Por Bernardita Neira

 
El tratamiento reflexológico ayuda a prevenir enfermedades, mitiga el dolor y mejora la calidad de vida de los pacientes. Además, activa los poderes curativos del cuerpo para que se defienda a sí mismo, y ayuda a eliminar el estrés.

      "Tu mano es la llave que abre la puerta del molino en ruinas donde duerme mi vida entre polvo y más polvo"... Los versos del poeta Jorge Tellier parecen dar con la esencia de la reflexología, un arte con el que "aprisionamos amor en nuestras manos".
    El reflexólogo Kamel Dib, desde hace 25 años,utiliza sus manos para cerrar la puerta del dolor; para espantar "jinetes enlutados

del viento que huyen tras robar campanas en las pobres aldeas", diría el vate chileno.  
   Completamente vestido de blanco, salvo por la bufanda gris que le protege del intenso frío de junio, el profesor Dib explica que "la reflexología es una terapia complementaria a la medicina tradicional".
    Su consulta es pequeña y cálida; y el techo, curiosamente, está pintado de verde "para que mis pacientes se entretengan un poco", dice mientras prende una vara de incienso.
    Por esas casualidades de la vida, este descendiente de libaneses y oriundo de Traiguén, un pueblo cercano a Temuco, leyó por primera vez un libro relacionado con este arte milenario en plena cordillera, a 4.000 metros de altura. Corría el 1977 y el entonces auditor de obras de una empresa constructora debió viajar a la frontera con Argentina. No había por esos lares televisión, y el grupo de trabajadores contaba con 8 días de descanso por cada 22 de trabajo.
    Los 360 hombres de la obra llevaban mucho material para leer. Fue así como por "diosidencia" -como prefiere llamar a las coincidencias- Kamel Dib se interesó por esta antigua terapia. Sus primeros pacientes, por cierto, fueron sus mismos compañeros de trabajo.
    Posteriormente, viajó a Estados Unidos, para estudiar en el International Institute of Reflexology, y continuó su perfeccionamiento en Argentina.

"Agradecerás mis acciones"

   Con esa voz profunda y calmada, que sólo entrega la sabiduría de los años, explica que la reflexología es una técnica terapéutica empleada por los chinos y egipcios desde hace 5.000 años.
   Con la finalidad de energizar y estimular los sistemas orgánicos del cuerpo humano en las "Zonas Reflejas de los Pies", que se presionan, mueven y masajean con el dedo pulgar y con otros dedos de las manos, únicas herramientas del terapeuta, logra dar alivio y ayuda a conservar la salud.
   Sacando un grueso libro de su estante de fierro, el profesor muestra una imagen de la tumba de los médicos egipcios; es una pintura que ilustra a una persona negra (esclavo o servidor) masajeando los pies y las manos de un hombre blanco (señor).
   Este último dice: "por favor, no me hagas sufrir", a lo que el servidor responde: "agradecerás mis acciones".
   La reflexología tiene su base en el conocimiento de la localización de una serie de zonas que se manipulan para, mediante una reacción refleja, restaurar las corrientes energéticas linfáticas y sanguíneas y liberar, mediante el masaje, una serie de impulsos eléctricos que activan y vitalizan el tono de los órganos sobre los que tienen influencia.
   
