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Iván
Santandreu conversa con Daniel Taroppio |
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Daniel Taroppio, psicólogo argentino y director de la Escuela Sudamericana
de Psicología Transpersonal, con filiales en varios países sudamericanos
y europeos y con una sede en Chile, nos habla de esta nueva y esperanzadora
visión de la naturaleza humana.
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La Psicología Transpersonal -fundada a fines de
la década del '60 por Abraham Maslow, Stanislav Grof y Anthony Sutich-
es una rama de la Psicología dedicada a la investigación y experimentación
de las potencialidades evolutivas de la conciencia humana y del poder
transformador y curativo de los estados no ordinarios de conciencia.
Daniel Taroppio es una persona cálida y sencilla.
A la vez, es poseedor de un gran conocimiento y profundidad intelectual,
una mezcla poco común de encontrar. Pero, quizás, lo que más llame la
atención es que Daniel pareciera realmente vivir la psicología
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transpersonal
en sí mismo. He aquí una
apretada síntesis de lo conversado con él.
¿Cuál
es tu impresión del desarrollo de la psicología transpersonal en Chile
y Latinoamérica en general?
Por lo que yo veo, creo que en Chile hay bastante conocimiento
sobre la psicología transpersonal; hay un enorme interés en estos nuevos
rumbos que está marcando la psicología. Creo que Sudamérica no es pionera
en el mundo, pero sí creo que de aquí han salido autores con reconocimiento
mundial, como Norberto Levi, en Argentina; Oscar Ichaso, en Bolivia; Claudio
Naranjo, en Chile. Creo que hay muchos autores que son considerados en
todo el mundo y que trabajan dentro del marco de la psicología transpersonal.
De todas maneras, ser un psicólogo transpersonal todavía es de alguna
manera una novedad; todavía cuesta que esto sea aceptado plenamente por
las universidades tradicionales. Pero bueno, yo me he pasado este año,
y el año pasado, y unos diez años en total visitando universidades en
distintos lugares de Sudamérica, y cada vez veo un mayor interés por este
tipo de planteamiento. Creo que es la necesidad la que está abriendo las
puertas a esto, porque si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo
es que nuestro planeta padece la pérdida del sentido y del significado,
es decir, ya nadie sabe hacia dónde vamos.
Por ese
lado va entonces el aporte de esta nueva visión de la psicología, que
es un enfoque más trascendente del ser humano, alejado de la visión mecanicista
y cientificista....
Exactamente. Es un enfoque trascendente, además de integrador,
porque una de las tareas más grandes en las que estamos empeñados los
psicólogos transpersonales es en rescatar todos los aportes de todas las
escuelas de psicología desde sus comienzos hasta ahora.
¿Eso incluye
las tradiciones orientales, el budismo, el hinduismo, el taoísmo...?
Claro, hay dos grandes fuentes de la psicología transpersonal.
Una es el desarrollo de la psicología científica. La psicología transpersonal
plantea que la conciencia evoluciona por estadios discrecionales que uno
puede observar claramente, es decir, en qué nivel de evolución de la conciencia
está funcionando una persona.
Hasta
cierto punto, la conciencia evoluciona naturalmente, o sea, evolucionar
en cuanto a conciencia es como el desarrollo de los músculos: viene un
desarrollo preestablecido. Luego, llega un punto en el cual la evolución
depende del trabajo personal.
La otra gran fuente de la psicología transpersonal,
que la convierte en una absoluta novedad dentro de la psicología tradicional,
es que la psicología transpersonal ha descubierto que las tradiciones
espirituales de la humanidad no son simplemente mitologías, ni cuentos
de hadas que nos han contado, sino que en lo profundo, en todas las tradiciones
espirituales, en todas las religiones, hay una verdadera psicología, una
comprensión del comportamiento humano, una comprensión de la mente y elementos
para la transformación de la conciencia humana. Entonces, la otra gran
fuente de la psicología transpersonal está dada por las tradiciones espirituales,
no en lo que se refiere a sus dogmas, mitologías y creencias, sino a los
elementos empíricos, a las prácticas que aportan y a los conocimientos
psicológicos que tienen.
