Sol en Géminis (Cristo)


“Reconozco mi otro yo, y al menguar ese otro yo, crezco y brillo”.
Rayos y regentes: II, 4, 5, 3. Mercurio, Venus, Tierra.
Meditación: Viernes 9 de junio, 20:00 horas.
Lugar: Roberto del Río 2141, Providencia.
Se solicita puntualidad. Aporte voluntario.

Parte I

Torkom Saraydarian

Esta es la tercera luna llena principal; también se llama el Festival de Cristo y el Festival de la Humanidad. Desde 1952, algunos estudiantes de esoterismo lo llamaron el Festival de Buena Vo­luntad o el Día Mundial de Invocación.

Es interesantísimo que, en la primera Luna Llena mayor, la Jerarquía recibe gran voltaje de la energía de la voluntad. En la segunda Luna Llena mayor, la Jerarquía absorbe la energía de la Iluminación. Ellos conservan estas energías en ele cáliz de la Jerarquía hasta que reciben la Energía del Amor en la tercera Luna Llena mayor.

Esto indica que sin Amor, el poder no es seguro; sin Amor, la Luz puede usarse mal. A la seguridad, solo se la halla en el Amor, que necesita que la Voluntad y la Luz estén activos y sean protectores y radioactivos.

En el Festival de Cristo:

  • Los estudiantes de meditación y de la Sabiduría Eterna usa­rán La Gran Invocación y harán esfuerzos por difundirla por todo el mundo como el núcleo del Plan para la nueva era.
  • Hombres y mujeres de buena voluntad se unirán en cada ciu­dad y recalcarán el significado de la buena voluntad y la im­portancia de las correctas relaciones humanas. Dirigirán su a­tención hacia la visión suprema de la humanidad como una flecha de invocación que vuela hacia la fuente de la Vida.
  • Distribuirán a la humanidad las energías con las que se tomaron contacto y que se acumularon en el cáliz, como corrientes de luz, amor y poder, para producir correc­tas relaciones humanas, buena voluntad, comprensión y colaboración entre todas las personas, entre todas las naciones, en todas partes.

Nos han dicho que, en estos tres días, Cristo celebra una interesantísima cere­monia. Reúne alrededor de Él a todos los Maestros de Sabiduría. Está de pie ante la Jerarquía representando a la Hu­manidad, y ante la vista de Shamballa, predica el último sermón del Buda, en un nivel jerárquico. Luego, cada día, Él entona La Gran Invocación y la Jerarquía unida, entona la primera, segunda y tercera estrofas de la Invocación, una en cada día sucesivo. Así invocan la Luz, el Amor y el Poder “para restablecer el Plan en la Tierra.”

Cada día tiene su propia nota clave. La nota clave del primer día es el Amor, la del segundo día es la Resurrección, la del tercer día es el Contacto. En el primer día, la Jerarquía unida medita sobre el Amor, sobre el Amor cósmico, el Amor del Sistema Solar y el Amor Jerárquico. En el día de la Luna Llena, la Jerarquía unida medita sobre el significado de la Resurrección y la Vida, e irradian sobre la Humanidad, la Voluntad al Bien que ellos recibieron en el día de Wesak. En el tercer día la Jerarquía unida medita sobre el Contacto y como extender el Contacto desde la Jerarquía a la Humanidad.

De esa manera, las energías recibidas en las lunas llenas anteriores se irra­dian hacia la humanidad a través de los siete grupos de Maestros de la Jerarquía. Como resultado, las siete ramas del esfuer­zo humano –a saber: los campos político, educativo, filosófico, ar­tístico, científico, religioso y financiero–, se estimulan y se les da la oportunidad de orientarse y ajustarse al Plan a través de la energía de la voluntad al bien.

Hace pocas décadas, el Maestro Tibetano organizó, a través de algunos de Sus discípulos, algunas actividades de servicio que se llaman Triángulos y el Movimiento de Buena Voluntad. Estos dos movimien­tos se conectan directamente con esta tercera Luna Llena importante, y reciben especial energía en los días primero y tercero.

Cristo dijo una vez que siempre que “tres de vosotros se reúnan en Mi Nombre yo estaré entre vosotros.” Partiendo de este punto ‑‑que se basa en algunos hechos muy esotéricos‑‑‑ algunos discí­pulos organizaron Triángulos; los Triángulos consisten en tres per­sonas que, cada día entonan La Gran Invocación, vi­sualizando cada miembro que está en una punta del triángulo a los otros dos, en­tre los cuales la luz, el amor y el poder circulan y se irradian a la hu­manidad. Esto fue tan exitoso que en la actualidad hay millones de Triángulos por todo el mundo, en todos los países, en todos los cre­dos, en todo idioma. Un Triángulo puede multiplicarse infinidad de veces cuando cualquier miembro del Triángulo forma otros trián­gulos en diferentes horas del día. Así, toda nuestra humanidad es­tá bajo una Red de Triángulos que irradia luz, amor y poder, com­prensión, cooperación y unidad.

Cada uno de nosotros está invitado a formar un Triángulo, co­mo un servicio a la humanidad y como un puente entre la humani­dad y las energías divinas.

La siguiente actividad es el Movimiento de Buena Voluntad, inaugurado por el Maestro Tibetano. Éste se está también difundiendo por to­do el mundo a través de muchos individuos y grupos diferentes. La finalidad básica de este esfuerzo es establecer co­rrectas relaciones humanas entre un hombre y otro, entre una nación y otra, y crear una tendencia mundial hacia el bien de todos los hombres y todas las naciones.

La buena voluntad es una energía constructiva, positiva y creati­va. Es la energía que cura las brechas y las barreras emocionales y mentales, y conduce a la comprensión total.

En el centro de cada hombre se halla esta energía. La tarea de los hombres de buena voluntad es hallar los modos de liberar esa energía, y crear una fuerza poderosa hacia la comprensión interna­cional y la unidad global.

En esta luna llena, podemos procurar liberar esa energía dentro de nosotros mismos y dentro de nuestro grupo o nación, y ayudar en la cons­trucción de la Nueva Era de la Gran Fraternidad.

En uno de los libros esotéricos, a Cristo se le llama la encarna­ción del Amor, de la Libertad, y el Mensajero de la liberación. Su característica destacada es el Amor, y se nos ha dicho que en la Lu­na Llena de Géminis, “llega a su punto maximo de expresión el amor de Dios, esencia espiritual del fue­go solar “. (Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 83).

La Doctrina Secreta nos dice que tenemos tres soles. Uno es el sol visible. Luego, tenemos el Corazón del Sol, y después el Sol Central Es­piritual, cuyo cuerpo es nuestro sol visible. Estos tres soles emanan tres clases de fuego o electricidad, que se llaman fuego por fricción, fuego solar y fuego eléctrico.

En la Luna Llena de Géminis se nos dice que el Corazón de este gran Ser, que llamamos nuestro Sol, se abre e irradia fuego solar hacia nuestro planeta. Este fuego es la energía que llamamos Amor, y el Cristo es la encarnación de este Amor Solar que Él expresa a través de la Jerarquía. Es con esta energía y en el tiempo de la Luna Llena de Géminis que “se consuma y celebra la victoria de la vida sobre la forma y del espíritu sobre la materia”.

 

SOL EN GÉMINIS Parte II

Es una gran alegría celebrar la Festividad de la Humanidad, pero es triste sentir en nuestros corazones que mayores peligros aguardan a ésta. En el mundo se han cometido muchos actos irresponsables que pueden causar grandes destrucciones, dolor y aflicción a gene-raciones venideras si las Fuerzas de la Luz no se mantienen vigilantes.

Muchas naciones se están equipando con armas nuevas para prepararse para la guerra mundial, mientras aquí y allí unos pocos grupitos están celebrando la Festividad de la Humanidad para expresar su amor y preocupación por la humanidad e incorporar nuevas energías provenientes de fuentes superiores para ayudar a aquélla.

Debemos recordar que unos pocos grandes soñadores son los que causaron en la tierra los grandes cambios. La mayoría de los bellos cambios del mundo se los debemos a unos pocos hombres de visión, que abogaron por ésta hasta la muerte y grabaron en las mentes de las multitudes la necesidad del cambio, la necesidad del mejoramiento.

Los hombres de visión son más potentes que los poderosos ejércitos del mundo y pueden introducir cambios si abogan por aquélla. Una visión verdadera es el florecimiento de una idea dinámica que está en el proceso de manifestación. Un hombre de visión es un transmisor de estas ideas, y en el mundo no hay mayor poder que el de las ideas sintonizadas con el Plan Jerárquico.

Un hombre o un grupo de personas son invencibles cuando se funden con los centros espirituales superiores y transmiten la energía y las ideas de estos centros.

Se teme que la humanidad no podrá hacerlo y que ya está atrapada en sus propias malas acciones. Pero también existe una fuerte convicción y confianza de que la humanidad no sólo lo hará sino que en el futuro cercano todas las personas de todo el mundo celebrarán la Festividad de la Humanidad.

Celebrar la Festividad de la Humanidad significa reconocer la Presencia Divina en cada ser humano, y admitir que “los Hijos de los hombres son uno solo y yo soy uno con ellos”. ¡Cuán gran cambio de consciencia se necesita para llegar a tal conclusión, a través de la cual la vida humana entrará en una nueva fase de armonía, abundancia, salud, educación y alegría!

Celebrar la Festividad de la Humanidad significa: tener fe en la humanidad, confiar en las Fuerzas de la Luz, tener fe en la labor de_ quienes trabajan en pro de la elevación de la humanidad, tener fe de que, a su tiempo, una humanidad unida emergerá de las nieblas de las discriminaciones separativas y los intereses egoístas.

Muchos miles de personas tienen esta visión y las cantidades aumentan año tras año. Antes de mucho tiempo, esa visión será cierta y la humanidad se alzará como una gran familia de almas que se aman.

En la época en la que nuestro Sol entra y se alinea con la constelación de Géminis, una energía potentísima y creadora se transmite a nuestra tierra. Esta es la energía del Amor.

En la época de la luna llena, hay cinco acontecimientos mayo-res que tienen lugar en la tierra:

  1. Géminis se vincula con una de las estrellas de la Osa Mayor y transmite la energía del Amor.
  2. Nuestro Sol se alinea con Géminis y recibe esta energía además de su propio voltaje de Amor.
  3. El Sol transmite esta energía a la tierra a través de dos planetas: Mercurio y Venus.

Al atravesar Mercurio, se mezcla con el color del cuarto Rayo: cuando atraviesa Venus, se mezcla con el quinto Rayo. Hay tres colores: azul de medianoche, rosado y verde, con predominancia del azul de medianoche.

  1. Luego, esta energía se derrama dentro de la Jerarquía y se funde con la energía de la Voluntad y la energía de la Luz. La combinación de estas energías produce otra que se llama energía de la Buena Voluntad.
  2. Esta energía de la Buena Voluntad es la que se libera en el tiempo de la Luna Llena de Géminis en todo el mundo a través de los grandes Iniciados, discípulos de varios grados y aspirantes, y a través de hombres y mujeres de buena voluntad en todas partes de la tierra.

Es interesantísimo que, en la primera Luna Llena mayor, la Jerarquía recibe el gran voltaje de la energía de la Voluntad. En la segunda Luna Llena mayor, la Jerarquía absorbe la energía de la Iluminación. Ellos conservan estas energías en el cáliz de la Jerarquía hasta que reciben ‘a Energía del Amor en la tercera Luna Llena mayor.

Esto indica que sin Amor, el poder no es seguro; sin Amor, la Luz puede usarse mal. A la seguridad sólo se la halla en el Amor, que necesita que la Voluntad y la Luz estén activos y sean protectores y radioactivos.