"Cuando nos referimos a los masajes de la zona del pie, es importante diferenciar dos tipos de acciones bien definidas: primero, la rehabilitación de la zona del pie y del tobillo de dolencias de la zona propiamente dicha; y segundo, la reflexología podal, o la aplicación de masaje en determinadas partes del pie, con el fin de aprovechar sus efectos reflejos sobre los distintos órganos o partes del cuerpo", expresa con énfasis.
    Las posibilidades que nos brinda la reflexología son de gran importancia, ya que no sólo nos permite localizar trastornos orgánicos, sino que mediante la activación de las zonas reflejas de los pies es posible eliminar la enfermedad.
   Cuando hablamos de puntos reflejos, en realidad nos estamos refiriendo a puntos reactivos, es decir, que sólo se manifiestan si hay un transtorno del órgano o estructura anatómica correspondiente.
   Se trata, pues, de avisos externos de trastornos internos, sólo patentes cuando éstos existen, no cuando los órganos están sanos.
   En el caso de los pies, no solamente es posible detectar estos puntos mediante una exploración adecuada, sino que también existe la posibilidad de conseguir efectos terapéuticos masajeando (normalizando) estos puntos, de forma determinada.
   El envío de información (dolor) hacia puntos o zonas de la superficie corporal hay que entenderlo como una necesidad del organismo, de una mayor y mejor intercomunicación, percepción y toma de conciencia de su estado de salud.
   En la fase evolutiva en que se encuentra el ser humano, sólo percibimos o aprehendemos de forma espontánea una pequeña parte de todos los procesos de información existentes en nuestro cuerpo.
   La exploración de las zonas reflejas de los pies nos permite una mejor percepción de nuestro estado de salud y una nueva posibilidad de incidir en él de forma beneficiosa. Este hecho debe enmarcarse, pues, dentro del perfeccionamiento biológico progresivo a que está sometida la especie humana.

"Pase, Por Favor"

   El profesor Dib explica que, para someterse a un tratamiento, "una vez realizado un examen general de las Zonas Reflejas Dolorosas, sabremos cuáles son las zonas que debemos tratar para lograr el equilibrio orgánico deseado, porque éstas no siempre son signos de enfermedades declaradas, pero sí son una demostración de que algo anormal está pasando en el o los órganos reflejados y que deben ser auxiliados para su buen funcionamiento".
   
Con la reflexología, el terapeuta abre canales de energía desde el pie hasta el órgano correspondiente, para activarlo y regularizarlo.
   
Este "arte" se basa en principios reflejos. El pie tiene una mayor cantidad de terminaciones nerviosas, dado que su superficie es mayor. Por esta razón, en ocasiones, la presión en los puntos sensibles puede resultar soportablemente dolorosa.
    "Muchas veces -explica Dib, mientras se acomoda en su silla- los pacientes creen que las dolencias desaparecerán instantáneamente, pero lo cierto es que entre la cuarta y quinta sesión se sentirá la disminución del dolor y el consecuente estado de mejoría general".
"Por lo tanto, -prosigue- el paciente debe recordar que no hay que interrumpir el tratamiento, pues se corre el riesgo de perder todo lo que se ha avanzado".

"No hay panaceas"

   "¡Miles, muchísimos...!", afirma el profesor Dib cuando se le pregunta por los beneficios de la reflexología.
   Y cómo no exclamar "¡oohh!", cuando responde que tiene gran éxito en la prevención de aproximadamente un 90% de las enfermedades,.
En casos de patologías crónicas o terminales, puede mitigar el dolor y, a veces, detener el mal; pero, por sobre todas las cosas, mejora la calidad de vida del enfermo.
   Además, activa los poderes curativos del cuerpo para que se defienda a sí mismo, mediante la estimulación del sistema inmunológico, previniendo y equilibrando la totalidad de los aparatos y sistemas de todo el organismo.
   Comenzado ya el siglo XXI, aún no existe una panacea.
   Kamel Dib explica que esta terapia actúa aproximadamente en el 80% de las enfermedades, pues son numerosas aquellas cuya cura se desconoce.
   Como la reflexología es un tratamiento natural en el que no se aconseja el uso de fármacos ni drogas, no puede actuar en procesos infecciosos, malformaciones congénitas, fracturas expuestas y otros. Dependerá, entonces, de la experiencia del terapeuta el atender a niños menores de 3 años y a adultos mayores de 80, así como a embarazadas y a enfermos terminales.
   Esta terapia permite, además, trabajar varias afecciones al unísono, ya que debe tratar a todo el organismo para lograr su equilibrio energético; cada tratamiento es absolutamente integral. Para los chinos, los pies son el espejo del cuerpo y también dicen que es el segundo corazón.
Entonces, como la terapia trata todas las Zonas Reflejas, se activa el sistema inmunológico del ser humano, y su organismo comienza a defenderse de las invasiones externas.
   La vorágine de la vida actual ha provocado gran cantidad de enfermedades psicológicas, como el estrés o la depresión. La reflexología equilibra y, por lo tanto, reduce el estrés, la angustia, la depresión y los dolores de columna, articulares y musculares, las jaquecas y los cólicos de origen nervioso.
   
