Mundos Paralelos
De Iván Andrés Santandreu
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Tengo la creciente sensación de vivir en un mundo paralelo.
Por un lado están las noticias, reportajes y entrevistas de los medios tradicionales: prensa escrita, radio y televisión, que atestiguan de un cierto tipo de realidad, bastante estandarizada, rutinaria y plana, llena de lugares comunes, y por otra parte, lo que publican o transmiten diversos medios un tanto marginales -pero no por eso menos serios- en diferentes puntos del globo y que, gracias a la revolución de la Internet, hoy día, con un poco de paciencia y discernimiento, es posible tener acceso a ellos.
Parece que viviéramos en una sociedad adormecida, que vive en ciudades completamente desconectadas de los ritmos naturales, comiendo alimentos pobres en nutrientes y ricos en agrotoxinas; trabajando sin ganas ni propósito alguno, excepto el poder pagar las cuentas a fin de mes; estudiando sin ninguna utilidad en el colegio e incluso en la educación superior; consumiendo, hipnotizados, horas y horas de programación de TV absolutamente banal y que nos «informa» de las mimas cosas -con mil y una variantes- una y otra vez. Y por supuesto, tomando fármacos -a los que eufemísticamente se les denomina «medicamentos»- como paliativos crónicos de enfermedades que en su gran mayoría son absolutamente prevenibles.
A veces me retrotraigo a 1984 de George Orwell, y no dejo de encontrar ciertas similitudes de la novela con nuestra «realidad». El terrorismo omnipresente y la eterna lucha contra los talibanes con su líder máximo indestructible, Bin Laden, me recuerda la eterna guerra contra Eurasia y otro país o subcontinente mencionado en el libro, del que en este momento no me acuerdo. El programa de desinformación y adulteración de la verdad que se describe en la novela -copiado hasta el más mínimo detalle por los regímenes comunistas hasta el mismo día de su colapso- me parece hoy mucho más perfeccionado y sutil, al punto de que parece que realmente viviéramos en libertad y que los medios nos informaran objetivamente de lo que sucede en el mundo.
A mí me parece todo muy alejado de la verdadera realidad de las cosas. Visto desde fuera, parece que hubiera habido un plan para tenernos a todos sometidos a extenuantes o aburridas jornadas de trabajo o estudio, e hipnotizados con sobredosis de TV, fármacos a granel para todo y agua fluorizada para toda la población.
No sé si es un callejón sin salida producto de nuestra propia estupidez, de algunos más astutos y poderosos que han sabido mover lentamente los hilos mundiales para que esto resulte así, o una combinación de ambas situaciones.
Sólo sé que hoy nos toca vivir another day in paradise como dice la canción de Phil Collins y que también nos toca, a cada uno de nosotros, poner nuestro grano de arena para ir levantando el velo y poniéndole luz a la oscuridad de nuestras vidas y de la sociedad.
Publicado el 26 Feb, 2010



