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La sanación es una forma de magia blanca. Nuestro
real ser o alma esta siempre en perfecta salud, pero
nuestra forma o personalidad, puede enfermarse a nivel
físico, emocional o mental. La sanación
ayuda a re-crear la forma, manteniendo el patrón
o plan del alma para que nuestra personalidad se transforme
en una expresión perfecta para nuestra alma.
Muchos sanadores consideran que trabajan guiados por
la intuición. Necesitamos definir la intuición
de manera de establecer un criterio común frente
a este tema. Es verdad que la mayoría de los
sanadores emplean algún grado de capacidad
o mirada extrasensorial para realizar su trabajo,
pero esas percepciones no siempre son de naturaleza
espiritual. Tan pronto nos movemos en el área
de la percepción psíquica, nos encontramos
en el terreno minado de muchas posibilidades por verificar.
El espejismo y la ilusión pueden muy fácilmente
enquistarse en la percepción del sanador, y
ahí hay muchas vías de distorsionar
lo que se manifiesta.
La intuición algunas veces es llamada razón
pura o conocimiento directo. Esta facultad proviene
de nuestros niveles espirituales superiores. La intuición,
en relación con la sanación, es una
forma de percepción directa, o un proceso de
claro conocimiento. Esta es una facultad del alma,
y por lo tanto infalible una vez que la persona es
correctamente entrenada en su uso. Es una mezcla de
percepción mental y espiritual, y capacita
al sanador para poner su atención en forma
precisa en el lugar de la dificultad, conocer su causa,
sus efectos y su fin.
Nuestra Constitución Interna y Experiencias
Trascendentales
Quizás deberíamos explorar el concepto
de alma en forma más completa, y mirar brevemente
a nuestros diferentes niveles de conciencia, de
manera de poder poner a la intuición en perspectiva.
Nuestra personalidad o yo inferior tiene tres niveles
conocidos por todos nosotros. Tenemos un cuerpo
físico con sensaciones tales como dolor,
placer, calor, frío y presión. Envolviendo
al cuerpo físico, hay una esfera de energía
asociada con nuestras emociones, tanto positivas
como negativas, tales como la felicidad, la devoción,
el odio, los celos y la avaricia; es el cuerpo emocional
o de deseos. Más allá, envolviendo
e ínter penetrando esa esfera emocional se
encuentra una energía del cuerpo relacionado
con nuestros pensamientos. Esta es conocida como
nuestro cuerpo mental, y organiza los detalles cotidianos
de nuestra vida diaria tales como ganar dinero,
planificar las vacaciones, elegir en qué
entretenernos o bien nuestra vestimenta, y los muchos
otros pensamientos involucrados en nuestra vida
diaria.
Todos podemos reconocer que estas son experiencias
de nuestra conciencia en la vida diaria. Pero también
tenemos facultades superiores más allá
de la vida de la personalidad, que son expresiones
de la vida del alma. Las investigaciones realizadas
en el área de la psicología, han encontrado
que la mayoría de las personas en algún
momento de sus vidas han tenido al menos alguna
experiencia en la que se ha trascendido el nivel
común del funcionamiento de la personalidad.
Estas experiencias trascendentes son muy positivas,
con frecuencia cambian la visión de nuestra
vida y nunca volvemos a ser totalmente los mismos
después de ella. Estas experiencias provienen
–y son un estado de gozo o éxtasis-
del oír música inspiradora, de estar
profundamente enamorado de alguien o quizás
de estar en meditación. Las experiencias
cercanas a la muerte son también fuentes
de experiencias trascendentales, y los individuos
que han pasado por esas experiencias vuelven a la
vida con una perspectiva totalmente diferente en
relación a experiencias de amor incondicional
y de luz.
Estas experiencias especiales provienen de niveles
que están por sobre nuestra personalidad.
Es desde estos niveles trascendentales, espirituales
o intuicionales, donde la mayoría de nosotros
mayormente experimentamos el gozo y la bienaventuranza.
Para experimentar la intuición, es fundamental
que nuestra naturaleza emocional sea serena y estable.
La meditación regular y una mente reflexiva
es el mejor método para controlar nuestros
sentimientos de forma natural y gradual, junto a
una vida creativa, en donde servir a la humanidad
y al planeta que habitamos forme parte de nuestras
vidas.
El Desarrollo de la Intuición
La intuición se desarrolla cuando hemos
aprendido a controlar –no suprimir- nuestra
naturaleza emocional o de deseos. Sin embargo, algo
más es necesario en este proceso. Necesitamos
distinguir, de alguna forma, la intuición
de su contraparte emocional o psíquica inferior.