En definitiva, induce a la relajación profunda, porque desbloquea el sistema nervioso para llegar a la paz y el bienestar corporal desde la primera sesión.
   El profesor Dib siempre pide cuatro requisitos a los pacientes al momento de comenzar un tratamiento.
   "Lo primero es que si viene derivado por un médico, debe traer el diagnóstico, así como todos los análisis. Luego, hago un examen de las zonas reflejas en sus pies, lo que determinará el tratamiento por seguir"
Enfatiza que "debe saber que será atendido por un terapeuta reflexólogo clínico que no diagnostica, ni prescribe fármacos, ni atiende condiciones específicas. Esto último conlleva a eliminar en un 100% las tensiones acumuladas".
   Cada sesión tiene una duración de aproximadamente 45 a 60 minutos. Si el paciente es un niño o un adulto mayor, dependerá del terapeuta el acortamiento de éstas.

   Una vez realizado el examen, podrá informarle siestá o no a su alcance ayudarle a curar su afección. "Lamentablemente, la reflexología no cura todas las enfermedades, pues la lista de éstas es larga, pero ayuda en todas. Reitero, tiene limitaciones. Todo depende de la cronicidad del mal, de la edad del paciente y de la capacidad del profesional que la practica",especifica el especialista.  

"La Sanación Viene de Dios"

   Siempre digo a mis pacientes que "de la paciencia nace la confianza; de la confianza nace la fe; de la fe nace la esperanza; de la esperanza nace la sanación; y la sanación sólo viene de Dios". Soy un convencido, por tanto, de que este trabajo requiere de mucho amor.
   Por eso, el profesor Dib determina que "todo paciente es, ante todo, una persona y desde el principio le trato como tal. Por lo tanto, puede preguntar y siempre obtendrá respuestas. Hay que transmitir amor al paciente, ese amor que viene de Dios".
   Y no hay amor más divino que los niños. Lamentablemente, Chile es un país que envejece rápidamente. Las parejas postergan la paternidad para dedicarse al trabajo y, cuando quieren concebir, les resulta más difícil.
En Argentina, el profesor Dib trató 42 casos de infertilidad y logró que 29 parejas concibieran niños.
   La reflexología estimula todos los órganos del cuerpo, inclusive los reproductores: las glándulas endocrinas en ambos sexos, logrando un equilibrio mente/espíritu. Por lo tanto, si la infertilidad se debe a la debilidad de algún órgano reproductor, la terapia los fortalecerá y se logrará un embarazo en la mayoría de los casos.
   "Es importante que la pareja traiga todos los análisis realizados por los médicos especialistas. De no haber malformaciones congénitas, el tratamiento puede lograr lo que otros no", dice el terapeuta.

Con la Luz en las Manos

   A la luz de un cirio amarillo, el profesor Dib da varios consejos de índole práctica para obtener buenos resultados; otros son más bien espirituales.
   Los primeros dicen relación con la continuidad del tratamiento. "Es importante que el paciente venga siempre a las sesiones programadas, y tenga presente que sus dolores pueden experimentar altibajos; pero cuando comiencen a mejorar, éstos tendrán una frecuencia menor", señala el reflexólogo.
   "Es posible, también, que durante las primeras sesiones encontremos muchos "residuos" acumulados que deberán eliminarse por los conductos excretores, lo que puede traer un trastorno o molestia momentánea que no debe causar preocupación mayor", agrega el especialista.
   Uno de los temas de mayor importancia es evitar la ansiedad, porque esta terapia es natural y, como consecuencia, más lenta. Recomiendo a mis pacientes esperar los resultados con fe y mucho optimismo; la mente es muy, pero muy poderosa.
   El compromiso espiritual de las personas es vital. Una vez tomado el programa no se debe interrumpir. Pero lo más importante es la confianza absoluta en Dios, y el deseo personal de mejorarse, sabiendo que nosotros también oramos para ello. La invocación a nuestro Señor, más la reflexología, permitirá al paciente, al igual que la fe, mover montañas.


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