la encarnación de este Amor Solar que Él expresa a través de la Jerarquía. Es con esta energía y en el tiempo de la Luna Llena de Géminis que “se consuma y celebra la victoria de la vida sobre la forma y del espíritu sobre la materia”.

EL CRISTO

Él es Quien se puso de pie
contra el mar tormentoso
y ordenó a las olas que se calmaran.
Y ellas obedecieron.

Aún Él está haciendo lo mismo,
contra el lodoso mar
de los pensamientos y las emociones humanos.

Aún Él está bebiendo la aflicción
de todos los hombres
en Su corazón.

Él es quien apareció
a Sus discípulos
tras la victoria del Espíritu, y dijo:
La Paz sea con vosotros…

Aún está irradiando paz a todos los que
caminan detrás de Él.

Él es el Maestro dentro de todos los que
hablan la palabra de la verdad,
la palabra acerca del Sendero sin fin,
la palabra acerca de la Vida infinita…

Él está aún enseñando.
El es la síntesis de todas las Leyes,
y los que revelan las leyes en cualquier
ámbito de la vida, están revelándolo a Él.
Él es el Revelado…

Verdaderamente,
toda ciencia,
y rama de cualquier búsqueda honrada
es la búsqueda de Cristo.
Él es la realidad detrás de todo.

Todo buscador sincero
está revelando una parte de Él.
Al final . . . Su imagen se completará
cuando la gente sea semejante a Él.

Él es el impulso hacia la perfección
en todos nosotros.
Y el ardiente imán
que nos atrae hacia Él,
a través de Él.

Él es el Plan y la visión para la Humanidad.
La comunicación interior…
la luz de los santos,
la vida de los discípulos,
la flecha que vuela hacia el Sol.

Él es el vigía silencioso
dentro de nuestras almas.
Nada puede esconderse de Él.
Él es el testigo de cada acto,
de cada sentimiento, de cada pensamiento.

Pero, sobre todo, Él es el gran constructor,
el constructor de puentes,
puentes en el hombre mismo,
puentes entre hombre y hombre,
entre grupos, iglesias y naciones…
entre la humanidad y el reino de Dios…
entre el reino de Dios y el Absoluto…
hasta que Él sea Todo en Todos.

El tiende un puente entre El mismo con los que están aparte…
Esta es Su gran faena.
Él es la Alegría del Trabajo logrado.
Él es el vino en el cáliz,
la Alegría que degustan todos
los que se ponen en contacto con su Yo verdadero… Cristo.

Sinfonía del Zodíaco, ed. Kier. pág. 125-128.

Parte II aquí

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