Cuando
tú dices que integra los elementos trascendentes de la persona como la
religiosidad, ¿quiere decir que la psicología, como la entendemos en occidente
desde el siglo XVIII hasta la década del 50 ó 60, no incluiría esa dimensión?
La psicología tradicional no incluye las dimensiones
que están por encima de la mente ni las que están por debajo; es decir,
excluye el cuerpo, fundamentalmente debido a la psicología humanística,
y excluye las dimensiones espirituales. En definitiva, la psicología tradicional
es una psicología puramente mental, que trata a la mente como algo que
puede existir en sí mismo.
La psicología eliminó todo lo relacionado con la corporalidad.
El cuerpo era un tabú; el psicólogo no podía ni siquiera mirar al paciente
durante la terapia. No podía tocarlo. La persona tenía que estar acostada
y quieta. Era la mente pura como algo que existiera en algún lado. Y también
se dejaron de lado las dimensiones superiores a la mente, es decir, lo
espiritual. La psicología transpersonal rescata el estudio clínico de
la mente. El psicoanálisis y la psicología clínica rescatan esta integración
del cuerpo que hizo la psicología humanista, la bioenergética y, además,
incluye la dimensión trascendente. En resumen, en cierta manera, es la
primera psicología que no disecciona a la persona en partes abstractas,
sino que la toma con todo lo que la persona es. |
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Y la conciencia como un elemento más amplio que la mente... da la sensación
de que ha habido un interés creciente por los temas de la apertura de la
conciencia, el supra consciente: elementos trascendentes que tú mencionabas
de la psicología transpersonal...
Hasta ahora, siempre se creyó que la psicología profunda
era el estudio de los
aspectos inferiores del ser humano; que
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en realidad
debería llamarse psicología inferior, ya que es el estudio de la impulsividad,
de la instintividad, de los planos más cercanos a lo biológico... Una
verdadera psicología profunda es una psicología de las profundidades humanas;
y las profundidades humanas no son meramente la instintividad y lo biológico,
lo cual tiene que ser estudiado e integrado. Sin embargo, una verdadera
psicología de las profundidades es una psicología que se atreve a investigar
los abismos del alma humana. Y los abismos no son necesariamente hacia
abajo, hay abismos también hacia las alturas.
¿Y han
ayudado las tradiciones antiguas?
Tenemos que trabajar por integrar a Freud con el Buda,
porque lo que uno ve generalmente son personas que se han dedicado al
camino del Buda o al camino de cualquier religión que uno elija, y que
son personas que han renegado de sus aspectos inferiores. Entonces, son
seres que tienen mucho conocimiento espiritual, que dicen que oran, que
meditan, pero cuya vida concreta es un caos absolutamente desastroso,
porque no tienen conocimiento de sí mismos. No tienen trabajo interno,
lo que hace mi relación concreta con el mundo. Entonces estas personas
son "voladas", pseudoespirituales, que por lo general detestan la psicoterapia,
y todo lo que signifique introspección, o sea, meterse a explorar los
aspectos más bajos, más primitivos de la personalidad. Y, por otro lado,
tenemos individuos que se pasan la vida explorando los aspectos más primitivos
y más bajos. Conocen al dedillo su inconsciente, pero sus vidas también
son un desastre, porque pueden nombrar y explicar todo lo que les pasa,
pero no lo pueden cambiar. Es decir, se han quedado en la psicoterapia,
pero no han encontrado la dimensión trascendente. La psicología transpersonal
dice: psicoterapia sin meditación produce seres humanos limitados; meditación
sin psicoterapia produce seres humanos teóricos, que muchas veces no están
bien arraigados a la tierra. Entonces, la meditación no puede reemplazar
a la psicoterapia; es decir, el trabajo espiritual no sana a los neuróticos.
Es más, puede empeorarlos y la psicoterapia nunca va a llevar a nadie
a la trascendencia. Hay un campo muy claro en el que opera la psicoterapia
y hay un campo muy claro en el que opera el trabajo espiritual, la meditación,
el trabajo devocional y la oración. No podemos confundir ni negar ninguno
de estos dos; al contrario, es como decir que es mejor caminar con la
pierna derecha que con la pierna izquierda.
