Por Ma. José Ferrada Lefenda
 
 


Escenas de la vida cotidiana, paisajes conocidos o por conocer, todo cabe dentro de un sueño. Pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones llegan desde el inconsciente hasta nuestra almohada, cada noche.

 

La certeza de que los sueños también cumplen una función importante, al igual que todos los componentes de esta maravillosa estructura que es el organismo humano, fue lo que llevó a Rosa Anwandter a dedicarse al estudio onírico.
   Como relata en su libro "Los sueños. El espejo del alma", su primer contacto documentado con el significado de los sueños fue en

1970, cuando residía en Sao Paulo, Brasil.

   Paralelamente, Rosa Anwandter se licenció en Arte, con mención en orfebrería, y se dedicó a la creación de joyas artísticas. Obtuvo premios, ganó certámenes y expuso en forma colectiva e individual en Europa, Estados Unidos, Brasil y Chile, lo que complementaba con el ejercicio de la docencia.

   Había vuelto a vivir en Chile y todo marchaba aparentemente bien, pero fue justamente un sueño el que vino a anunciar que su vida daría un vuelco trascendental.

   A comienzos de 1987, comenzó a soñar que asistía a su propio funeral. En el sueño, veía que el cortejo avanzaba lentamente por Avenida La Paz, en Santiago. Recuerda que "el cortejo se desplazaba y, de pronto, veía los rostros de todos mis alumnos de aquella época, con mucha nitidez".

   Se trataba de un sueño que se repetía, pero como solemos hacer con estos mensajes, durante el día el tema pasaba al olvido.

   Fue en mayo de 1997 cuando el contenido del sueño se hizo claro para Rosa Anwandter. "Me encontraba laminando oro para hacer una joya, cuando la máquina trefiladora de metales me cercenó la mano izquierda, quedando apenas colgada de un pedazo de piel. Fui sometida a varias cirugías y, en medio de todo aquel dolor, recordé mi sueño. Este significaba mi muerte como orfebre."

   Entre una operación y otra, Rosa volvió a retomar el estudio de los sueños. Autores como Freud, Jung, Adler y Perls resultaron fundamentales.

   Los metales preciosos fueron cambiados por materias más abstractas y, de esta manera, de la muerte resultaba su nacimiento hacia el estudio de los sueños.

   Dispuesta a buscar donde fuera necesario las respuestas a sus interrogantes sobre la materia, regresó a Sao Paulo, donde se inscribió en seminarios sobre análisis e interpretación de sueños, dictados por analistas del Instituto Carl Jung, de Zurich. La búsqueda continuó a través de talleres y lecturas. Fue así como, al regresar a Chile, sus amistades le preguntaban sobre el significado de sus sueños. Este fue el inicio del curso-taller "Encuentro con los Sueños".

   Paralelamente, su búsqueda de conocimiento continuaba en fuentes que iban desde la literatura clásica, pasando por la antropología, la sociología, hasta los mitos, las leyendas y el folclore de diferentes países.

   "Desde que empecé a interesarme por los sueños de los demás, surgió la inquietud y las ansias de conocer el tema en profundidad". La búsqueda del conocimiento del mundo onírico la llevó a realizar cursos y seminarios en Estados Unidos y Brasil. De esta manera, ha dedicado los últimos doce años a un trabajo de investigación, donde reconoce que las fuentes con mayor riqueza y generosidad han sido ARE (Association For Research and Enlightenment), de Virginia, y el Instituto Carl Jung de Boston, ambos en Estados Unidos.

   Han pasado los años y la iniciativa que comenzó con el taller "Encuentro con los Sueños" ha dado frutos, hasta llegar a transformarse en el Centro de Estudios Oníricos de Chile (CEO), organización no gubernamental, sin fines de lucro, cuyo principal objetivo es investigar y ayudar a todas las personas que se interesen en los sueños, ya sea como alumno, profesor o investigador.

   En la actualidad, Rosa Anwandter mantiene contacto con analistas de sueños de diversas partes del mundo, los que visitan una o dos veces al año nuestro país, trayendo a los alumnos de CEO la vanguardia en el estudio del mundo onírico.

Los Sueños y su Mensaje

   El estudio de los sueños no es algo nuevo. Como señala Rosa en su libro, "los habitantes de cada región del mundo han tratado de interpretar los sueños a través de sus propias creencias e idiosincrasias". En una reseña histórica del estudio de los sueños, la autora indica que los documentos más antiguos, que acreditan la importancia que suscitaban los sueños en la civilización mesopotámica, fueron hallados en la biblioteca de Nínive bajo el nombre "La clave Asiria de los sueños", que data de Hamurabi (1728 - 1658 a.C.).

   De la misma manera, en la Biblia, se pueden encontrar más de 1800 referencias a sueños y visiones como fundamento de hechos trascendentales.

   Por otra parte, los hindúes encuentran su propia génesis en un sueño del Dios Visnú, como señala Rosa, "del ombligo de Dios surgió la flor de loto que sostenía Brahma, el creador del cielo y de la tierra; por lo tanto, éste también sería parte del sueño de la divinidad".

   Pero no sólo se trata de lugares lejanos o tiempos remotos: "en las llamadas sociedades primitivas, sin importar su ubicación geográfica, se le daba una gran importancia a todo lo onírico".

   Como cuenta esta analista de sueños, "el pueblo mapuche tiene una gran tradición onírica y, si bien ya no se reúnen cada mañana a contar sus sueños, como lo hacían en el pasado, siguen dando importancia al contenido de éstos. No está de más recordar que la autoproclamación de la machi, autoridad religiosa, se sigue realizando a través de los sueños".

