Por Zachary F. Lansdowne

 
Muchos de los terapeutas de hoy trabajan con los chakras; por eso, este artículo examina los chakras y los métodos de curación, particularmente la sanación por radiación.


   En la filosofía tradicional yóguica, los chakras son los centros sutiles de fuerza que vigorizan y controlan el cuerpo físico. La palabra sánscrita chakra significa "rueda", lo cual indica que estos centros de fuerza son ruedas de energía. Los siguientes métodos de curación esotérica se basan en los chakras:
   La curación por el prana es uno de los tratamientos más antiguos y difundidos para las enfermedades físicas. En este método, el curador utiliza un tipo de energía que se puede llamar prana, magnetismo o vitalidad. Esta energía

puede ser dirigida conscientemente por el curador hacia el paciente, de modo que la vitalidad del curador sustituya o refuerce la del paciente. El curador utiliza sus chakras para asimilar el prana, lo convierte en energía curativa, y después distribuye esta energía. Los chakras del paciente reciben la energía, que sirve para vigorizar su cuerpo físico y, en especial, su sistema endocrino, alcanzando de ese modo la curación física.

   La curación por telepatía puede servir para transmitir ideas útiles que puedan influir en las actitudes mentales del paciente o bien para guiar el subconsciente del paciente hacia la curación de su cuerpo físico. Se pueden enviar distintos tipos de impulsos telepáticos: intuitivos, mentales o emocionales. Los chakras del curador sirven para enviar dichos impulsos y los chakras del paciente sirven para captarlos.

   La curación por radiación se puede realizar cuando el curador está en armonía con su espiritualidad. Los efectos que produce dicha armonía pueden ser irradiados hasta el paciente para calmar sus emociones, estimular su solidaridad, fortalecer su mente, o ayudarlo a reencontrar su armonía interna. Los chakras del curador irradian estas cualidades, y los chakras del paciente las captan.

   Este artículo se refiere a la curación por radiación, sin embargo, primero es necesario comprender ciertos términos y relaciones en conexión con la constitución interna del hombre.

Constitución Interna

   Una de las enseñanzas fundamentales de la teosofía es que el sistema solar está siete veces en su constitución. Si bien sólo el mundo físico puede ser percibido con los sentidos normales, se dice que existen también seis mundos superiores, de materia cada vez más sutil, que penetran el mundo físico. A dichos mundos, se les ha llamado planos. Cada plano está a su vez dividido en siete subplanos.

   Por ejemplo, el plano físico es el séptimo o inferior, y está constituido por los siguientes subplanos: primer éter, segundo éter, tercer éter, cuarto éter, gaseoso, líquido y sólido. Los tres subplanos inferiores -gaseoso, líquido y sólido- componen el mundo denso de la materia y son perceptibles con los cinco sentidos físicos. Los cuatro subplanos superiores representan la región etérica. No se pueden percibir mediante las facultades normales, a pesar de que la materia de la que están hechos es de tipo físico.

   De acuerdo con la división del plano físico en cuerpo denso y partes etéricas, el cuerpo físico de una persona tiene dos partes:

  • El cuerpo físico denso, formado por sólidos, líquidos y gases, con elementos como los huesos, el sistema sanguíneo, el sistema nervioso, el cerebro y las glándulas endocrinas.
  • El cuerpo etérico, llamado también el cuerpo vital, formado por los cuatro éteres. En la Biblia, se le llama "cuenco de oro" (Eclesiastés, 12:6). El cuerpo etérico tiene las siguientes funciones: a pesar de ser de naturaleza sutil, es la base sobre la que se apoya cada una de las partes del cuerpo físico denso; vivifica o tonifica las células; es un centro de distribución para todas las fuerzas que proceden de las dimensiones superiores y que están destinadas a la dimensión física, las que son transmitidas a través de los nervios, del sistema endocrino y del sistema sanguíneo; es el transmisor y receptor de los impulsos telepáticos de naturaleza intuitiva, mental o emocional; y proporciona el canal para que la conciencia activa capte los mundos más sutiles. El cuerpo etérico está por debajo del umbral de la conciencia, y generalmente sólo se le reconoce en términos de vitalidad o de falta de vitalidad.

Chakras Etéricos

   Los chakras son centros de fuerza dentro del cuerpo etérico: hay siete chakras mayores y 21 menores. Un chakra mayor se desarrolla con el tiempo y pasa de un estado adormecido a un estado activo plenamente desarrollado. Cuando se desarrolla un chakra, es capaz de funcionar con fuerzas adicionales y realizar funciones adicionales. Algunas de las fuerzas relacionadas con cada uno de los chakras mayores se resumen a continuación:

  • El chakra de la coronilla vivifica el encéfalo (o cerebro superior) y capta la corriente de conocimiento que procede del cuerpo causal. Cuando está evolucionado, capta la sabiduría del cuerpo causal, las intuiciones de la mente espiritual, y la entrega para el servicio desinteresado de la voluntad espiritual.
  • El chakra del entrecejo vivifica el cerebelo (o cerebro inferior) y el sistema nervioso central (formado por las fibras nerviosas que están en el tallo del cerebro y en la médula espinal). Cuando está evolucionado, este chakra capta la sabiduría, la inteligencia y la entrega para el servicio desinteresado (todas ellas recibidas a través del chakra de la coronilla), que posteriormente pueden servir para controlar y dominar la personalidad.
  • El chakra de la garganta vivifica los pulmones y las cuerdas vocales, y capta también los pensamientos concretos del cuerpo mental (recibidos a través del chakra del plexo solar). El chakra de la garganta, cuando está evolucionado, responde a la fuerza y claridad del cuerpo causal (recibidas a través del chakra del entrecejo), permitiendo que la creatividad se exprese en pensamientos, palabras y escritos.


