La flor que florece cada 3.000 años aparece en el mundo


Observada una y otra vez en todo el mundo en los últimos 20 años o más, algunos dicen que puede anticipar la venida de un gran sabio o de un ser iluminado.

De acuerdo con las escrituras budistas, la Udumbara es una flor sagrada que proviene de los reinos de Buda. El nombre de la flor deriva del sánscrito y significa “flor de buen augurio que viene del cielo”. Es de color blanco puro, impoluta ante los colores del mundo temporal.

La flor Udumbara ha sido descrita en textos sagrados budistas, tales como el Sutra Uraga, del budismo Theravada, y el Sutra del loto, del budismo Mahayana, entre otros.

Las escrituras del Sutra del loto, del Budismo Mahayana, la describen como:

“Una flor mítica, que florece cada 3.000 años, y que anuncia la llegada del Rey de la Rueda Dorada”.
Otra de las escrituras budistas, Fonética e interpretaciones de Huilin, la describe así:

“La Udumbara es producto de un fenómeno misterioso y sobrenatural; es una flor celestial que no se encuentra en el mundo terrenal. Si el Rey de la Rueda Dorada desciende al mundo humano, la flor se manifestará debido a la aparición de esta gran virtud y bendición”.

En 1997, el monje Kim Hairi, en un milenario templo budista, en la provincia de Gyeonggi, en el Templo Yongjusa, descubrió por primera vez estas flores en la cara de una estatua de Buda en bronce. Fueron en total 24 florecillas de 3 mm de diámetro y, al observarlas detalladamente, se apreciaban perfectamente sus diminutos tallos y raíces, crecidos en la superficie de bronce, sin tierra ni agua. Esta aparición de la flor de Udumbara coincidió con el año 3024 del calendario budista.

En 2005, la flor de Udumbara comenzó a aparecer repentinamente en estatuas de Buda en Corea del Sur, en el Templo Yongjusa, de la provincia de Gyeonggi, y en un templo del Monte Meru, en la provincia de Jeolla del Sur. Más tarde apareció en China, Taiwán, Hong Kong, Corea, Malasia, Singapur, Australia y América.

Sin embargo, algunos expertos creen que debido a su apariencia similar, ciertas personas confundieron los huevos de un insecto llamado crisopa verde (Chrysopa) con la flor de Udumbara. De hecho, cuando la hembra pone los huevos, vierte un pegamento levantando su abdomen para formar un tallo delgado. Luego, deposita los huevos blancos en el tallo y así evita que las larvas jóvenes se coman unas a otras después de su eclosión.

La flor de Udumbara es de un tamaño similar a los huevos de crisopa y se encuentra igualmente sobre un tallo delgado.

El 25 de junio de 2009, según señala The Epoch Times, el Sr. Li recolectó más de 20 pequeñas flores blancas de Udumbara en las hojas de un naranjo, camino a la colina de Saint Paul, cerca de Malaca, Malasia. Las flores fueron examinadas bajo un microscopio, observándose los pétalos y estambres claramente visibles.

Según el monje mayor Zen de Corea del Sur, solo se puede encontrar la explicación de estas flores si se las mira desde un punto de vista espiritual.

En cualquier caso, sea cierta o no la llegada de esta flor, siempre es aconsejable pensar que el momento presente es el único que disponemos para hacer de este mundo un mundo nuevo y mejor.

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Fuente: lagranepoca.com


Aquel que el mundo espera
Djwhal Khul

“Siempre que haya un debilitamiento de la Ley en todas partes, entonces, Yo me manifiesto”…Yo vuelvo a nacer edad tras edad”.

–Bhagavad Gita, libro IV, aforismos 7 y 8.

La humanidad atraviesa hoy un período de transición de extrema dificultad, en el que se extinguen las viejas formas y las nuevas surgen a la vida, con todo el dolor, la ruptura y el caos resultantes. En tales momentos de necesidad, y con el propósito de inaugurar una nueva era, emerge un Instructor, un Salvador del Mundo, un lluminador, un Avatar, un Intermediario y Transmisor, un Cristo. Hoy no será diferente. Se espera a alguien, y se anticipa su venida. Cada vez que los tiempos son propicios, cuando la invocación de la humanidad está lo suficientemente enfocada, y la fe de los conocedores es lo suficientemente aguda, Él siempre retorna, y los tiempos presentes no han de ser la excepción a esta regla antigua, o a esta ley universal.

Durante siglos, la reaparición de un Instructor Mundial ha sido anticipada por los fieles de ambos hemisferios –no sólo por cristianos, sino también por quienes buscan al Maitreya, al Boddhisattva, al Mesías y al Imam Mahdi. Sin embargo, no deberíamos necesariamente esperar el surgimiento de este Instructor bajo el canon de una figura religiosa tradicional. Él o Ella vendrá para toda la humanidad, no solo para un grupo o religión en particular. Podrá emerger de la fe cristiana, budista, hindú, o de ninguna fe establecida en especial. Solo una cosa es segura: no vendrá como restaurador de ninguna de las antiguas religiones, incluida la Cristiandad, sino que vendrá a restablecer la fe humana en el amor de Dios, en la realidad de la vivencia de nuestra divinidad innata, y en una relación más estrecha, subjetiva e inquebrantable entre los habitantes de todo el globo.

Llamada invocativa para Su Retorno

Se ha sugerido que el Instructor vendrá cuando se haya restaurado la paz en alguna medida, cuando el principio del compartir esté en vías de controlar los asuntos económicos, y cuando los grupos políticos y religiosos hayan comenzado el proceso de depuración. La venida también dependerá del llamado de todos los que participan de un propósito común, con esperanza y expectación.

Deberíamos esperar a quien, debido a una total identificación con la humanidad y su lucha, comprende estos tiempos de una forma mucho más completa que el más sagaz comentarista internacional, y cuyo conocimiento del corazón humano resulta mucho más integral que el del psicólogo más ilustre.

Hoy somos testigos de un florecimiento del espíritu humano. La humanidad misma está ayudando a preparar el camino para Aquél que viene, mediante la generación de cambios en todos los aspectos de la existencia humana. El desarrollo del reconocimiento espiritual es hoy la gran necesidad en la preparación actual para su reaparición; nadie sabe desde qué nación surgirá el Instructor: podrá ser inglés, turco, ruso, hindú o de cualquier otra nacionalidad.

Con el objeto de dar un impulso a este trabajo preparatorio, se difundió en 1945 una plegaria muy antigua y fundamental, llamada la Gran Invocación. Se trata de una plegaria mundial de extraordinaria potencia, y se dice que su empleo diario constituye el medio disponible más potente para ayudar a la humanidad en la preparación del camino de Su Venida. Podemos cooperar en esta labor preparatoria para la venida del Instructor mediante la difusión de estas ideas, y el uso y distribución diarios de la Gran Invocación.

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La Gran Invocación es una plegaria mundial, no es propiedad de ningún individuo o grupo en especial; pertenece a toda la humanidad. Al emplearla o sugerirla a otros que la reciten, no se favorece a ningún grupo ni organización determinada.

Para mayor información sobre La Gran Invocación, visite https://goo.gl/1Rg6Ma

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