La gente espiritual que no se ha metido a trabajar con
su inconsciente primitivo, por lo general, es gente ingenua que tiene
muy poca comprensión de la verdadera naturaleza humana. Y la gente psicologista,
que se ha pasado la vida viendo la basura humana, es gente que todavía
no ha descubierto que, además del sótano, tenemos también una terraza,
una azotea, y que uno no se puede pasar la vida explorando el sótano sin
subir nunca al último piso de la casa, porque es un desperdicio.
¿Tú sientes
que la psicología transpersonal es un paradigma ya desarrollado, o bien
está en sus inicios, dando los primeros pasos como una exploración de
los elementos trascendentes del hombre?
Yo estoy muy entusiasmado con la evolución de la psicología
transpersonal. Ésta ya lleva 30 años de investigaciones, y es reconocida
en las universidades más importantes del mundo. Tú puedes obtener una
maestría, un doctorado en psicología transpersonal en muchos países del
mundo. Entre la enorme cantidad de grandes autores de la psicología transpersonal
reconocidos mundialmente, se destacan tres. El principal personaje histórico
fue Carl Jung, el primero en incorporar la espiritualidad dentro de la
psicología. Luego, vino Stan Grof, que es mi maestro en este tema, uno
de los fundadores de la psicología transpersonal, quien integró la psiquiatría
con la psicología transpersonal. Es el mejor representante de la clínica
transpersonal, la psicopatología transpersonal; es quien más la ha desarrollado.
Finalmente, tenemos a Ken Wilber, que es el gran filósofo, el gran teórico
de la psicología transpersonal. En este momento, hay mucha gente que plantea
que el doctor Grof es el psicólogo vivo más importante que existe hoy
en día. Y hay mucha gente, que no es del campo de la psicología transpersonal,
ni del campo de la psicología en general, sino del mundo científico, que
consideran que Wilber posee la mente más brillante del pensamiento filosófico
contemporáneo y, que sin duda, es la persona más importante de la filosofía
en este momento en Estados Unidos. Entonces, el que dos de los grandes
pioneros de la psicología transpersonal sean reconocidos como los más
grandes pensadores vivos de este momento habla claramente de que la psicología
transpersonal ya ha trascendido su propio marco, su propio límite y es
ampliamente reconocida.
¿Piensas
que la psicología transpersonal va a ser la psicología del siglo XXI;
es decir, es un buen modelo conceptual de psicología?
Yo no tengo dudas de que, desde el momento en que es
la primera psicología que ha encarado este trabajo de integración, es
la primera psicología que no está peleada con el conductismo, ni con el
psicoanálisis, ni con el existencialismo, sino que descubre cuál es el
sentido último de cada una de estas escuelas. Estoy totalmente convencido
de que es la psicología más promisoria para el futuro. |
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Este nuevo
enfoque integrado de la conciencia, de los elementos psicológicos, ¿en qué
grado crees que va ayudar a la rehabilitación psicológica del mundo y del
planeta? ¿en qué grado va a ayudar a la transformación de la conciencia
humana?
Estoy convencido de que la conciencia humana ha evolucionado,
está evolucionando y no va a dejar de evolucionar. Soy un evolucionista;
entonces, soy muy optimista en ese sentido. Cuando la gente dice que todo
está mal, que todo es un desastre, que no ha cambiado nada desde el imperio
romano hasta ahora, yo les digo, se nota que no vivieron en el imperio romano.
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Si bien tenemos todavía grandes lacras humanas que
debemos trascender, si bien es cierto que hemos evolucionado mucho más
desde el aspecto tecnológico que desde el aspecto moral o espiritual,
si bien es cierto que nos cuesta muchísimo crecer, deberíamos pasarnos
un par de días en el túnel del tiempo viviendo 2000 años atrás para ver
cómo han cambiado las cosas. Soy totalmente optimista frente a esto. Tengo
un pensamiento teleológico. Creo que hay un thelos, que hay un final hacia
el cual el universo se mueve.