En este tiempo, en la tierra se libera la combinación de estas energías, la Energía de la Buena Voluntad. Primero, golpeará a las Almas de los hombres y penetrará lentamente en sus planos mental, emocional y etérico, y condicionará sus pensamientos, palabras, reacciones emocionales, actividades y relaciones.

Atravesamos una disciplina y una meditación especiales para elevarnos hasta los niveles del Alma a fin de recibir esta energía en su estado puro, antes de que se mezcle con la cerrazón, la niebla, la bruma y la contaminación de nuestras vidas mental, emocional, física y social.

La meditación grupal de Luna Llena nos prepara para que el grupo en conjunto tome contacto y reciba esta energía de la Buena Voluntad, se ilumine, se expanda a través de la buena voluntad y la irradie al mundo de los hombres, en su pureza, sencillez y belleza.

Hay otro acontecimiento que tiene lugar en esta Luna Llena. Dícese que Cristo reúne a todos los miembros de la Jerarquía alrededor de Él y pronuncia las últimas palabras de Buddha, que según los libros budistas son: “Ahora, Hermanos míos, mirad: os exhorto diciendo: ‘La decadencia es inherente a todas las cosas componentes. Trabajad vuestra salvación con diligencia’ “.

En una ocasión, en que yo estaba leyendo este pasaje sobre una montaña, cayeron lágrimas de mis ojos debido a una sensación insólita que no tiene nombre pero que puede explicarse con las siguientes palabras: un deseo intenso de saber qué estaba diciéndole El a la Jerarquía reunida, y un gran sentimiento de contrariedad de que yo no estaba aún listo para escuchar Sus palabras. Con lágrimas en mis ojos, dije: “Señor, por favor, dame unas pocas palabras de Tu conversación”.

Pasaron los años, y en unas pocas ocasiones pensé que Él estaba celebrando una reunión con la Jerarquía para animar a los miembros a mantenerse siempre firmes en su preparación para el sendero de la evolución superior, y no depender siquiera de Él, no depender de ninguna forma, vehículo o manifestación de la vida en su viaje de regreso al Hogar.

La Luna Llena de Géminis es un tiempo en el que debemos meditar sobre las palabras del Buddha para que trabajemos nuestra salvación como raza humana, y comprendamos que “La decadencia es inherente a todas las cosas componentes”.

Comprender este hecho romperá las cadenas del apego a la materia en todas sus formas, y liberará a la humanidad para la nueva era de madurez en la que no somos esclavos de la materia sino que la usamos para fomentar su progreso en el sendero de la resurrección o la libertad.

Todos nuestros dolores, el sufrimiento, la pérdida de energía, el derroche de muchas vidas son el resultado del apego a la materia: a la riqueza, a los bienes y posiciones. Dentro de todo esto “la decadencia es inherente” y debemos empeñarnos en pos del estado incorruptible y puro de la redención del espíritu en marcha permanente.

A Géminis lo forman dos grupos de estrellas, que forman dos columnas.

Hace siglos, a estas dos columnas se las identificaba con dos hermanos que se llamaban Cástor y Pólux.

Según la leyenda, Cástor era mortal y Pólux inmortal. Eran griegos que se dirigieron a Italia para ayudar al Comandante en Jefe en sus muchas guerras y el Comandante construyó en el Foro un templo dedicado a ellos. Dice la leyenda que eran los protectores de marinos y viajeros. Calmaron una tempestad que impedía que las naves cargadas de trigo entraran en el puerto. Cuando calmaron la tormenta, la gente vio que las estrellas brillaban sobre sus cabezas.

También se los mencionaba en los ritos funerarios. Según la leyenda, en una de las guerras romanas, a Cástor lo hirieron y murió. Su hermano, Pólux, no se podía consolar por la pérdida de su hermano. Acudió a Júpiter y le pidió permiso para sacrificar su vida como rescate por su hermano. A Júpiter le impresionó tanto semejante actitud que a Cástor le concedió la inmortalidad y puso a ambos en los cielos como estrellas de la constelación de Géminis.

Cástor está formado por tres estrellas, que simbolizan el vehículo triple de la personalidad, y así se erige en el símbolo de la personalidad. Pólux simboliza al alma humana inmortal.

Dícese que durante los últimos 300 años, la luz de Cástor está en menguante y la luz de Pólux en creciente. Los astrólogos esotéricos creen que ésta es una señal que indica que la humanidad podrá resolver sus problemas de personalidad, entrar en la consciencia del Alma y fundar la Fraternidad de la humanidad bajo la luz de los valores espirituales.

Los hombres son bombardeados con literatura pesimista proveniente de fuentes tenebrosas que envenenan a la humanidad.

En esta literatura leemos que:

  1. La tierra se hará pedazos.
  2. La radiación atómica contaminará a la tierra entera.
  3. La guerra y las armas nucleares barrerán la vida del planeta.
  4. El dinero perderá su valor y se esparcirá la bancarrota.

Todas estas y similares noticias paralizan poco a poco al espíritu humano y le quitan la luz del corazón. Es evidente que la humanidad atraviesa una época peligrosa, una crisis, pero esta crisis es de esperar que la coloque en la huella correcta que conduce a la victoria y al logro superior.

Dícese en un libro antiquísimo, llamado “El Viejo Comentario”: “Cuando las fuerzas dobles de los hermanos cósmicos (Géminis) se conviertan en la energía de quien cabalga hacia la luz (Sagitario), entonces el cuarto se convierte en el quinto. La Humanidad, el eslabón, se convierte en la Jerarquía, en la conferidora de todo bien. Entonces, se regocijan todos los Hijos de Dios.”

En Astrología Esotérica se expresa que la Tierra es la regente jerárquica de Géminis. Asimismo, la Tierra es la regente esotérica de Sagitario, el opuesto polar de Géminis. Estas son las dos únicas constelaciones que la Tierra rige.

“… y este hecho es de mayor significación, creando una situación insólita en el sistema solar y una relación Cósmica. La Línea cósmica de fuerza desde Géminis hasta Sagitario y a la inversa se relaciona subjetiva y esotéricamente con nuestra Tierra, garantizando así su desarrollo del alma, el desarrollo de la forma como una expresión de esa alma, y conduciendo a nuestra afligida humanidad sobre este atribulado planeta inevitablemente hacia la puerta misma de la iniciación en Capricornio.”2

No es fácil la transición del alma humana en el individuo, como en el sentido mundial, del nivel de consciencia de la personalidad al del alma. Esto está teniendo lugar ahora en todo el planeta. La gente es traccionada entre Cástor y Pólux, entre personalidad y Alma, valores egoístas y valores desinteresados, racismo, nacionalismo y fraternidad mundial. Este estado es responsable de todo lo que sucede en el planeta.

Observando a un individuo, podemos ver que los individuos son traccionados entre valores de la personalidad, placer, estados y valores del Alma, alegría del Alma y estados del Alma. Diariamente, fluctuamos como un péndulo entre estos dos polos opuestos.

Géminis crea un conocimiento de la dualidad. Y esto está sucediendo en todo el planeta. La gente tiene consciencia de la dualidad. Para ella hay factores de: sobrevivencia y muerte, pureza y contaminación, materia y espíritu, vida egoísta y vida desinteresada.

La gente es ahora consciente de que existe la personalidad, y algo más allá, el Yo transpersonal. Las personas son conscientes de que no son sus cuerpos, emociones y mente, sino algo más allá.

La gente está comprendiendo que una parte de la humanidad progresa y una parte degenera; una parte trabaja en favor del desarrollo progresivo y la otra se detiene. Así, la luz de Géminis revela dualidad.

El segundo cambio que Géminis trae a la humanidad es el poder de discriminación. La discriminación es la aptitud para convencerse de que ciertas cosas son beneficiosas y ciertas cosas dañinas.

El conocimiento de la dualidad es pasivo. La discriminación es una convicción mental, pero no necesariamente acción.

