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Nicholas Roerich: mensajero de la belleza

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“Más que imponentes muestras de la grandeza de la naturaleza, las montañas de Roerich son símbolo y testimonio del impulso íntimo que nos lleva a ascender más y más.”

Luis Eduardo Yepes

Pintor, promotor de la cultura y la paz, expedicionario, investigador arqueológico, escritor, figura pública. En todos estos campos floreció el talento creador de Nicolás Roerich, nacido en Rusia en 1874 y fallecido en India en 1947.

Estaban tan interrelacionadas estas actividades en él, que se complementaron y crecieron hasta convertirse en una valiosa contribución a la cultura mundial.

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Madonna oriflamma

“Sus admirables pinturas nos sorprenden por su riqueza imaginativa, por la fina percepción del color y por la forma como reflejan la misteriosa grandeza de la naturaleza de los Himalayas. También él, con su apariencia y personalidad, parecía estar compenetrado con el alma de las grandes montañas. No gastaba muchas palabras, pero de él emanaba una potencia contenida que como si llenara todo el espacio alrededor de él. Sentimos un profundo respeto hacia Nicolás Roerich por su sabiduría y su talento creador”. Indira Gandhi

Acercarnos a la obra de un genio creador como Roerich y profundizar en su mensaje es hacer que algo vital en nosotros se transforme, se libere, crezca. Sus grandes realizaciones internas se plasman tan nítidamente en sus pinturas y escritos, que fondo y forma, imágenes y significado, renuevan nuestra visión y nos llevan a vivir nuevas dimensiones de la belleza.

Este sentimiento que produce el contacto con la belleza fue expresado por Albert Einstein en una carta a Roerich, en 1931, en la que le escribió:

Tibet

“Admiro sinceramente su arte y en forma tal que no exagero al decir que los paisajes nunca me han impresionado tan profundamente como los de sus pinturas”.

Más que imponentes muestras de la grandeza de la naturaleza, las montañas de Roerich son símbolo y testimonio del impulso íntimo que nos lleva a ascender más y más. Por eso cada pintura, cada pensamiento suyo, se convierten en estímulo para crear nuestra propia ruta de ascenso hacia las altas metas que nos hemos propuesto.

Nicolás Roerich elaboró cerca de 7.000 pinturas, muchas de ellas actualmente en las más famosas galerías del mundo y plasmó además su pensamiento en numerosos libros. En su inspiradora obra Realm of Light, transmite con energía su visión de la vida, de los acontecimientos y de su mundo creador.

En 1923, junto con su esposa Helena y con sus hijos emprendió una expedición al Oriente, con el fin de estudiar las costumbres, idiomas, religiones y culturas de aquellas regiones. El viaje duró cinco años y los llevó hasta lugares como Turquestán chino, Altai, Mongolia y Tibet. Durante aquel recorrido Roerich elaboró aproximadamente 500 pinturas que reflejan la evolución de sus conceptos filosóficos y su percepción del esplendor de regiones como la del norte de la India. La expedición a veces fue realmente dura, pero tras cada prueba vencida ellos y sus acompañantes se sintieron fortalecidos, pues tenían clara la premisa de que el rigor de las montañas ayuda al hombre a poner en juego el coraje y a desarrollar la fortaleza de espíritu.

Terminada la expedición la familia se instaló en el Valle Kullu, en las colinas al pie de los Himalayas, ante una imponente vista. Allí establecieron su hogar y el centro de operaciones del Instituto Himalayo de Investigaciones, denominado Urusvati, fundado por el pintor para registrar y estudiar los resultados de su expedición a nivel arqueológico, etno-lingüístico y botánico.

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The lotus

El pacto Roerich

Un año después de la expedición, el pintor viajó a Nueva York para la inauguración del Museo Roerich. Allí retomó un proyecto sobre el que había trabajado unas décadas atrás. Tomando a la Cruz Roja como ejemplo, propuso un tratado para la protección del patrimonio cultural de los pueblos. Él y el Dr. George Chklaver, autoridad en Derecho Internacional y Ciencias Políticas de la Universidad de París, desarrollaron el proyecto y lo denominaron El Pacto Roerich. El Pacto establecía que los lugares de importancia cultural, los centros educativos, artísticos, científicos y religiosos debían ser respetados y preservados, tanto en tiempos de guerra como de paz.

El artista diseñó la Bandera de la Paz como distintivo para identificar los lugares y establecimientos protegidos por el Pacto. Se trata de una bandera blanca con una circunferencia roja dentro de la cual hay tres círculos rojos simbolizando la unidad del pasado, el presente y el futuro. El Pacto ofreció una nueva visión al subrayar que la conciencia de toda la humanidad se expande con cada acto creativo del genio humano y que todo cuanto contribuya a esta expansión debe ser firmemente respaldado.

“Todos los maestros viajaron a las montañas. El conocimiento más elevado, las canciones más inspiradas, los sonidos y los colores más espléndidos son creados en las montañas. El Supremo está en las montañas más altas. Las altas montañas se elevan como testigos de la gran realidad…”–Nicolas Roerich

La idea del Pacto recibió el apoyo de Romain Rolland, George Bernard Shaw, Rabindranath Tagore, Albert Einstein, Tomas Mann y otros destacados pensadores. El borrador del proyecto fue aprobado por el Comité de Asuntos Culturales de la Liga de las Naciones y por la Unión Panamericana.

La solemne firma del Pacto tuvo lugar en Washington, en la Casa Blanca, el 15 de abril de 1935, con la participación del Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt y representantes de los 20 países miembros de la Unión Panamericana. Posteriormente otros 15 países firmaron el Pacto. Este tratado aún está vigente y muchas personas, grupos y asociaciones alrededor del mundo continúan promoviendo el pacto, la bandera y sus principios fundamentales.

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Star of the Hero

Por su incansable actividad internacional en el campo de la cultura y por haber inspirado el Pacto, Nicolás Roerich fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1929. El Comité del Nobel declaró:

“Desde 1890, Nicolás Roerich con sus libros, conferencias, investigaciones, lienzos y en otras muchas esferas donde se ha revelado su destacada personalidad, ha venido explicando su pensamiento sobre la hermandad internacional. Su propuesta para la defensa de la paz ha sido aceptada en muchos países. El profesor Nicolás Roerich, ha sido invitado a participar en numerosas actividades que confirman el reconocimiento y la influencia de su propuesta. Creemos firmemente que la paz internacional, estable y definitiva, puede ser accesible solamente mediante la educación del público y mediante una promoción constante y persuasiva de la hermandad creada por la cultura, la poesía y la belleza en todos los aspectos de la vida”. Comunicación divulgada por el New York Times en su edición del 3 de marzo de 1929.

Estudiando a Roerich se aprende que si se hacen los esfuerzos adecuados, el conocimiento puede ser transformado en sabiduría viva y actuante. El despertar del corazón, el sentido de la belleza y la agudización del pensamiento creador no son para él divagaciones y abstracciones sino realidades palpables, aplicables a la realidad cotidiana. No todos tenemos la misión de aplicar el pensamiento creador para producir obras artísticas inmortales, pero sí la de aplicarlo a nuestra vida diaria, embelleciendo cada momento y lugar. Roerich nos dice que del sentido de la belleza nacen la nobleza del espíritu, la creatividad constante, el heroísmo y los logros.

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