Stevia, la planta dulce

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Diversos estudios demuestran que la stevia tiene potenciales propiedades terapéuticas.

La stevia (Stevia rebaudiana Bertoni) es una planta nativa de regiones subtropicales y tropicales de América del Sur y América Central. Es conocida originalmente como “hierba dulce” pues en su forma natural es de 20 a 30 veces más dulce que el azúcar común, y como extracto tiene un poder endulzante de 100 a 300 veces mayor.

Desde la época precolombina los guaraníes de la región la usaban no sólo para endulzar alimentos, sino también como digestivo, cardiotónico, antiácido y diurético. Sin embargo, es descrita científicamente por primera vez a finales del siglo XIX por el botánico suizo Moisés Bertoni.

“En el mercado podemos encontrar edulcorantes que, aún siendo elaborados con un porcentaje de stevia, no aportan nada a nivel medicinal ya que son elaborados con plantas modificadas genéticamente y carecen del principio activo, el Esteviósido.”

En cualquier caso, no fue hasta 1900, cuando el químico paraguayo Ovidio Rebaudi logró aislar dos principios activos de la planta: el Esteviósido y el Rebaudiósido. Posteriormente se inició la exportación de la planta hacia Europa, Estados Unidos y Asia.

Su uso alimentario es especialmente difundido en Japón donde hoy en día supone más del 40% de los endulzantes consumidos.

  • Diversos estudios demuestran que tiene potenciales propiedades terapéuticas:
  • Regula el nivel de azúcar en la sangre en casi todos los diabéticos de tipo II y en un alto porcentaje de los de tipo I pues actúa estimulando la actividad del páncreas. Esta es la propiedad terapéutica más conocida.
  • Ayuda a mantener un índice glucémico constante lo cual permite eliminar la ansiedad por la comida y, como regula también los niveles de insulina, el cuerpo almacena menos grasas. Investigaciones farmacológicas demuestran que el consumo regular de una cantidad considerable de los principios activos de la stevia durante un tiempo prolongado regula la tensión arterial.
  • Mejora las funciones digestivas y facilita una recuperación más rápida de las dolencias de hígado, páncreas y bazo.
  • Su consumo habitual ayuda a fortalecer el sistema vascular y favorece el correcto funcionamiento del corazón.
  • Sus propiedades antibacterianas y antifúngicas la hacen aconsejable para la prevención de las caries y para reducir el dolor y la inflamación en caso de gingivitis.

Su uso es seguro y no se le conocen efectos adversos.

La dosis utilizada por la mayoría de personas que han observado efectos beneficiosos es:

En fresco: unas 4 hojas tiernas tomadas antes o durante el desayuno y 4 hojas más antes o durante la cena.

Planta seca: cuando no disponemos de hojas frescas de forma constante podemos hacer una infusión de hoja seca. Para tomar la planta en forma de infusión se emplea una cucharadita de postre rasa (2 gramos) por infusión, dos veces al día: una toma por la mañana para regular el día y otra toma al final del día para regular la noche, usando una cucharadita de postre cada vez.

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