Cuando dejemos de pelearnos entre la búsqueda
de lo más primitivo de nuestro ser y la búsqueda de lo más sutil, y descubramos,
como dicen muchas tradiciones espirituales profundas, que en nosotros
se sintetiza lo blanco y lo negro, el bien y el mal, lo superior y lo
inferior, el cielo y el infierno; que no son lugares físicos a los que
hay que ir, sino lugares internos que hay que recorrer; y cuando nos hagamos
cargo de nuestro propio infierno interior y de nuestro propio cielo, pienso
que allí se va a producir el gran salto de evolución de la conciencia
humana. Y estoy absolutamente convencido de que la psicología transpersonal
tiene un papel protagónico en esta enorme tarea.
La fórmula consiste en juntar estas dos corrientes del
pensamiento y empezar a favorecer el desarrollo de personas íntegras,
plantadas en la tierra, concretas, con raíces profundas, con un excelente
vínculo con lo material, con el gozo, con la alegría, con la vida y, al
mismo tiempo, personas sutiles, elevadas, capaces de trascender las situaciones
humanas y de acceder a espacios de conciencia realmente superiores.
Personas integradas, esa es la tarea. Y, lamentablemente,
son muy pocas las corrientes, los caminos, las escuelas, tanto psicológicas
como espirituales, que efectivamente no sólo hablan sino que actúan.
Que integran
al ser humano con todos sus componentes...
Claro, hay muchas escuelas que tienen esta teoría; que
hablan desde acá, pero sus prácticas consisten en reunirse a hablar, a
leer escrituras, a hacer meditaciones siempre en la quietud. Entonces,
todas estas cosas son muy buenas y hay que hacerlas. Pero, si no integramos
también otro tipo de prácticas que nos ayuden a meternos en nuestra corporalidad,
en nuestro inconsciente, en los aspectos primitivos de nuestras conductas,
a los cuales las personas espirituales tienen mucho miedo -nos asusta
saber que tenemos este mono salvaje dentro nuestro- no es posible el camino
de la integración. Y mientras haya gente disociada, este mundo va a seguir
siendo un valle de lágrimas, porque es la disociación mental la que produce
la proyección. Cuando yo proyecto en ti mi oscuridad, te convierto en
mi enemigo y, entonces, nace la lucha, llámese divorcio, guerra, explotación
económica o imperialismo. Mientras el malo sea el otro, este planeta va
a seguir siendo un lugar de dolor.
¿Por qué
decidiste crear la "Escuela Sudamericana de Psicología Transpersonal"?
Mira, en realidad, lo primero que fundamos fue la Asociación
Latinoamericana de Desarrollo Personal, que estaba integrada por escuelas
de desarrollo personal de distintos países, en las cuales también estaban
presentes las chilenas. Fue así que comencé a viajar por Sudamérica, haciendo
aportes a lo que se estaba viendo en todos estos países. Y bueno, los
alumnos de distintos países me empezaron a decir que encontraban complicado
viajar permanentemente a Argentina. Fue por inquietud de los alumnos que
empezamos a generar un programa que se fuera dictando en la región y que
ellos pudieran tener la misma formación que en Argentina. Llegó un momento
en que esto ya tuvo cuerpo y se convirtió en una escuela sudamericana.
Es decir, si bien la sede central está en Argentina, en todos los países
se ve exactamente el mismo programa y, a partir de este año, hemos empezado
también a fundar la filial española.
Funcionamiento
de la Escuela
La
Escuela funciona hace dos años aquí en Chile. Nuestro interés es formar
consultores en Psicología Transpersonal que puedan desempeñarse fundamentalmente
en el campo de la salud. En el caso de los Psicólogos y Psiquiatras, nosotros
les brindamos el postgrado de psicoterapia transpersonal. A las personas
que no tienen habilitación legal para el ejercicio de la psicoterapia,
las formamos en todo lo que es el campo de la salud, esto es, consultoría
con familias, empresas e instituciones, tratando de llevar esta visión
del hombre integral, de las relaciones humanas integrales a todo lugar
donde haya actividad humana. Estoy recibiendo enormes satisfacciones aquí
en Chile. Me siento muy a gusto cuando voy a las universidades a dar conferencias,
con el rendimiento académico de los alumnos, con la cohesión que hay en
el grupo. Es un país en el que me encanta trabajar, porque la gente se
compromete profundamente. Me gusta el lugar donde funciona la escuela.
Estoy feliz de venir a Chile.
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