Es la mente desarrollada y dicriminativa, quien
puede jugar ese rol. Los niveles superiores de la
mente juegan esta parte, y la parte más abstracta
de nuestra mente es la más cercana a nuestra
esencia interior o alma. En nuestro viaje espiritual,
gradualmente construimos vínculos concientes
entre nuestra mente inferior, nuestra alma y nuestra
mente superior. Es la mente superior o abstracta
quien nos permite relacionar ideas y desarrollar
verdaderamente la discriminación. En el proceso
de sanación, esta facultad de discriminación
nos permite entender la verdadera causa de la enfermedad
en quien vamos a sanar. Así, la mente discriminativa
puede ser usada en conjunto con la intuición
para interpretar la información recibida
por la intuición.
La intuición puede ser definida como el reconocimiento
de una verdad sin la necesidad del proceso de razonamiento;
esto es la aprehensión de la esencia y la
inmediata percepción que permite distinguir
lo verdadero de lo falso. En el proceso de sanación,
la aprehensión de la esencia permite al sanador
entender los motivos internos de quién se
va a sanar, así como de la esencia del problema.
La percepción que distingue entre lo verdadero
y lo falso es obviamente esencial para el sanador,
así como el encontrar la verdadera causa
de la enfermedad y también el correcto remedio.
También existe la necesidad de unir la cabeza
con el corazón (o el intelecto con el amor),
y esto es de mucha utilidad en el proceso de sanación.
De esta manera, tendremos una total empatía
con el paciente, pero manteniendo nuestro sentido
de análisis para elegir el correcto camino
de sanación sin sentirnos afectados por el
sufrimiento de la persona en cuestión.
En un sentido práctico, el control de la
naturaleza de los sentimientos y pensamientos del
sanador permite que el amor universal se desarrolle
como algo diferente del amor puramente personal.
Es el amor incondicional, o la comprensión
pura, lo que permite al sanador el entender la causa
de la enfermedad. La mente discriminativa es utilizada
para entender la causa de la enfermedad, y también
para seleccionar el remedio correcto o el proceso
que retornará al paciente a la salud. La
percepción espiritual y la intuición
es así desarrollada después de que
hemos aprendido a unir el amor puro con la mente
superior.
Intuición versus Instinto
Como ya he señalado, para usar la intuición
en la sanación, necesitamos una naturaleza
emocional serena y una mente enfocada de manera
de estar abiertos a la intuición. Podemos
abordar al paciente con un necesario grado de desapego,
pero debemos permanecer muy cercanos a nuestra alma.
También necesitamos tener una mente desarrollada
y discriminativa, con la cual probar nuestras intuiciones.
Escuchamos al paciente relatar sus problemas mientras
permanecemos equilibrados y alertas, luego, súbitamente,
tenemos un chispazo intuitivo, y comprendemos el
problema y su verdadera causa. Habiendo recibido
esta intuición, la confrontamos con la información
recibida por nuestra mente, a fin de interpretar
la situación adecuadamente. Luego obtenemos
la repuesta del paciente y tratamos de ver el problema
en su origen. El sanador, trabajando de esta forma
se transforma en un ente espiritual que invoca también
el alma del paciente, potenciando cualquier método
de sanación.
El Rol de la Mente en el Desarrollo de la Intuición
Desde una perspectiva limitada, podríamos
pensar que la intuición puede ser desarrollada
sin la necesidad de una gran inteligencia o desarrollo
mental. Sin embargo, el desarrollo de una mente
abstracta y discriminadora toma lugar antes de lograr
obtener la facultad de la intuición. Para
aquellos que hemos desarrollado nuestra inteligencia,
los flashes intuitivos pueden ser probados utilizando
la discriminación mental, para distinguirlas
de meras sensaciones o instintos. Sin el uso de
la mente no tenemos como comprobar nuestras intuiciones.
En resumen, podríamos decir que la intuición
es el desarrollo de la facultad que es parte de
nuestro viaje espiritual de retorno a la fuente
de nuestro ser. Estárelacionada con la habilidad
de ser concientes a nivel de nuestra esencia interior
o alma, estando el alma estrechamente relacionada
con nuestra mente superior. La intuición
pura llega vía la mente superior. Todos los
grandes sanadores han desarrollado la capacidad
de amor-sabiduría y el uso de la intuición.
La intuición tiene la cualidad de síntesis
debido a que es como la luz pura y radiante que
atraviesa todos los obstáculos. En los escritos
de Alice A. Bailey se ofrece el siguiente pensamiento:
“La nota clave del nuevo yoga será
la síntesis; su objetivo será el desarrollo
conciente de la intuición. Este desarrollo
consistirá primeramente en el desarrollo
de la intuición y la verdadera percepción
espiritual y, luego, en la aplicación del
entrenamiento de la mente como agente interpretativo.”
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