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Ecología Profunda

Por Chris Johnstone

La ecología profunda es un enfoque holístico para enfrentar los problemas del mundo en su conjunto: pensamiento, sentimiento, espiritualidad y acción. Involucra el movernos más allá del individualismo de la cultura occidental para vernos como parte integrante de la Tierra.

La idea central de la ecología profunda es que somos parte de la Tierra, en lugar de encontrarnos aparte y separados de ella.

Esta idea está en contradicción con el individualismo dominante de nuestra cultura, en donde el vernos a nosotros mismos separados del mundo hace más fácil el no preocuparnos de él.

En este siglo, dos ideas han emergido del mundo científico que apoyan la visión de nosotros como parte de la Tierra. La primera proviene de la teoría de sistemas y la segunda es la llamada hipótesis Gaia.

La teoría de sistemas ve a nuestro mundo en términos de ‘sistemas’. Cada sistema es un todo que es más que la suma de sus partes, pero también es parte de un sistema o de sistemas mayores. Por ejemplo, una célula es más que un conjunto de moléculas, y ella misma es parte de un sistema mayor, como un órgano. Dicho órgano es, en cierto nivel, todo en sí mismo, pero en otro nivel, es una parte de un individuo. Una familia y una comunidad pueden ser vistos como ‘sistemas’, donde las ‘partes’ -a su vez- son las personas.

La Hipótesis Gaia

La hipótesis Gaia lleva la idea más lejos y la aplica a todo el planeta. Todo en la Tierra puede ser considerado como un todo que es más que la suma de sus partes. Este todo es como una gigantesca forma de vida que llamamos Gaia (nombre tomado de la antigua diosa griega de la Tierra). Los sistemas vivientes tienen la tendencia a mantenerse en equilibrio, pero también a adaptarse y evolucionar en el tiempo. Los científicos han descubierto que la Tierra tiene esas características con mecanismos de retroalimentación para mantener en equilibrio los niveles de temperatura y de oxígeno de la atmósfera, al igual que nuestro cuerpo mantiene los niveles de temperatura y de oxígeno en nuestras arterias.

La hipótesis Gaia señala que la Tierra está viva y que somos parte de ella. Esto es algo que muchas culturas han sabido por siglos. “Somos parte de la Tierra, y ella es parte de nosotros”, señala la conocida carta del Jefe Indio de Seattle al presidente de los Estados Unidos, en 1854.

Sentimientos

Enfrentar el nivel de la crisis social y ecológica en nuestro mundo puede llevarnos a sentirnos paralizados, sobrepasados y sin capacidad de hacer ningún cambio. Incluso, es posible sentirse de esta manera en la política convencional o en nuestra sociedad como conjunto. La respuesta común es negar, disminuir o distraerse de los sentimientos desagradables sobre el estado del mundo y llevar a cabo nuestras actividades como si nada pasara.

Si nos vemos a nosotros mismos como parte integrante del mundo, es posible observar que semejantes sentimientos desagradables tienen una función muy útil. Al igual que el dolor que produce colocar un dedo sobre una llama, el dolor del mundo nos alerta sobre el daño que sufre nuestro mundo y nos puede hacer reaccionar para responder a él. El hecho de permitirnos a nosotros mismos sentir por el mundo, nos abre a la sensación de estar vivos y a fuentes de energía y de fortaleza que provienen de la conexión a algo superior a nuestro pequeño yo.

Espiritualidad

Espiritualidad es hacer algo con nuestro ser interior en conexión con algo superior a nosotros mismos y a nuestras relaciones; lo que vemos como algo sagrado. Esto da a nuestras vidas sentido y propósito más allá del éxito material y proporciona aquellos momentos especiales en donde sentimos esa conexión con mayor profundidad, lo que puede entregarnos una fuente importante de fortaleza en tiempos de dificultad.

Si nos vemos como integrantes del árbol de la vida –la red interconectada de todos los seres, que llamamos Gaia- entonces la ecología profunda como acerca-miento espiritual enfatizará nuestras relaciones con el Todo. Podríamos ver la vida en sí misma como sagrada y ver la posibilidad de una fuerza mayor actuando a través de nosotros en el trabajo de recuperar la Tierra. Esta forma espiritual de ver la vida puede ser una importante fuente de inspiración para enfrentar y responder a los problemas de nuestro mundo.

Acción

Cuando integramos nuestras creencias, ideas y valores en nuestra conducta, les otorgamos vida, y les damos el poder de influir en el mundo. Si nos vemos a nosotros mismos fuera del mundo, es fácil considerar nuestras acciones como irrelevantes o como improbables de causar ninguna diferencia en él. Así, desde la perspectiva de la ecología profunda, al ser parte del mundo, cada elección que tomamos genera acciones que se extienden más allá de nosotros mismos. Lo que pueda parecer pequeño e insignificante en sí mismo se suma a un contexto mayor, de manera que cada vez que actuamos en pro de la vida en la Tierra, trabajamos hacia el establecimiento de una cultura por la sustentación de la vida.

¿Qué es la Ecología Profunda?

La ecología profunda es un enfoque holístico para enfrentar los problemas del mundo en su conjunto: pensamiento, sentimiento, espiri-tualidad y acción. Involucra el movernos más allá del individualismo de la cultura occidental para vernos como parte integrante de la Tierra. Esto lleva a una profunda conexión con la vida, donde la ecología no es vista como algo “allá afuera” sino como algo de lo cual somos partícipes y en el cual tenemos un papel que desempeñar.

Existen dos enfoques sobre la ecología:

La ecología científica, que es el estudio de las relaciones entre las especies y su medio ambiente. En este enfoque, la relación que se establece es la de un observador desapegado y separado del objeto de estudio. Esta aproximación a la ecología se concentra en datos cuantitativos, obtenidos “allá afuera” y su interpretación la realizan expertos que conocen el método científico.

La ecología profunda permite experimentarnos a nosotros mismos como partícipes de una Tierra viva y encontrar nuestro papel en la protección del planeta. En este enfoque, las personas se sienten formando parte y a la vez en conexión con el mundo que las rodea, permitiendo la acción en forma participativa. Esta aproximación a la ecología es para todos, no sólo para los expertos: cada uno movido por sus valores, sus experiencias y sus sentimientos, para aportar su grano de arena al mundo que nos rodea.

Por qué Profunda

El término ecología profunda fue acuñado por primera vez por el activista y filósofo Arne Naess a principios de los 70, quien enfatizaba la necesidad de ir más allá de las respuestas superficiales a los problemas sociales y ecológicos que enfrentamos. Él propuso que hiciéramos ‘preguntas profundas’, mirando el ‘por qué’ y el ‘cómo’ de la forma en que vivimos, para luego observar de qué manera esto encaja con nuestras creencias, necesidades y valores. Por ejemplo, una pregunta del tipo ¿cómo puedo vivir de forma que sea conveniente para mí, para otras personas y el planeta? podría llevarnos a realizar cambios profundos en la forma en que vivimos.

La ecología profunda puede considerarse como parte de un proceso mucho más amplio de cuestionamiento de consideraciones básicas de nuestra sociedad, lo que nos podría llevar a una nueva forma de mirar la ciencia, la política, la educación, la salud, la espiritualidad y muchas otras áreas de la sociedad. Debido a que la ecología profunda ha cambiado su forma de ver el mundo en un rango muy amplio, se le ha llamado a este proceso la nueva visión del mundo, la que tiende a enfatizar las relaciones entre las diferentes áreas, generando un cambio personal y social en la ciencia, la espiritualidad, la economía y la ecología. La ecología profunda aplica esta nueva visión del mundo a nuestra relación con la Tierra y, al hacer esto, desafía suposiciones profundamente establecidas sobre la forma en que nos vemos a nosotros mismos, que abarca desde vernos como seres individuales hasta vernos como seres integrantes del planeta. Esto, indudablemente, aumenta tanto nuestro sentido de pertenencia a la vida como el hacer algo por ella.

Paradigma Dominante

 

Ecología Profunda

   

Dominación sobre la naturaleza

La naturaleza como recurso para los humanos

Crecimiento material y económico para una población creciente de humanos

Creencia en recursos y reservas amplias

Progreso y soluciones de alta tecnología

Consumismo

Gobierno centralizado/naciones

 

En armonía con la naturaleza

Toda la naturaleza tiene valor intrínseco

Necesidades simples y sencillas

Reservas terrestres limitadas

Tecnologías apropiadas, ciencia no-dominante

Vivir con lo suficiente/reciclaje/eficiencia

Tradiciones minoritarias/locales/bioregiones

 

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Fuente: Deep Ecology: Living as if Nature Matters. Devall y Session, 1985.


Chris Johnstone, psicólogo y médico de profesión, es especialista en psicología del cambio y del poder personal. Asimismo, es profesor de psicología positiva y teoría Gaia. Da regularmente conferencias y talleres sobre el poder personal, enfocados a temas globales. Chris es editor del boletín gratuito The Great Turning Times.

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