El cáncer ¿tiene cura?

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

El crecimiento personal es la medicina del futuro. La única forma de llegar a la curación es responsabilizarse de uno mismo y querer comprender el proceso que nos llevó a tal o cual situación sin comportarnos como víctimas incapaces de hacer nada.

Dr. Javier Herráez

El continuo y alarmante aumento del cáncer y otras pandemias mundiales, no es más que un aviso de que la especie humana tiene que cambiar de conciencia. Hay otros avisos a otros niveles: cambio climático, económico…

Seguimos pensando que la enfermedad o la desgracia es un castigo que viene de “no se sabe bien de dónde” y que simplemente somos víctimas. La enfermedad es una forma de darnos tiempo para cambiar. Es un mecanismo de defensa o, como dice Hamer, un programa biológico sensato de la naturaleza. Tenemos que dejar de luchar “contra” ella como si fuera un enemigo externo y tener la humildad de comenzar a pensar que es una parte de nosotros y que está gritando que algo no anda bien.

El indicador principal de que una persona comienza a curarse es cuando introduce un cambio en su vida, lo que la enfermedad nos está avisando que hagamos. El mundo que hemos creado es el que nos hace tan difícil afrontar esos cambios que, en el fondo, todos sabemos que deberíamos realizar. Cuando no los conseguimos no es porque no creamos que sean necesarios, sino porque parecen superiores a nosotros y nos sentimos incapaces de ello.

Sin embargo, a veces, solo con aceptar humildemente nuestras carencias puede venir la curación. La obcecación no lleva a nada y mucho menos la negación o el creer que la curación va a venir de otros o de un “producto” a consumir. Volvemos al mismo error: creer que todo se basa en consumir. Es momento ya de dejar de buscar la panacea en un remedio externo. No hay ningún producto o técnica que cure el cáncer siempre. Sin embargo sí hay pacientes que superan el cáncer. Deja de considerar al remedio externo como a la única ayuda posible. El remedio externo puede darte otro tiempo pero “nunca” te curará por sí solo.

Actualmente el sistema sólo nos ofrece “destrucción” del cáncer, tratamiento de síntomas o sedación terminal. Y cuando un paciente quiere creer que hay otras salidas no tiene prácticamente apoyos de la red social, por lo que continuamente cae en el pánico y desiste. Tenemos miedo a nuestro propio poder porque es “el gran desconocido”. Hace falta primero comprender esto para que luego podamos ser dueños de nuestras vidas. Y para ello la única herramienta es la información y, sobre todo, la meditación. Aprende a meditar y practícalo todos los días, no hay otra salida.

El paso que denota que una persona está empezando a sanar es cuando observamos que hace un cambio. Todo cambio significa esfuerzo y responsabilidad, así como dolor por el desapego de lo pasado o lo erróneo que debemos desechar, generalmente creencias. Por eso muchos van a la medicina alternativa y acaban finalmente en la convencional que es lo que querían de verdad. Otros en la medicina convencional, sin ni si quiera planteárselo, de pronto se ven en una consulta de la otra medicina y les va bien. Otros sienten que deben usar los dos caminos. Algunos, que en su vida han hecho nada espiritual, acaban meditando y cambiando drásticamente su vida y otros, que siempre han creído ser muy “elevados”, de repente comprenden que lo que tienen que aprender es difícil y deciden “abandonarse”. Cada uno tiene un proceso y lo sigue. Las cosas no son por casualidad, a cada uno le llega lo que necesita, los esfuerzos sólo indican que no estás en “tu” camino.

“Los pocos que conozco curados “en contra de lo que se esperaba” son para mí suficientes porque la medicina científica no podía hacer nada por ellos.”

Mi experiencia

Cuando empecé a trabajar como oncólogo comencé a conocer pacientes que afrontaban el cáncer metastásico (supuestamente incurable) de otra manera y que sin embargo llegaban a curarse. Hace 15 años me hice naturista, dejé de querer practicar la quimioterapia y por tanto me vi obligado a dejar el sistema hospitalario porque no se me permitía poder estar en él como oncólogo si no prescribía este tratamiento que parece es lo único que se “debe” hacer.

