Pequeños actos, grandes diferencias

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

6 total views, 2 views today


Iván Andrés Santandreu

Creo que nuestro problema fundamental es de relaciones: en el trabajo, en el hogar, en el estudio, con el medio ambiente y con nosotros mismos. Soy un convencido de que vinimos y estamos aquí en este mundo para aprender a relacionarnos correctamente.

Suena un poco simplista y hasta ingenuo, pero en realidad es lo más profundo que hay. El amor incondicional nos queda demasiado grande y para la gran mayoría de las personas es absolutamente impracticable. Sin embargo, una pequeña dosis de empatía y de trato correcto con el prójimo está al alcance de todos.

La moral cristiana tiene el mandamiento de “amar al prójimo como a uno mismo”, lo cual encierra una gran verdad. Lamentablemente, le falta el sentido práctico, pues no presenta un contexto adecuado ni tampoco hay consecuencias por no seguirlo. Actualmente, ni siquiera los niños creen en el absurdo invento del infierno y de su sempiterno regente el diablo. Ya sea por deliberada omisión o tergiversación, las escrituras cristianas eliminaron todas las enseñanzas referentes a las consecuencias de nuestros actos y de la rueda de nacimientos o reencarnación.

El dicho popular “no te preocupes, el mundo es redondo” señala que las consecuencias de nuestros actos siempre retornan a nosotros, querámoslo o no. Y es que todo en el mundo es de naturaleza circular y cíclica.

Desafortunadamente, nuestro pensamiento es típicamente lineal y no alcanza a ver ni a comprender relaciones cíclicas ni de naturaleza no lineal. Creemos que si nadie ve o sabe, nuestros actos quedan impunes. Peor aún, creemos que podemos comenzar una nueva relación de pareja, laboral o de otro tipo sin resolver la anterior y pensamos que está todo bien, pues ha quedado atrás y no la voy a ver de nuevo.

Nuestra inercia es tan grande que, aun quienes conocemos de las leyes de causa y efecto (karma) y de la reencarnación, actuamos como si estas no existieran. El peso de la cultura dominante y de no entender nada de la vida a veces es demasiado para nuestro pequeño entendimiento de las cosas importantes.
De eso se trata la ciencia de las relaciones, de empezar a entender un poco de la vida y de nuestro propósito aquí.

Y de ahí se deriva también el tema de la ignorancia y de la maldad. Según Platón, no existe realmente gente mala, sino simplemente hay gente ignorante, que no sabe relacionarse y, por lo tanto, ignorante de cómo vivir en sociedad. Por eso, en casos extremos, estos derivan a la cárcel, pues no saben cómo comportarse.

En realidad, si todos hiciéramos pequeños actos de buena voluntad los unos con los otros, este mundo sería muy distinto. Pascua de Resurrección y Wesak son dos fechas apropiadas para reflexionar en la profundidad de nuestro corazón y retomar nuestra vida con nuevas energías.

Temas relacionados

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments