acuario

Sol en Acuario

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“Soy el agua de la vida vertida para los hombres sedientos”.
Rayos y regentes: V, 7, 2. Urano, Júpiter, Luna/Urano.
Meditación: Viernes 10 de febrero, 20.00 hrs.
Lugar: Roberto del Río 2141, Providencia. Aporte voluntario.

Torkom Saraydarian

La meta suprema del acuariano es expresar la nueva Era, sus vi­siones, ideas y trabajo, y ser el “agua de vida… derramada para los hombres sedientos”.

Hay en el Nuevo Testamento un bello relato. Cristo estaba cer­ca de un pozo, y una mujer se acercó a éste para sacar agua. Cristo le habló así a la mujer: — ¡Dame un poco de agua!

Ella le respondió: ‑‑ ¿No sabes que no puedo darte agua?

Él le dijo: ‑‑Si supieras quién te está pidiendo agua, tú serías quien Le pediría agua y Él te daría agua viva.

Ella dijo: ‑‑ ¿Cómo podrás darme agua viva si no tienes balde ni pozo profundo?

Él le contestó: ‑‑Todo el que bebe de esta agua tiene sed nue­vamente. Pero quien beba del agua que yo le dé, jamás tendrá sed, si­no que habrá en él un poco de agua que brota hacia la vida eterna.

En escritos esotéricos, leemos que a Cristo se le llamó Acuario. Ese es uno de Sus nombres. Y Su deber es introducir la “vida más abundante” durante la Era de Acuario.

La vida se revela una etapa tras otra. Está la vida de un átomo, de un arbusto, de un árbol, un pájaro y un animal. Luego, está la vida de un salvaje, de un hombre educado o civilizado, de un discípulo o Iniciado, de un Ser planetario, de un Ser Solar y más allá.

La vida abundante es la vida que progresivamente expande su ra­dio de contacto, comunicación y cooperación. Si un hombre vive pa­ra sí solo, su vida es muy limitada. Es una luz vacilante y un peligro para los demás.

Cuando un hombre vive para un grupo, está en el sendero que conduce a una vida mayor. Cuando un hombre vive para una nación sin ser nacionalista, se acerca a la puerta de la vida. Cuando expande su conciencia y vive para la humanidad, se está abriendo para él la puerta de la vida. Cuando un hombre vive para toda la existencia, vi­ve y se mueve en la vida más abundante. El grado de vastedad es el que nos introduce en una vida mayor.

La energía acuariana es energía eléctrica. Esta energía es la que nos ayudará a romper nuestras limitaciones de tiempo, espacio y materia, y a desarrollar nuestros poderes psíquicos superiores y usar nuestra perfección espiritual, nuestro recto conocimiento y nuestra intuición.

En la actualidad, la mayoría de las personas viven como cuerpos físicos. El Espíritu inmortal que está en ellas se comunica con la existencia solamente a través del cuerpo físico. Su comunicación y su contacto con la vida en conjunto son muy limitados.

Cierto porcentaje de Chispas humanas se relaciona con la vida a través de sus vehículos físicos, emocionales y mentales. Así, el radio de su contacto es mucho mayor. Tienen una vida más abundante y son conscientes de una totalidad mayor.

La vida más abundante que Cristo transmite a la Tierra puede ser nuestra solamente cuando tomemos contacto con la fuente de vida en nuestro interior, con el Yo real. La vida interior puede apreciarse solamente cuando desarrollamos el poder intuitivo, y nos convertimos en dispensadores de vida.

Los sedientos son los que vagan por el valle de las sombras. Corren día y noche tras las sombras y quedan siempre sedientos. Las sombras son los objetos sensorios, los objetos de goce, que satisfacen la personalidad, pero dejan sedienta al alma.

Acuario tiene tres dones para la humanidad, si ésta los acep­ta y se hace digna de ellos.

El primero es la oportunidad.

El segundo es la iluminación.

El tercero es la fraternidad.

Estos son los dones de los ciclos a través de los cuales podremos ver el próximo paso de nuestro futuro, nuestro próximo trabajo en favor de la humanidad, y a través de los cuales hallaremos la energía y el poder interior para afrontar nuestras responsabiIidades superiores.

