Retrato Psico-Astrológico: Candidatos 2009
Por Ana Quiroga Acevedo
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Ficha Técnica
El retrato de los candidatos está basado en sus cartas natales analizadas según el método desarrollado por Bruno Huber, que combina la astrología con modernos conceptos de la psicología actual. Para astrólogos y otros interesados, los detalles técnicos de las personalidades de los candidatos pueden ser encontrados en:
www.astro-psicologia.cl
1. Jorge Arrate
Lamentablemente desconozco la hora de nacimiento del candidato lo cual impide profundizar en su personalidad. El dibujo de la carta se basa en el mediodía del día de su nacimiento.
De cualquier manera observamos una persona convencida de quela vida es movimiento, que “la ociosidad es la madre de todos los vicios”, y que el estado de disfrute o tranquilidad permanente lo pueden poner claramente nervioso e incluso furioso. Jorge Arrate está altamente capacitado para hacer trabajos de resistencia (ya sea físicos, emocionales o mentales), lo cual lo transforman en una persona que puede vivir bajo una enorme presión de trabajo. Naturalmente necesita fases de descanso pero lo más probable es que llene estos momentos de ocupaciones como juegos, deportes o actividades culturales. ¡Lo que no puede es estar sin hacer nada!
Lo que invita a luchar es todo lo que huele a estados rígidos, a convenciones tradicionales, a lo que está oculto detrás de bonitas fachadas, a corrupción de un sistema represor, etc. La imagen de la carta de Jorge Arrate es el prototipo de la carta de un revolucionario, que por supuesto corre el riego de que sea una finalidad en sí.
La concentración de planetas en Tauro, su signo solar, confirma su resistencia y perseverancia en sus objetivos que lo hacen capaz de superar grandes crisis.
2. Marco Enríquez-Ominami
Estamos frente a una persona que por una parte siempre quiere avanzar, conseguir algo, buscar crecimiento, expansión y desarrollo y que se mide a sí mismo y a los demás por el rendimiento, por el trabajo capaz de realizar y que le cuesta mucho sentarse a descansar; y por otra parte el artista, que quiere observar, experimentar y aprender, y que en realidad sólo quiere entender por qué el mundo funciona como lo hace, siendo en este sentido un tipo inclusivo, que tiende a no descartar distintas opciones sino buscar puntos de unión entre ambas, y que se interesa básicamente por las relaciones interpersonales.
Para este artista, la problemática del crecimiento concierne a toda la personalidad pero es atravesada por la necesidad de conocer su lugar en el “mercado”, es decir quiere entender, saber para qué está hecho en términos del mundo que lo rodea, cuál es su función en sociedad y dónde son requeridas sus capacidades.
Desde el punto de vista de la personalidad, Marco tiene seguramente un conocimiento muy marcado sobre sí mismo, insiste en la libertad personal y en sus derechos y tiene sin duda, una alta opinión sobre sí mismo. Puede tener grandes ideales respecto a mejorar la situación del ser humano, y ser un dirigente leal, justo y de nobles convicciones. Aunque no se molesta demasiado en preguntar lo que piensan los demás, es una persona altamente competente, al que se le presentan muchas oportunidades de la mano de sus relaciones para ascender y tener éxito.
La ética de Marco es muy firme y sólida capaz de resistir todas las oposiciones, aunque sus conceptos pueden ser bastante complejos y altamente elaborados de modo que suele tener respuesta para todo, y en algunos sentidos lo hace intolerante y testarudo cuando quiere imponer sus opiniones. Tiendo a creer que es una persona altamente idealista, que busca contribuir con la perfección de ese mundo imaginado en su cabeza y que no le gusta ocuparse de la cotidianeidad y más bien aspira a marcar la pauta de las grandes tareas de la humanidad.
Como dirigente en cualquier ámbito incluido el político, aspira a armonizar los aspectos mundanos con las necesidades más internas del ser humano, y por otra parte su gran talento puede ser la capacidad de unificar el intelecto puro y concreto con la intuición, y que busca armonizar la tradición a la modernidad.
Si Marco está centrado emocio-nalmente puede ocuparse de los asuntos de la humanidad, empleando de forma adecuada sus capacidades y ofreciendo un servicio que responda a una necesidad real, cumpliendo con sus obligaciones al servicio de metas colectivas con el pensamiento de que “el rey es el primer servidor de su pueblo”. Sin embargo al contrario, si pierde de vista su centro, podemos encontrarnos con un Marco demasiado locuaz, que utiliza argumentos ciertamente rebuscados y se refugia en sutilezas o armonías aparentes. Quizás acomodaticio con un desmedido afán por agradar, dice lo que los otros quieren escuchar.
La problemática de Marco se asocia a las preguntas que se hace respecto a la vida, a la política, etc., se trata de una lucha entre las formas tradicionales de pensamiento colectivo y la creación de una forma de pensamiento propia. Esta lucha incluso puede darse en términos del pensamiento aprendido en el seno de la familia y cultura donde fue formado y una forma particular ver el mundo. A la larga, Marco se hace consciente de que no es suficiente el conocimiento sino que se requiere sabiduría en su sentido más profundo para poder responder ciertas preguntas a las que no termina de encontrar una respuesta.
3. Sebastián Piñera
Sebastián es una persona que confía o acepta como válidas sólo aquellas cosas que han existido durante un largo tiempo y que aportan conocimientos a toda prueba. En otras palabras se trata de una persona muy conservadora, pero que sin embargo también quiere que esas cosas en las que cree puedan seguir siendo probadas y confirmadas por la propia experiencia. Las cosas deben tener sentido, y si dejan de tenerlo se pierde el interés por ellas. Se trata de una persona que puede variar entonces de un extremo a otro, zigzagueando hasta decidir cuál es su mejor opción.
Pero el candidato también es capaz de apasionarse por una idea al punto de hacerse fanático y sentirse tan comprometido con su idea política que es capaz de defenderla hasta las últimas consecuencias. Incluso “la idea” que representa puede llegar a ser más importante que su propio criterio personal. De este modo una buena parte de la gente puede verlo y percibirlo como un sujeto armónico con gran capacidad de entrega, y por lo tanto puede llegar a ser el representante de todo un gran grupo político, pero la necesidad de su propia libertad sufre con ello. Necesita desarrollar fuertemente la consciencia de sí mismo y de quien verdaderamente es, para no perderse en su deseo de poder y autoridad.
Sebastián es consciente de su propia fuerza, y se siente llamado a influir sobre los demás, pero sufre el peligro de sobreestimarse. El conocimiento intelectual o el dominio de la palabra hablada, lo pueden elevar a una posición respetable, pero simultáneamente la tendencia a hablar demasiado sobre sí mismo o ponerse de ejemplo pueden dificultar el camino hacia el conocimiento interno que lo capacita a mirarse objetivamente y crecer en esa mirada, y al contrario buscar el poder por el poder en sí. La confianza excesiva tanto en sí mismo como en la verdad que defiende creyendo que es la única posible le pueden jugar una mala pasada.
Cuando Sebastián es capaz de controlar el pensamiento que implica oír la voz del silencio, encuentra finalmente un sentido de orientación que permite encontrar el camino recto que conduce al verdadero yo, dejando atrás la incapacidad de metas claras y decisivas. Para su propio equilibrio y para lograr sus metas tiene que estar dispuesto a averiguar por si mismo de forma práctica de que trata la vida de la gente común y corriente en realidad, por muy tentado que se sienta a relacionarse con gente “diferente”, lo cual supone una profundidad en la comprensión del amor. Sebastián Piñera tiene un rasgo ingenuo también, con una sensibilidad acrecentada tiende a creer ciertas promesas y sufrir luego desilusiones fruto de no enfrentar la realidad tal cuál es.
Sin embargo, más allá de los vericuetos de su personalidad, Sebastián Piñera es un hombre con gran capacidad de ostentar poder, una autoridad política natural que tiene un dominio innato sobre los demás. Tiene habilidad para organizar y dirigir, y también para competir, características que se combinan con un sentimiento de autoconfianza que el candidato ha sentido toda su vida, siempre ha sabido quién es y donde empiezan los demás. El intelecto y el lenguaje tienen especial importancia en la imagen de sí mismo, lo que puede traducirse en capacidad de expresión, de modo que puede ganar adeptos mediante la oratoria y la facilidad para hacer contactos y comunicar lo que desea, así como también la capacidad de entusiasmar a los demás.