El tercer cambio que Géminis introduce en la consciencia de la humanidad es la aptitud para elegir, o tomar una decisión.

Primero, tomamos consciencia de la dualidad; sabemos qué es bueno y qué es malo; luego tomamos partido y decidimos admitir uno y rechazar otro.

La Luz de Géminis ilumina gradualmente a la humanidad para que ésta efectúe una elección correcta: elección correcta no sólo en asuntos personales, sino también en negocios, sociedad y campos moral y espiritual. Luego de la elección correcta, Géminis ayuda a una persona a que tome consciencia de su propio Yo. La discriminación y la elección correcta conducen a un hombre a un punto de desarrollo en el que comprende que él es el Yo. El conocimiento del Yo crece poco a poco a medida que esa persona continúa efectuando elecciones correctas en su vida física, emocional y mental, en sus campos individual, grupal, nacional e internacional.

Al elegir el paso correcto, el sendero correcto, nos acercamos a nuestro Yo esencial y, a su tiempo, comprendemos que, en esencia, somos una fuente de belleza, bondad y verdad. Luego de comprender esto es que florece dentro de nosotros el sentido de la responsabilidad que nos conduce a una vida de servicio sacrificado. Sólo a través de una vida de sacrificio es que la belleza, la bondad y la verdad interiores nuestras fluyen a través de nuestros pensamientos, reacciones emotivas, palabras, actividades y planes. Y a medida que manifestamos belleza, bondad y verdad, nuestros vehículos de manifestación son inundados por la Divinidad interior, y nos convertimos en una belleza viva en el mundo.

El Maestro Tibetano dice que “La Humanidad… se halla en un estado de agitación antes de un gran paso hacia adelante en el desarrollo autoconsciente, y en la expresión del sentido de responsabilidad que es la flor y el fruto primeros del conocimiento autoconsciente”.3

Durante la etapa de transición de los niveles de la personalidad al del Alma, atravesamos muchas crisis psicológicas, pruebas y aflicciones, cinco de las cuales pueden explicarse así:

  1. Miedo. El miedo se desarrolla cuando abandonamos las playas familiares de nuestra personalidad y nos hacemos a la vela rumbo a lo desconocido: acerca de lo cual hemos oído hablar, pero aún no tenemos experiencia. Este miedo tiene muchas formas: miedo a la enfermedad, a la soledad, a la posesión o a la pérdida; miedo a la guerra o miedos que no tienen nombres. A través de esta señal de miedo sabremos que la polaridad entre personalidad y Alma está afectando nuestra vida.
  2. Renunciamiento. Las personas que dan pasos hacia el Alma, muestran gradualmente signos de renunciamiento. Renuncian a los objetos físicos y lentamente los desechan. Muy gradualmente renuncian a algunos goces. Renuncian a muchos deseos. Renuncian a exhibirse, a la reputación, al orgullo, a las vanidades, a la separatividad. Renuncian a tiempo, energía y materia en bien de los demás. Y en el camino de estos renunciamientos, caen en los pozos de la depresión.
  3. La depresión puede originarse en la personalidad o en el Alma. Cuando renunciamos a muchas cosas que durante siglos quisimos, sentimos una sensación de pérdida, y nos deprimimos.

En todo el mundo hay gran depresión psicológica. Para esta de-presión hay dos razones: Una es que la persona dejó atrás muchas cosas, que durante un lapso le eran muy queridas, y los recuerdos de estas cosas le dan dolor.

En una ocasión, un caballero me dijo: “Estoy tan deprimido por-que estoy traccionado entre dos polos, el pasado y el futuro. Abandoné drogas, whisky, night clubs, mi rock and roll y mis músicas, pero no encontré todavía cosas que los reemplacen. No puedo volverme atrás y me parece que tampoco tengo un camino por delante”.

La segunda razón de la depresión es nuestra visión futura, que es bella pero demasiado lejana, y en ocasiones sentimos que nuestra nave no marcha a velocidad correcta. A medida que nos empeñamos en ir más velozmente sentimos que andamos más lentamente, y el fuego de nuestras visiones nos quema y nos convertimos en cenizas: estamos deprimidos.

Este segundo género de depresión llega también cuando un hombre gana una victoria sobre su personalidad y escala una elevada montaña de logros y luego, por la tracción de ciertas fuerzas, vuelve a deslizarse para abajo, hacia su anterior modo de vida. Cae en la depresión porque degustaba logros mayores, y porque por algunas razones no puede estar continuamente con esa visión.

  1. Luego, está la expresión de ira.

Caminamos hacia valores del Alma, hacia valores universales, pe-ro vemos millones de la grey humana que crean los obstáculos peores para el avance humano. Nos enojamos por nuestras deudas kármicas que, de vez en cuando, llegan para exigirnos los impuestos que les debemos.

Nos sentimos enojados porque la vida en general, como un viento fuerte, trata, con su soplo, de hacer que nuestra nave regrese a las viejas orillas. La vida nos obliga a que salgamos a matar, mentir, ser hipócritas, a que vendamos nuestra belleza por las calles, a que salvemos nuestra posición mediante sobornos, a que explotemos a la gente y nos sintamos felices. Al vernos obligados a hacer estas cosas, sentimos dentro de nuestra Alma una fuerte resistencia; sentimos una ira real y no sabemos qué hacer. Miramos alrededor de nosotros y vemos pornografía barata, mentiras oficiales, racismo, odio, y luego volvemos nuestros ojos dentro de nosotros mismos.

Cruzamos 5.000 kilómetros pero aún hacemos la; cosas equivocadas. Pronunciamos palabras que no están en armonía con nuestra dirección. Vemos todavía feos pensamientos que vuelan en torno de la vida, y nos enojamos.

Esta clase de ira se llama a veces ira santa, la que, eventualmente, obliga a la, persona a avanzar sensacionalmente y entrar en las playas de la libertad en las que, al fin, no podrá acercarse la norma de la materia, la explotación, la contaminación y el odio sino que la belleza de la gratitud, del amor, de la bondad y la verdad florecen abundantemente.

  1. Lo que sigue es la codicia y el apego. Cuando nuestra nave se hace a la vela hacia el océano abierto, desarrollamos un deseo de tener dentro de nuestra nave todo lo que dejamos atrás, y si, por casualidad, volvemos a las anteriores orillas, seremos una persona muy codiciosa.

Cuando estamos a mitad de camino entre la personalidad y el Alma, aparecen, la alegría, la creatividad, el servicio y el sacrificio, y nos convertimos en un faro de luz, libertad, alegría y bienaventuranza para la humanidad.

Es interesantísimo saber que el regente exotérico de Géminis es Mercurio, el mensajero de los Dioses, un puente entre dos extremos.

Primero, representa el eslabón entre la mente inferior y la superior. Trae mensajes de la mente superior a la mente inferior. Luego, se convierte en el puente entre el Alma y la personalidad, después en el puente entre la Chispa y la personalidad.

Esto significa que en Géminis hay una gran oportunidad para establecer un puente entre estos niveles y atravesarlos, con la ayuda de Mercurio, que es un planeta del cuarto rayo. Este relaciona, armoniza y dirige hacia la tercera Iniciación. Luego está Venus, el planeta del quinto rayo, que nuevamente relaciona la causa con el efecto; “Fue la actividad de Venus — bajo el influjo de Géminis — la que produjo la gran crisis de la individualización.”4 cuando el hombre expresó por primera vez la dualidad. Venus se relaciona con Sirio, Géminis y la Tierra.

Así, en Géminis aprendemos a depender de nuestra propia Divinidad interior y a modelar nuestra vida y hacerla armonizar con el ritmo del Sagrado corazón del Sol. Con nuestras manos y con nuestros pies trabajaremos nuestra propia salvación. Y si trabajamos ardua-mente, nos convertiremos en un centro radioactivo de buena voluntad.

Sinfonía del Zodíaco pág. 125-136.

 

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