En todo ciclo, a la humanidad se le da la oportunidad de que entre en un nivel superior de existencia. La influencia y la energía de Acuario abre una puerta para que entre en una vida cada vez más avanzada.

Acuario ofrece:

  1. Oportunidad de iniciarse en sectores mayores de conoci­miento;
  1. Oportunidad de servir en campos mayores de esfuerzo humano;
  1. Oportunidad de entrar en contacto con grupos más avan­zados y Ashrams;
  1. Oportunidad de tener las energías correctas a nuestras ór­denes, en el tiempo correcto;
  1. Oportunidad de tener en torno de nosotros personas re­ceptivas y espiritualmente sensibles;
  1. Oportunidad de cooperar con la Jerarquía;
  1. Oportunidad de tomar contacto con el Cristo.

Muchos seres humanos tendrán la oportunidad de ser admitidos como discípulos aceptados. Una vez que un hombre siente el fuego del discipulado, se convierte en una influencia creadora. Da vida. Acuario tiene, como símbolo al aguador, pero el agua que escancia de su cántaro es fuego líquido, es fuego creador.

Tal discípulo suscita el espíritu creador en aquel con quien to­me contacto. En su presencia, la gente siente una expansión de la conciencia, una liberación, un júbilo o un florecimiento, y un im­pulso de servir. La creatividad es un proceso de manifestación de la Divinidad interior a través de la belleza, la bondad y la verdad.

En todo ser humano hay una belleza cósmica eterna, enclaus­trada como una semillita en el suelo. Necesita agua. Cuando se la rie­ga rompe todos los obstáculos para llegar al Sol. Esa semilla es la Divinidad que duerme dentro de nosotros. Una vez que la Divinidad empieza a irradiarse, ningún poder del mundo podrá oscurecer su irradiación porque es la semilla de la Presencia Todopoderosa en el espacio. La manifestación de nuestra Divinidad innata quita toda debilidad de nuestros vehículos.

En la Era de Acuario, será posible una mayor iluminación. Este es el segundo don de Acuario.

La iluminación es el momento de nuestra vida en el que se abre una ventana a los reinos de nuestro conocimiento superior y pode­mos ver el Propósito y la belleza de la Vida. Podemos tomar cono­cimiento de que somos la Vida. Por un momento, la electricidad de la Vida atraviesa nuestro organismo y disfrutamos el sentimiento de unidad real.

El tercer don de Acuario es la fraternidad.

La fraternidad es un estado de conciencia en el que todos nues­tros temores, sentido de separatividad y odios no existen más. La ira y la codicia desaparecen, y por primera vez en nuestra vida, nos sentimos libres.

La libertad es el conocimiento de que la gente realmente nos ama, de que en ella estamos seguros y se satisfarán todas nuestras necesidades; todo el mundo cuida de nosotros y nosotros de todos; estamos protegidos aunque nos caigamos porque nos rodean corazo­nes que pueden perdonar nuestros fracasos y animarnos hacia el triunfo. En esta etapa de libertad, sólo hay luz, verdad y realidad dentro de nosotros, el cielo de nuestro ser ahora está despejado.

En la Era de Acuario, cada vez que el Sol entra en Acuario se nos presentan estos dones. Cristo, como el verdadero acuariano, recorrió el sendero de Acuario hace siglos, y en esta época, se convierte en el dispensador de estas energías.

La fraternidad empieza con buena voluntad, correctas relaciones humanas y se expande a la vida grupal, trabajando por el bien del grupo a través del servicio grupal.

Un hombre que tenga el sentido de la conciencia grupal, com­prende que hay una síntesis subjetiva debajo de todos los fenómenos. La expresión de esta síntesis a través de todo lo que piensa, siente y hace es la que le hace vivir como un hermano de la humanidad.

Hércules, un gran Iniciado, cumplió su trabajo en Acuario, del siguiente modo:

Había un rey que durante treinta años no limpió los establos re­gios. El hedor era espantoso y muchas personas morían de infección. El monarca convocó a mucha gente, pero ésta fue incapaz de lim­piar los establos. De modo que Hércules acudió al rey Augías y le dijo: ‑‑Aquí estoy, yo puedo limpiar los establos en un solo día.

El rey no le creyó, y juzgó que detrás de su afirmación había una motivación oculta. Pero debido a que la necesidad era grande, le contestó: ‑‑Puedes intentarlo, y si los limpias, ven a verme.

Por la mañana temprano, Hércules se dirigió a los establos y com­probó el estado del sector circundante. Vio que había dos ríos que corrían en las cercanías. Tuvo una gran idea. Durante toda la maña­na procuró cambiar la dirección de los ríos hacia los establos, y lo logró. Llegó el agua y, en pocas horas, limpió todo el estiércol acu­mulado. Luego de concluir su trabajo, acudió al rey, le informó y pidió su recompensa, pero el rey se encolerizó, y le dijo: ‑‑Vete, márchate de aquí antes de que reduzca tu estatura cortándote la cabeza.

De modo que Hércules se marchó. Este es un bellísimo relato simbólico. El rey es la Chispa divina que está dentro de nosotros, llamada en ocasiones Mónada. Hércules, siendo el alma humana, era un reflejo de la Mónada en la personalidad. No le mataron por­que él era el Yo mismo.

Los ríos eran el hilo de la vida y el hilo de la conciencia. El hi­lo de la vida se llama el sutratma que se amarra en el corazón, y el otro se llama el hilo de la conciencia que se amarra en la cabeza. Hércules liberó estas dos energías en los establos.

Los establos son nuestras naturalezas física, emocional y men­tal, en las que se halla la suciedad acumulada de muchas encarnacio­nes. Dentro de nuestros establos se acumulan todo el maya, todos los hechizos e ilusiones. ¿Cómo podremos limpiarlos?

Nuestra naturaleza física está llena de impulsos y tendencias. A lo largo de los siglos se convirtieron en hábitos, y moldearon nuestra vida. Hemos heredado maldad, incluso enfermedades sepultadas pro­fundamente en nuestros genes.

No sólo hay contaminación dentro del cuerpo físico individual sino también en el cuerpo de la humanidad, y profundamente en las venas de la madre Tierra. El veneno generado en el océano, en el aire y el suelo es una pesada capa de “estiércol de ganado” dejado en los establos.

Luego está el establo emocional: odios, molestias morales, so­borno, celos, codicia, miedos, sentimientos negativos y separativos, ira, venganza… todos estos contaminantes son otra capa en el esta­blo.

Está también el establo mental lleno de pensamientos de separa­tismo, racismo, mentiras, prejuicios y supersticiones. Todo esto y otras cosas más se acumularon durante “treinta” años dentro de la naturaleza de la humanidad. Y es muy extraño que la humanidad to­davía tolere este “estiércol de ganado” y no se atreva a liberar los dos ríos para limpiarlo mediante un trabajo hercúleo.

El primer río puede traducirse como el río de la vitalidad, una vida vivida cerca del concepto de sobre vivencia, una vida vivida con poder de voluntad, y decisión para ponerse del lado de las actividades vitalizadoras, y abstenerse de pensamientos, sentimientos y ac­ciones que causen la muerte.

El otro río, el río de la conciencia es el del razonamiento y la lógica puros, bajo la luz de la sobre vivencia de la humanidad, bajo la luz del bien supremo de la humanidad. Este es el río que revela la verdad y la verdad nos pone en libertad. Es el río que revela el ros­tro de la corrupción, la miseria, la explotación y los enemigos indivi­duales nacionales e internacionales de la humanidad.

Este es el río que purifica nuestra mente de todas las formas de pensamiento cristalizadas y obsoletas; y nos da la libertad de vivir para la sobre vivencia y la transformación de la humanidad.

Estos dos ríos los indica el símbolo de Acuario, agua viva electri­ficada, que se derrama para limpiar los establos de la humanidad.

Cada año, desde el 20 de enero hasta el 19 de febrero, la humani­dad debe dedicarse a limpiar sus establos, liberando conscientemente estos dos ríos dentro de su vida. En otras palabras, vamos a suscitar nuestro poder volitivo y bajo la luz de nuestro intelecto, y los vamos a poner prácticamente a trabajar para limpiar los establos de nuestra naturaleza. Si esto se efectúa un año tras otro, a su tiempo desapare­cerá la suciedad acumulada.

Es interesantísimo notar que Hércules no luchó contra la sucie­dad paleando, removiendo ni amontonando el estiércol sino que, en lugar de ello, liberó los dos ríos y dejó que ellos realizaran el trabajo de purificación.

No vamos a aceptar el “estiércol” en nuestra naturaleza. Nuestra responsabilidad es liberar la luz de la conciencia y el poder volitivo para que la acumulación de las tinieblas desaparezca o se esfume.

La primera exigencia de Acuario y de la Era Acuariana será para la purificación de la vida individual y de la vida planetaria. A través de la purificación es que la humanidad sobrevivirá y avanzará por su sendero de evolución superior.

La “suciedad” acumulada en nuestra personalidad es la que cau­sa locura, desasosiego y enfermedad. La acumulación de la suciedad es la que transforma los compuestos químicos de los benévolos rayos en veneno en nuestro organismo triple. La suciedad es la que sirve de pasaje para las fuerzas oscuras, para que estas nos posean y usen con fines destructivos.

Una vez que se logra la purificación y que nos volvemos hacia una vida y una luz mayores, la Divinidad interior, que está dentro de nosotros, se revela y tenemos la “vida más abundante”, el agua de vida “derramada para el mundo sediento”, para la sed de vida espi­ritual que el mundo tiene.

El Maestro Djwhal Khul, al hablar de Cristo, dice: como el “… Re­presentante de la humanidad y del segundo aspecto divino, (ÉI) pa­tentizará dentro de Sí, durante la Era Acuariana y después de Su rea­parición, ciertas dualidades mayores fusionadas y mezcladas… Estas son:

  1. La fusión del segundo aspecto divino del Amor y del primer aspecto divino de la Voluntad: la Voluntad de Bien; 
  1. La fusión de amor y sabiduría, que Le permite ser el Cons­tructor de la Era y la civilización nuevas;
  1. La fusión de la energía de Piscis, generada durante los dos mil años pasados de la actividad espiritual de Cristo y las energías acuarianas a generar y en actividad en la Tierra du­rante los próximos dos mil o dos mil quinientos años.” (1)

Con estas tres, Él producirá:

  1. La fusión de las energías de los rayos sexto y séptimo;
  1. La Unificación de la Tierra y Occidente.

Leemos en el mismo libro que, a fin de cumplir esta tarea difícil y esforzada, Cristo se está sometiendo a un proceso único de preparación.

La primera tarea es fusionar la voluntad y el amor, la fusión de las energías de Aries y Géminis, y ponerlas a disposición de la Je­rarquía y, a través de la Jerarquía, a disposición de la humanidad.

La segunda tarea es fusionar el amor y la sabiduría. Buda es la encarnación de la sabiduría. Cristo es la encarnación del amor. Cristo, con la ayuda de Buda, unirá estas dos energías dentro de Su naturaleza y se convertirá en la encarnación del amor‑sabiduría. A través de estas dos energías es que Él podrá construir una civilización nueva.

En La Reaparición de Cristo leemos: “El trabajo preparatorio que Él está ahora haciendo le adecuará para que patentice en sabi­duría (y no sólo a través del amor) la naturaleza de los Planos Jerárquicos, las sabias medidas constructivas y la sabia elección de los constructores y los métodos correctos de construcción”.  (2)

Recordemos que el amor‑sabiduría es una expresión del segun­do rayo, pero cuando en la manifestación predomina el amor o la sabiduría. Cristo los unirá dentro de Su naturaleza. A través del amor‑sabiduría Él podrá unificar la voluntad y el amor.

La tercera tarea es fusionar la energía de Piscis con la energía de Acuario. Estas dos energías difieren una de otra en muchos aspectos.

Las cualidades de Piscis son:

  • sensibilidad;
  • receptividad;

Las cualidades acuarianas son:

  • dinamismo,
  • positividad,

Cristo fusionará estas dos energías para que las personas de todo el mundo junten estos dos tipos de actividad y los usen como un me­dio creador.

La cuarta tarea es fusionar el sexto rayo con el séptimo. Cuando se fusionen, veremos las siguientes relaciones:

El sexto rayo fomentó la visión.

El séptimo rayo materializará lo que fue objeto de esa visión.

El sexto rayo produjo la mística.

El séptimo rayo desarrollará al mago blanco: que es místico y científico.

El sexto rayo fue separativo y creó grupos y naciones separados.

El séptimo rayo conducirá a estos separados grupos o naciones dentro de la unidad.

El sexto rayo formó grupos de discípulos que trabajan en grupos separados.

El séptimo rayo instruirá grupos de iniciados, que trabajarán en estrecho unísono con el plano y entre ellos.

El sexto rayo trajo el foco del materialismo y la personalidad.

El séptimo rayo hará que la espiritualidad se manifieste en la ma­teria y en la personalidad.

El sexto rayo nos dio la electricidad que se usa para nuestras ne­cesidades materiales.

El séptimo rayo nos dará el tipo de energía que coordinará toda nuestra vida material con la vida más abundante.

El sexto rayo produjo:

  1. a) conocimiento de la luz y la electricidad del plano físico;
  2. b) para los esoteristas, conocimiento de la luz astral;
  3. c) interés por la iluminación física y mental;
  4. d) astrofísica: descubrimientos astronómicos.

El séptimo rayo convertirá en hechos las teorías, de los pensado­res avanzados.

El sexto rayo enseñó el significado del sacrificio. El símbolo fue la crucifixión.

El séptimo rayo traerá servicio y sacrificio grupales.

La influencia del sexto rayo le permitió al hombre reconocer al Cristo histórico.

El séptimo rayo reconocerá al Cristo cósmico y a la religión cien­tífica.

En un sentido, Cristo llega a ser el punto de síntesis para los rayos del Señor del Idealismo: y el Señor del Orden Ceremonial. (3)

He ahí porqué continúa tanta síntesis en todos los campos del esfuerzo humano.

La quinta tarea es la unificación del este y el oeste en los siete campos del esfuerzo humano. Podemos ver esto ya de muchos mo­dos.

Todas estas fusiones producirán una síntesis planetaria. He ahí porqué Cristo es el transmisor de la energía del Avatar de Síntesis.

El regente esotérico de Acuario, Júpiter, un planeta sagrado, pre­senta las cualidades y los dones del segundo rayo, algunos de los cua­les son:

  • educación,
  • unificación,
  • curación,
  • iluminación,
  • comunicación,
  • radiación magnética.

El regente exotérico, Urano, como planeta sagrado, presenta las cualidades y los dones del séptimo rayo, que son:

  • organización,
  • ceremonial y ritual,
  • ritmo correcto,
  • respuesta apropiada.

Un discípulo debe usar científicamente estos dones y en los tiem­pos convenientes para desarrollar su Loto.

Los rayos segundo y séptimo son afectados o matizados vigorosa­mente por el quinto rayo de Acuario. Es interesantísimo notar que el quinto rayo es el rayo de la personalidad y del Alma de Acuario.

  • El quinto rayo transmite la voluntad de actuar.
  • El segundo rayo, la voluntad de unificar.
  • El séptimo rayo, la voluntad de expresar.

Los planetas sagrados son más avanzados que los no sagrados, pues se nos dice que los Logos de los planetas sagrados tornaron cin­co Iniciaciones cósmicas.

De modo que las energías que estarán sumamente activas y dis­ponibles cuando el Sol esté en Acuario, o en el ciclo mayor de la Era Acuariana son:

  • quinto rayo: la voluntad de actuar,
  • séptimo rayo: la voluntad de expresar,
  • segundo rayo: la voluntad de unificar.

Estas serán las primeras notas claves para los discípulos durante este ciclo y las energías con las que Cristo trabajará en la Era Acua­riana, añadiéndoles las energías de los rayos primero y sexto.

Cuando el Sol entra en Acuario, pueden desarrollarse con más facilidad las cualidades de estos rayos. También es interesante men­cionar que estos tres rayos principales, el segundo, el quinto y el séptimo, se relacionan con el centro del corazón, con el centro ajna y con la base de la columna vertebral.

Las cualidades a adquirir son:

  • segundo rayo: amor, compasión, desinterés, energía;
  • quinto rayo: reverencia, devoción, simpatía, amplitud men­tal;
  • séptimo rayo: concreción de la unidad, tolerancia, humildad, gentileza.

Durante el mes de Acuario, podemos meditar sobre estas cualida­des, penetrar profundamente en su aspecto energético y vital, y de esta manera utilizar plenamente las energías disponibles para nuestra transformación, como individuo, como grupo y como humanidad.

Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1006947162740215/?active_tab=discussion

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Sinfonía del Zodíaco, pág. 232 / 240

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