editorial

Tiempos de cambios

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Iván Andrés Santandreu

El año 2012 nos trajo grandes cambios: para algunos, más luz ingresando al sistema; para otros, convulsión y cambios sociales; para los más, cambios y desafíos a nivel personal sin precedentes. Y es que pareciera que todo lo que estaba oculto, dormido, anquilosado y, en algunos casos, bajo tierra, estuvo destinado a empezar a salir a la luz inexorablemente durante el 2012.

Pareciera un sino de los tiempos: a mayor luz entrante, con mayor claridad se ven las sombras, lo oscuro y también donde se encuentra sucio y desatendido. Pareciera que ya no es posible esconder la basura bajo la alfombra, todo sale a la luz, como lo revelan muchos sucesos noticiosos del año 2012 y también de nuestra vida personal.

¿Y cómo será el 2013? Nadie realmente lo sabe; probablemente sea un poco más de lo mismo, toda vez que astrológicamente se mantiene la misma configuración energética. La salida del sexto rayo de idealismo y devoción, sumado a la gradual entrada del séptimo (de orden y magia ceremonial), el gradual aumento de la energía acuariana en desmedro de la pisciana, el término de un ciclo de avatares y el inicio de otro al comienzo de este milenio, sumado al proceso iniciático depurativo mismo de la Tierra, hacen del conjunto un momento de apertura y de cierre de ciclos en los cuales nosotros estamos naturalmente inmersos y al cual nos es imposible sustraernos.

No es casualidad que Plutón esté en Capricornio hasta el 2024; queda mucho por destruir, limpiar y barrer antes de que las nuevas energías realmente se puedan asentar.

La pregunta inevitable es ¿cómo lo vamos a vivir? ¿Aferrados a las estructuras que amenazan con derrumbarse a cada momento o de cara al futuro, con la fe y confianza que tiene un niño a lo que ofrece su padre? Todo depende de dónde nos encontremos –a nivel de la conciencia-, de cómo vivamos este momento: desde el dramatismo de nuestra personalidad o desde la serenidad de nuestra alma.

Todos debemos hacer una elección en este período de cambio, nadie puede quedarse indiferente; desde el cambio consciente, hasta los movimientos de los señores del karma cuando no logramos darnos cuenta a tiempo de lo que debemos concienciar y modificar en nuestras vidas.

Como siempre, mucho puede depender de nosotros y poco de los astros en los cielos si logramos transitar por el sendero correcto.

Sea el Dharma en y con nosotros.

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