   Los tiempos han cambiado y lo que antiguamente se atribuía a los dioses o a los espíritus, hoy es estudiado por diversas ramas del conocimiento. Llegamos así a un punto en que "sabemos que quienes nos anuncian hechos venideros en los sueños no son deidades malignas o benignas sino nuestro propio inconsciente, que es comparable a la memoria de un computador y que nos los hace conocer en la pantalla del monitor, que sería nuestro consciente".

   A la pregunta sobre el contenido de los sueños, la analista responde que se trataría de "mensajes que vienen en un código especial; por lo tanto, si queremos descifrarlos, tendremos que utilizar el lenguaje, las metáforas, los cuentos de hadas, la mitología, el folclore, los arquetipos o símbolos universales, y nuestros símbolos personales. Utilizando estos métodos podremos vislumbrar el sentimiento, emoción o sensación que lo engendró".

   Y el más indicado para encontrar este significado oculto parece ser el propio soñante. Como señala Rosa, "Los sueños son iguales que las huellas digitales, únicos para cada individuo. Se trataría, entonces, de un espejo del alma, en el cual vemos la verdad sobre nosotros mismos nos guste o no".

   Luego, la tarea del analista de sueños consiste en entregar las herramientas para que la persona interesada en avanzar en su propio conocimiento, logre dilucidar estos mensajes relacionados consigo misma y con el entorno.

   En consecuencia, "el significado de un sueño sólo lo puede determinar el soñante: un analista, intérprete o terapeuta podrá auxiliar con sus conocimientos más amplios sobre la materia, pero jamás podrá imponer la interpretación final".
  Se trata de verdaderas "creaciones" individuales que, entre muchas funciones, pueden desempeñar una importante tarea en el autoconocimiento. Por otra parte, como señala Rosa, "el estudio de los sueños puede resultar un método muy eficaz para psicoanalistas y psicólogos, que intenten ayudar a sus pacientes a encontrar un mayor equilibrio emocional".

   Este tipo de búsqueda parece importar cada día más a nuestra sociedad. Como indica la analista, "en este nuevo milenio, los sueños han retomado su importancia y miles de personas en todo el mundo están ansiosas por entenderlos". Acudir a un analista de sueños parece ser una buena opción para encontrar las herramientas que permitan al hombre de hoy internarse en la aventura del autoconocimiento a través del mundo onírico, donde con esfuerzo y dedicación se pueden encontrar algunas de las claves para el propio desarrollo.

Compromiso con Uno Mismo

   No se trata de una tarea fácil. El trabajo con los sueños requiere de autodisciplina y dedicación: dos requisitos básicos que pide Rosa a los participantes de los talleres de sueños, que realiza hace más de once años.

   "El diseño de este curso-taller es el siguiente: la persona viene, hay un horario bastante riguroso para entrar. En cada clase, yo voy dando una parte teórica y enseñando una técnica distinta de analizar sueños.

    Primero, la teoría, los elementos, los arquetipos, los símbolos, los colores, los puntos cardinales, los números, las partes de la anatomía humana, etc... Eso es más o menos una hora pedagógica de enseñanza y, después, se pasa al taller, donde la persona cuenta su sueño ( si así lo desea) y se analiza".

   El trabajo de análisis se realiza siguiendo a diferentes autores como Jung, Freud, Adler, Pearls y Ullman, entre otros. El método utilizado, según explica, depende del contexto en el que se encuentre la persona. "De repente, alguien puede estar muy feliz porque se va a casar o triste porque se le murió la mamá. Hay que ver qué le está pasando a la persona; ahí se usa mucho la intuición. Todas las herramientas y todos los estudios, como decía Jung, no sirven de nada si no se usa la intuición para saber qué le está pasando realmente".

   Pero, los años de experiencia han enseñado a esta especialista que no todo el que asiste a un taller está dispuesto a mostrar su interior. Por esto, existen técnicas utilizadas en el taller, como el método Ullman, que trajo desde Estados Unidos, "en el que la persona puede analizar sus sueños sin exponerse".

   Como señala Rosa, "hay varios niveles de taller, en los que mediante teoría y práctica, las personas van adquiriendo las herramientas para trabajar con su mundo onírico".

   No sólo psicólogos y psiquiatras asisten a estos talleres, sino toda persona interesada en profundizar en el conocimiento de sí misma.

   "Por supuesto, hay técnicas específicas para eso y una de las más importantes es que todas las personas tengan un cuaderno de los sueños y le pongan la fecha".

Cabe destacar que el trabajo que realiza Rosa no es una terapia, pero puede ser un complemento de ella.

   "Yo no soy terapeuta, soy profesora y analista de sueños. No hago terapias, porque terapia quiere decir tratamiento y tratamiento significa una enfermedad y yo no trato personas con patologías. Cuando veo a alguien con problemas emocionales, lo derivo al psiquiatra o al psicólogo".

No es un tratamiento de salud, sino una forma milenaria de autoconocimiento, con la cual, gracias al trabajo y al uso de las herramientas que se enseñan en los talleres, las personas interesadas pueden extraer importantes frutos.


Talleres de Sueños

   Los talleres de Rosa Anwandter se dividen en básico y avanzado. Los primeros comienzan el 14 de marzo y el 3 de abril; los segundos, el 12 de marzo.
   Para las personas con un horario más ocupado, Rosa realiza sesiones individuales que se pueden concertar en ceoniric@hotmail.com, en anwanter@entelchile.net, o bien en el fono 2- 204-8498.
   El sitio web del centro de Estudios Oníricos de Chile es también una interesante forma de ingresar al mundo de los sueños. En él, encontramos interesantes reportajes, conferencias, experiencias y consejos relacionados con el mundo onírico. La dirección es www.ceoniric.cl.

Para saber más:
"Los sueños. El espejo del alma". Rosa Anwandter. Editorial Platero.1998



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