  • El chakra del corazón capta la corriente vital (sutratma) de la mónada, corriente que controla la circulación de la sangre, que a su vez alimenta las células individuales del cuerpo. Este chakra vivifica y controla a la vez el nervio vago, el más ancho del sistema nervioso parasimpático (que activa los músculos involuntarios que restauran la energía del cuerpo). Cuando está evolucionado, capta la compasión del amor espiritual, que es experimentada como un sentimiento de unidad con los demás.
  • El chakra del plexo solar vivifica el sistema nervioso simpático (que activa los músculos involuntarios que movilizan el cuerpo para la acción). Este chakra se considera desarrollado en el individuo medio, en cuyo caso capta las emociones que pueden incorporar tanto los sentimientos del cuerpo emocional como los pensamientos concretos del cuerpo mental.
  • El chakra sacral vivifica la vida sexual y los órganos de la reproducción. También se asume que está desarrollado.
  • El chakra básico vivifica los riñones. Este chakra suministra también el principio dador de vida, la voluntad de vivir, a todas las partes del cuerpo físico, lo cual da lugar a un instinto básico de conservación.

   De acuerdo con Alice A. Bailey, el cuerpo etérico se extiende más allá del cuerpo físico denso y los chakras forman parte de esa porción de cuerpo etérico que está fuera. Específicamente, ella señala que el chakra de la coronilla está "sobre la parte superior de la cabeza"; el chakra del entrecejo está "delante de los ojos y de la frente", y los chakras de la columna (el de la garganta, el del corazón, el del plexo solar, el sacral y el básico) están situados en el "correspondiente etérico de la columna vertebral", que está detrás del cuerpo físico denso. Dice, además, que estos centros de la columna están al menos a cinco centímetros de distancia de la columna física densa para una persona poco evolucionada y aún más lejos para un individuo medio.

El Desarrollo de los Chakras

   Es posible dar una definición precisa del desarrollo de los chakras. Bailey afirma que cada uno de los chakras mayores está separado del que lo precede y del que lo sigue por un velo protector de sustancia etérica que se interpone entre ellos. Añade que hay cuatro velos circulares entre los cinco chakras mayores de la columna etérica y dos velos adicionales en la cabeza. Cuando están intactos, estos siete velos impiden que las energías se muevan libremente en el cuerpo etérico. Bailey declara que los velos etéricos "normalmente desaparecen cuando se produce la pureza de vida, la disciplina de las emociones y el desarrollo de la voluntad espiritual". Cuando un velo etérico en particular desaparece, el chakra correspondiente se define como desarrollado, y la persona logra un estado de conciencia superior.

   El velo etérico más bajo está entre el chakra básico y el chakra sacral. Cuando este velo desaparece, se dice que el chakra sacral está desarrollado. Dado que esta desaparición se produce alrededor de la época del nacimiento, el chakra sacral está desarrollado en todas las personas después del nacimiento.

   Para un individuo medio, el velo etérico entre el chakra sacral y el chakra del plexo solar generalmente ha desaparecido, en cuyo caso se dice que el chakra del plexo solar está desarrollado y la persona puede expresar sensibilidad emocional. Cuando desaparece el velo que está entre el chakra del plexo solar y el chakra del corazón, se dice que el chakra del corazón está desarrollado; en consecuencia, este centro permite captar la compasión procedente del amor espiritual. Cuando desaparece el velo entre el chakra del corazón y el chakra de la garganta, se dice que este último está desarrollado, y la energía puede alcanzar y estimular el chakra de la coronilla, el del entrecejo y el de la garganta; el chakra de la coronilla, entonces, puede captar la fuerza y la claridad procedentes del cuerpo causal, que el chakra del entrecejo puede bajar y concentrar, permitiendo al cuerpo mental y al chakra de la garganta expresar los pensamientos concretos de un modo claro y creativo.

Meditación

   La meditación puede definirse como un esfuerzo por evocar una cualidad asociada con un estado de conciencia más alto de lo normal, dando como resultado un aumento de la actividad de un chakra que aún no ha sido desarrollado. Practicar con constancia la meditación diaria es un método útil para desarrollar los chakras y elevar el estado de la conciencia. Una persona que no medita podrá experimentar destellos de las cualidades relacionadas con los estados superiores, pero el objetivo de la meditación es el de prolongar y ahondar dichos destellos. La meditación que practica una persona irá evolucionando según el desarrollo de sus chakras; por eso, para cada estado de conciencia que alcance, habrá un método diferente. Por ejemplo, la persona podría progresar desde practicas de bhakti yoga a raja yoga, para luego pasar al agni yoga.

Curación por Radiación

   Un chakra se puede considerar como un oscilador con una frecuencia natural particular. Un oscilador puede ser cualquier objeto que se mueve de manera regular y periódica, como la cuerda de un violín o un péndulo. Dos osciladores que tengan la misma frecuencia natural pueden desarrollar una resonancia armónica, es decir, que las vibraciones de un oscilador pueden reforzar las del otro. Por ejemplo, si se toca la cuerda de un violín mientras un segundo violín está sobre la mesa, la cuerda correspondiente de ese segundo violín empezará a vibrar. En este caso, las ondas vibratorias han pasado a través del aire de un violín a otro. Del mismo modo, si hay varios relojes de péndulo colgados en la misma pared, de modo que los péndulos tengan la misma longitud pero no estén sincronizados, después de algún tiempo todos los relojes estarán sincronizados. Entonces, podemos concluir que las ondas vibratorias pasan por la pared de un reloj a otro.

   La curación por radiación se puede entender como un proceso por el cual se establece una resonancia armónica entre chakras equivalentes en el curador y en el paciente. En este caso, las ondas vibratorias son transportadas por los subplanos etéricos, permitiendo así a los chakras del paciente "sincronizarse" con los del curador. Las ondas vibratorias del chakra de la corona del sanador, a través del chakra del entrecejo, pueden ayudar al paciente a estar alineado con su propósito espiritual. Las ondas emanadas del chakra del corazón del sanador pueden conducir a un sentido de compasión o de unidad con los demás. Las ondas emanadas del chakra de la garganta pueden ayudar al paciente a fortalecer y clarificar la mente. Y las ondas del chakra del plexo solar pueden llevar paz interior y calma a las emociones en el paciente.

   Tanto el curador como el paciente tienen que reunir ciertas condiciones para que la curación por radiación tenga éxito. El curador debe ser capaz, en primer lugar, de experimentar las cualidades monádicas dentro de sí mismo y después tiene que saber irradiar las vibraciones correspondientes. Para este proceso, necesita tener ciertos chakras etéricos desarrollados. En particular, el curador necesita tener su chakra básico activo y su chakra del entrecejo desarrollado para irradiar la energía de la voluntad que emana de este chakra; su chakra del corazón tiene que estar desarrollado para irradiar la energía de compasión; su chakra de la garganta tiene que ser activo para irradiar la energía de inteligencia activa; y su chakra del corazón tiene que ser activo y su chakra del plexo solar estar desarrollado para irradiar la energía de compasión de su chakra del plexo solar.

   Para una captación adecuada, el paciente tiene que tener activos algunos de sus chakras, además de manifestar la buena voluntad de captar las energías que le son irradiadas: hemos utilizado la frase buena voluntad, porque está sujeta al libre albedrío. En particular, si el paciente está "muy evolucionado", su chakra de la coronilla es lo suficientemente activo como para captar la energía de compasión. Si es "una persona normal y corriente", su chakra de la garganta será lo suficientemente activo como para captar la energía de la inteligencia activa. Pero aunque el paciente estuviera "muy poco evolucionado y en un nivel humano relativamente bajo", su chakra del plexo solar estaría aún lo suficientemente activo como para captar la energía de compasión.

Palabras Finales

   Aun cuando este artículo está enfocado al trabajo de radiación en términos de los chakras, el conocimiento técnico de los chakras no es necesario. La intención de la persona controla automáticamente la actividad de sus chakras, los que normalmente operan bajo el umbral de la conciencia. Un sanador puede transmitir varios tipos de energía a un paciente sin lograr comprender qué centros envían o reciben las correspondientes vibraciones. Luego de experimentar las diferentes energías dentro de sí mismo, un sanador puede irradiar a otros simplemente con la intención de hacerlo, para lo cual es requisito la actividad de los chakras para que esto ocurra automáticamente.

   Sin embargo, el conocimiento técnico de los chakras puede ser útil por varias razones. Primero, este conocimiento provee de una teoría coherente acerca del proceso curativo y una base para que el estudiante aprenda sobre el arte de la sanación. Segundo, puede predecir las limitaciones del sanador para curar y del paciente para la curación. Tercero, el conocimiento de los chakras puede mejorar la efectividad del trabajo de sanación; por ejemplo, con el uso apropiado de las manos. Y cuarto, puede explicar algunas de las experiencias a las que se ven sometidos tanto el sanador como el paciente.

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Este artículo se basó en el libro La Sanación por los Chakras. Edaf

Advertencias
  • No tratar de deshacer deliberadamente los velos que envuelven los chakras
  • No concentrarse en un chakra durante la meditación
  • No tratar de despertar prematuramente la kundalini
  • No practicar la autohipnosis
  • No tratar de desarrollar prematuramente los poderes psíquicos
 


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