4. Eduardo Frei
Hacia el exterior se observa una persona suave y sensible, incluso puede mostrar ciertos rasgos de inseguridad, pero internamente puede llegar a ser bastante terco, “yo sé mejor que los demás”. Aunque es receptor de información externa, necesita que las cosas estén en armonía con su propia visión antes de poder encontrarle sentido y aceptarlas. Eduardo tiene que estar bastante convencido de algo para aceptarlo verdaderamente, y este concepto es clave porque puede parecer que acepta ciertas situaciones pero no lo hace en su fuero interno.
Eduardo Frei es una persona que actúa en el entorno, ocupándose de las cosas que le proponen, de modo que puede resultar algo vulnerable frente a las necesidades de los otros y tener la sensación que da más de lo que recibe. Tiene gran necesidad de contacto humano auténtico, atención honesta y comunicación espontánea libre de obligaciones. Sin embargo como estas características no son fáciles de encontrar en nuestra sociedad, él tendría que ser capaz de liberarse de ciertas actitudes muy atadas a la convención y reorientarse hacia lo nuevo para no sentir tanta dificultad e incomprensión.
En algunos aspectos es como un detective, que investiga los más leves indicios, la información aparentemente más insignificante y los más pequeños cambios que luego incorpora a un gran puzle. Intenta mantener un “bajo perfil” de modo que puede ir por ahí recogiendo información sin que nadie se fije, además puede cambiar de piel según el entorno, y también suele sorprender porque a pesar de su amabilidad es capaz de poner en orden las cosas clarificando malentendidos.
También puede actuar como un surfista, que equipado apenas con una tabla puede ser capaz de capear olas y exponerse a inestabilidades diversas sin que se le mueva un pelo, adaptándose rápidamente pero sin perder su rumbo. Busca el equilibrio y por lo tanto no puede dejar pasar nada por muy pequeño que sea.
El candidato aspira al autocontrol, quiere construir sobre valores fijos y acumular experiencia. Tiene cierto gusto por los desafíos de modo que le gusta hacer los trabajos más difíciles o especiales, aquellos que los otros no pueden hacer. Su objetivo es llegar a dominar los acontecimientos y las energías dinámicas e imprevisibles. Es un hombre minucioso y valora mucho su propia independencia, neutralidad y objetividad, aunque hay cierta tendencia a reprimirse, busca arreglar las discrepancias, y convertir lo desagradable en agradable.
Tiene carácter férreo y una gran voluntad y sentido de justicia interior se lanza hacia su objetivo sin mirar a los costados. Buscando continuamente posibilidades de desarrollo, comprueba y examina a fondo toda la información, de modo que también convence a los demás. Puede ser quejoso pero la crítica y el descontento interno también pueden desencadenar un gran paso de pensamiento que lo lleva a actuar. Quizás tiene que buscar un equilibrio en el dar y el recibir. Es una persona al que le cuesta el compromiso y sus entradas en escena son breves, rápidamente desaparece. En realidad la gente no sabe bien donde situarlo, provoca una cierta reserva en las personas porque parece tener un secreto. Es una persona individualista pero con gran capacidad de entrega, aunque es difícil de apreciar y llegar verdaderamente a saber cómo es él en realidad.
En general, podríamos decir que es un tipo “buena gente”, de carácter neutral, bueno para escuchar y discreto, sensitivo y mediador. Un hombre inteligente que habla poco de sí mismo, con gran capacidad de servicio desinteresado. Tiene capacidad de aprovechar las oportunidades cuando aparecen y de poner de manifiesto su poder y voluntad.
Ana Quiroga es doctorada en estadística y diplomada de la Escuela Española Huber de Astrología y por el Instituto de Psicología Astrológica (API), Suiza dirigido por Louise y Michael Huber.
Publicado el 29 Oct, 2009


Ana Quiroga es doctorada en estadística y diplomada de la Escuela Española Huber de Astrología y por el Instituto de Psicología Astrológica (API), Suiza dirigido por Louise y Michael Huber.