Creo que aunque actualmente se curan muy pocos pacientes con cáncer “avanzado”, podrían ser más si nos dejaran salir de actitudes dogmáticas tanto a médicos como a pacientes. Y creo que el punto principal es abolir la creencia en que siempre hay que usar un remedio externo: “algo externo que nos curaría sin nosotros poder hacer nada por nuestra parte”. Ante una enfermedad tan grave hay que estar informado, para no caer en el pánico y la desesperanza, y para adoptar una actitud responsable en la toma de las decisiones que afectarán a nuestra propia vida.

Para cambiar hay que desapegarse de lo que no nos sirve. Los pocos que conozco curados “en contra de lo que se esperaba” son para mí suficientes porque la medicina científica no podía hacer nada por ellos.

Hay pocos tipos de tumores cuyos pacientes en algunos casos, no siempre, se curen habiendo recibido sólo quimioterapia. La curación con quimioterapia en otros tumores, que sólo es posible casi siempre en pacientes con enfermedad limitada que reciben una quimioterapia “complementaria” a un tratamiento habitualmente quirúrgico, podría ser debida a razones que no tenemos en cuenta. Al serles retirado el tumor disminuye mucho su miedo y además se les administra poca quimioterapia, generalmente una línea de 4-8 ciclos nada más, en relación con la que se suele administrar a pacientes paliativos o considerados incurables: generalmente indefinida hasta que no la “toleran” mas. Los primeros además, al tener enfermedades en una sola localización son de resolución psicosomática más fácil. Sin embargo estos pacientes son los que sirven de justificación para que el resto, los considerados incurables, reciban este agresivo tratamiento hasta casi sus últimos días.

cancer05Postulo que los que consiguen “curarse” sería porque no llegaron a una dosis irreversible de quimioterapia y cada vez más, ayudados con apoyos naturales que en muchas ocasiones ni conocen sus propios oncólogos. Y en la mayoría de los casos también y seguramente con mayor trascendencia: porque han realizado cambios importantes en sus vidas. Reconozco que en algunos pacientes en determinadas situaciones clínicas la quimioterapia puede ser necesaria, pero sospecho que en general este tratamiento podría estar evitando la curación del cáncer y pienso que evitándola en los pacientes paliativos se curarían más pacientes de los que se curan ahora.

Estoy casi seguro que la utilidad de la quimioterapia se debe principalmente a su acción inicial antiinflamatoria pero a costa de unos efectos secundarios inadmisibles. Por si fuera poco la utilidad global de la quimioterapia (no la curación sino los casos en que los ancólogos valoran que ha sido útil alargando un poco la vida) es del 10%, por lo que 9 de cada 10 pacientes que reciben quimioterapia no son beneficiados. No entiendo por qué parece obligatorio un tratamiento con el que sólo se ha curado apenas ningún paciente de este tipo paliativo y decimos que funciona un poco en uno de cada 10 pacientes.

En la dependencia de la quimioterapia influye mucho la mentalidad de los pacientes que creen carecer de poder para sanarse creyendo que el único responsable es su oncólogo: al que le exigen lo imposible y quien se ve obligado a hacer “todo lo que esté en su mano” porque se siente presionado.

El fallecido H.B. Jones, Profesor de Farmacología Médica, fue un eminente estadístico de oncología de EE.UU. Dijo en una conferencia a la Sociedad Americana de Cáncer que ningún estudio había demostrado que una intervención precoz mejorase las oportunidades de supervivencia. Por el contrario, sus estudios demuestran que las víctimas de cáncer que no reciben tratamiento viven cuatro veces más, y con mejor calidad de vida que las que lo han recibido.

Sin embargo, incluso aunque la quimioterapia alargase la vida unos pocos meses, ¿qué pasa con la calidad de vida?

El remedio externo 

Pero también la mayoría de los pacientes que sólo usan medicina natural tienen desenlaces fatales, aunque por lo menos con una calidad de vida mejor y con posibilidades de curarse como ya nos demuestran algunos de ellos, que cada vez van siendo más aunque lo vayamos conociendo muy lentamente por ahora. Lo que es evidente es que no existe ningún remedio externo “natural o artificial” que cure el cáncer, aunque si existan pacientes de cáncer que se curan con unos u otros. No existe el remedio que cure a todos los pacientes con determinada enfermedad siempre, y por tanto tampoco sabemos realmente qué pasa cuando se curan. Ello tampoco se estudia calificándolo de “curación espontánea” o de “falso diagnóstico” para no entrar en más disquisiciones médicas, éticas o morales, supongo yo.

“No entiendo por qué parece obligatorio un tratamiento con el que sólo se ha curado apenas ningún paciente de este tipo paliativo y decimos que funciona un poco en uno de cada 10 pacientes.”

Efecto placebo

El tema del efecto placebo utilizado por los detractores de la medicina blanda está demostrado científicamente, sin embargo vale “tanto para los remedios naturales como para los convencionales”, no nos equivoquemos. Es más, en los remedios convencionales que se utilizan en cáncer seguramente este efecto placebo puede ser “mayor” por diferentes razones.

Mi hipótesis es que si sólo vemos pacientes supuestamente incurables que sanan a la vez que toman medicina natural y antes de llegar a una dosis de quimioterapia, y sin embargo no vemos pacientes supuestamente incurables que continuando más tiempo con quimioterapia se curen, entonces esta diferencia negativa será sólo porque el efecto de ayuda real más el placebo de la medicina natural quedarían anulados por el efecto “nocebo” mayor de la artificial, aun teniendo esta un efecto placebo mucho mayor. Esta hipótesis no se puede demostrar mientras no se respete la elección del paciente que consintiera no ponerse quimioterapia para probar otros afrontamientos, o sencillamente el afrontamiento “conservador” que también debe ser otra opción ante un tratamiento tan tóxico a la vez que no curativo para un paciente calificado de”incurable” mediante esta terapia.

El nuevo paradigma

Según mi experiencia, la curación sólo depende del paciente y se da si éste resuelve los problemas que le llevaron a somatizar la enfermedad, los verdaderos causantes del cáncer a la vez que no se le intoxique, debilite o haga un conflicto de miedo a la muerte por el diagnóstico. Ello está descrito en la Nueva Medicina Germánica® de Hamer (NMG) de la que he tenido la oportunidad de comprobar sus causas del cáncer en muchos de los pacientes que he visitado y en muchos más de los que veo ahora por mi mayor formación actual, aunque con la frustración de no poderlos tratar con este afrontamiento.

Además la NMG por un lado nos ayuda a entender por qué cada vez hay más cáncer y por otro nos enseña también el por qué su curación no aumenta. Esta Nueva Medicina no obstante no descarta que también ciertos cánceres sean de causa tóxica, química o física y en estos casos no propone terapéutica. Terapia que si es posible en los pacientes que padezcan cáncer por un shock vivencial que nuestro inconsciente, que piensa en términos biológicos, interpreta como un gran inconveniente a la supervivencia. Ello se debe a reacciones psicobiológicas heredadas de los animales y grabadas en nuestro cerebro lo cual se puede documentar radiológicamente.

Se extrae de la obra de Hamer: “Con ocasión de la persecución por parte de las autoridades austriacas del Centro de la Nueva Medicina de Burgau, se confiscaron 6.500 direcciones de pacientes (la mayor parte de ellos afectados de cáncer en estadio avanzado o abandonados ya por la medicina oficial). El ministerio público de Wiener Neustadt tuvo que admitir que se comprobó que más de 6.000 seguían vivos tras cuatro o cinco años (más del 90%).”

“La obcecación no lleva a nada y mucho menos la negación o el creer que la curación va a venir de otros o de un “producto” a consumir.Volvemos al mismo error: creer que todo se basa en consumir.”

Los pocos que conocemos la NMG sólo podemos utilizarla como complemento ineficaz del diagnóstico evolutivo del paciente, por estar los terapeutas sometidos a las reglas laborales dictadas por las “autoridades” que nos obligan a trabajar incompletamente. Esta Nueva Medicina fue perseguida y si un paciente quiere seguir este nuevo sistema, por basarse en postulados incompatibles con las tesis y los tratamientos oficiales se encontrará con la posibilidad de que al padecer procesos médicos que necesitarían una ayuda intervencionista, no los podrá recibir en bastantes ocasiones, en el momento o con la finalidad adecuada según la NMG, porque el sistema o no admite la forma en que ha actuado el paciente o simplemente no cree que se pueda curar. Por desconocimiento o juicio, por creencias en un único dogma.

La impotencia que tiene la Nueva Medicina Germánica para renovar la validación que había conseguido de autoridades académicas universitarias y para que se acepten de una vez las primeras “leyes” médicas existentes en la historia de la medicina, se debe a que no se puede realizar dicha demostración en la práctica: porque no se quiere hacer por las “autoridades” sanitarias. La Universidad de Tübingen, por ejemplo, rehúsa probar el trabajo científico del Dr. Hamer a pesar de dos órdenes de la corte en 1986 y 1994.

Estoy seguro de que la dificultad en el afrontamiento del cáncer se debe también a problemas acompañantes de la enfermedad, y no a la enfermedad en sí, que impiden en muchas ocasiones a los pacientes que recuperen la energía vital necesaria para curarse. Uno de ellos, para mí el principal y del que depende todo es la creencia de su incurabilidad. El pronóstico “mortal” determina lo que Wilhelm Reich descubrió y denominó Biopatía del cáncer, que cuando existe es prioritario su tratamiento (el de la Biopatía, no el del cáncer) porque si no se combate es imposible ya la curación del paciente. Esta biopatía consiste resumiendo mucho, en las consecuencias de la pérdida de la energía vital, y su causa puede ser anímica, por la imposibilidad para desarrollarse como persona por bloqueos o impedimento en la realización de las pulsiones biológicas para poder vivir de forma sana o “vacío existencial”; o lo contrario: pérdida de la energía por causa tóxica e higiénica que lleva finalmente al paciente a no tener energía vital.

Hay problemas de otra índole relacionados con la causa psicobiológica que produjo el cáncer y derivados de las consecuencias sociales de la enfermedad y sus tratamientos que, sumados a padecerlos en un sistema que además no prevé que el paciente se tenga que curar, complican mucho más el pronóstico o convierten la evolución final de la enfermedad en una suma exponencial de motivos para empeorar.

Son los problemas económicos o la gran preocupación, las dificultades que se crean en la vida laboral también de los familiares por tener que atender al paciente, o las añadidas por las necesidades paralelas del paciente y familiares. También el cambio de trato de toda la red social hacia el paciente en todo tipo de relaciones: de pareja, familiares, amistosas, laborales y sociales, al que se considera ya un “muerto viviente”. Sólo puede ser superado por excepcionales personas de alta calidad personal previa y fuerte motivación para vivir es decir, que a su vez no se “resignen” a creer en el determinista pronóstico mortal establecido por los dogmas calificados de científicos, o que, en el caso contrario de los pacientes hindúes que que se curan con homeopatía, muy probablemente sea porque no estén determinados por estas creencias.

Este concepto de incurabilidad es de nuestra medicina “moderna” y farmacéutica. Pues en las medicinas ancestrales no existen las enfermedades incurables, sino sólo se consideran fáciles y difíciles de curar.

Conclusión

Por lo dicho quiero declarar, como oncólogo y médico naturista, que creo que el problema de la no curación del cáncer seguirá hasta que no aparezca un cambio, no en la ciencia que ya está lo suficientemente desarrollada sino en las personas, para que entre todos podamos aprovechar lo que ya tenemos y burlar lo que no queremos.

Defiendo que los pacientes tienen que descubrir la autosanación y los terapeutas tienen que aprender el error de creer que pudiera existir el remedio externo panacea; pero a la vez hay que estudiar temas como los vistos que parece ser son desconocidos en la oficialidad de una forma que ha sido tan sistemáticamente que extraña.

Estos descubrimientos son los necesarios para las soluciones sintomáticas de apoyo para ayudar a revertir los mecanismos etiopatogénicos y fisiopatológicos del cáncer y que posteriormente sea más posible y fácil la autosanación que describe Hamer, que muchas veces llega a ser imposible por desórdenes físicos (acidez y cambios del metabolismo) o energéticos (carencia de energía vital de causa vivencial o por bloqueo anímico) impidiendo al paciente curarse.

bio-herraezJavier Herráez González es licenciado en medicina en la Universidad de Zaragoza en 1991, se especializó en Oncología médica y cuidados paliativos a la vez que se convirtió en acupuntor, practicó naturismo, bioenergética y reiki. Es asimismo Máster de nivel de especialización en Nueva Medicina Germánica y autor de Cáncer: ¿tiene cura?…

javierherraez.wordpress.com

 


 

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments