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del viento
que huyen tras robar campanas en las pobres aldeas", diría
el vate chileno.
Completamente vestido de blanco, salvo por la bufanda
gris que le protege del intenso frío de junio, el profesor Dib
explica que "la reflexología es una terapia complementaria
a la medicina tradicional".
Su consulta es pequeña y cálida; y el
techo, curiosamente, está pintado de verde "para que mis pacientes
se entretengan un poco", dice mientras prende una vara de incienso.
Por esas casualidades de la vida, este descendiente
de libaneses y oriundo de Traiguén, un pueblo cercano a Temuco,
leyó por primera vez un libro relacionado con este arte milenario
en plena cordillera, a 4.000 metros de altura. Corría el 1977 y
el entonces auditor de obras de una empresa constructora debió
viajar a la frontera con Argentina. No había por esos lares televisión,
y el grupo de trabajadores contaba con 8 días de descanso por cada
22 de trabajo.
Los 360 hombres de la obra llevaban mucho material
para leer. Fue así como por "diosidencia" -como prefiere
llamar a las coincidencias- Kamel Dib se interesó por esta antigua
terapia. Sus primeros pacientes, por cierto, fueron sus mismos compañeros
de trabajo.
Posteriormente, viajó a Estados Unidos, para
estudiar en el International Institute of Reflexology, y continuó
su perfeccionamiento en Argentina.
"Agradecerás
mis acciones"
Con
esa voz profunda y calmada, que sólo entrega la sabiduría
de los años, explica que la reflexología es una técnica
terapéutica empleada por los chinos y egipcios desde hace 5.000
años.
Con la finalidad de energizar y estimular los sistemas
orgánicos del cuerpo humano en las "Zonas Reflejas de los
Pies", que se presionan, mueven y masajean con el dedo pulgar y con
otros dedos de las manos, únicas herramientas del terapeuta, logra
dar alivio y ayuda a conservar la salud.
Sacando un grueso libro de su estante de fierro, el
profesor muestra una imagen de la tumba de los médicos egipcios;
es una pintura que ilustra a una persona negra (esclavo o servidor) masajeando
los pies y las manos de un hombre blanco (señor).
Este último dice: "por favor, no me hagas
sufrir", a lo que el servidor responde: "agradecerás
mis acciones".
La reflexología tiene su base en el conocimiento
de la localización de una serie de zonas que se manipulan para,
mediante una reacción refleja, restaurar las corrientes energéticas
linfáticas y sanguíneas y liberar, mediante el masaje, una
serie de impulsos eléctricos que activan y vitalizan el tono de
los órganos sobre los que tienen influencia.
"Cuando
nos referimos a los masajes de la zona del pie, es importante diferenciar
dos tipos de acciones bien definidas: primero, la rehabilitación
de la zona del pie y del tobillo de dolencias de la zona propiamente dicha;
y segundo, la reflexología podal, o la aplicación de masaje
en determinadas partes del pie, con el fin de aprovechar
sus efectos reflejos sobre los distintos órganos o partes del cuerpo",
expresa con énfasis.
Las posibilidades que nos brinda la reflexología
son de gran importancia, ya que no sólo nos permite localizar trastornos
orgánicos, sino que mediante la activación de las zonas
reflejas de los pies es posible eliminar la enfermedad.
Cuando hablamos de puntos reflejos, en realidad nos
estamos refiriendo a puntos reactivos, es decir, que sólo se manifiestan
si hay un transtorno del órgano o estructura anatómica correspondiente.
Se trata, pues, de avisos externos de trastornos internos,
sólo patentes cuando éstos existen, no cuando los órganos
están sanos.
En el caso de los pies, no solamente es posible detectar
estos puntos mediante una exploración adecuada, sino que también
existe la posibilidad de conseguir efectos terapéuticos masajeando
(normalizando) estos puntos, de forma determinada.
El envío de información (dolor) hacia
puntos o zonas de la superficie corporal hay que entenderlo como una necesidad
del organismo, de una mayor y mejor intercomunicación, percepción
y toma de conciencia de su estado de salud.
En la fase evolutiva en que se encuentra el ser humano,
sólo percibimos o aprehendemos de forma espontánea una pequeña
parte de todos los procesos de información existentes en nuestro
cuerpo.
La exploración de las zonas reflejas de los pies
nos permite una mejor percepción de nuestro estado de salud y una
nueva posibilidad de incidir en él de forma beneficiosa. Este hecho
debe enmarcarse, pues, dentro del perfeccionamiento biológico progresivo
a que está sometida la especie humana.
"Pase,
Por Favor"
El
profesor Dib explica que, para someterse a un tratamiento, "una vez
realizado un examen general de las Zonas Reflejas Dolorosas, sabremos
cuáles son las zonas que debemos tratar para lograr el equilibrio
orgánico deseado, porque éstas no siempre son signos de
enfermedades declaradas, pero sí son una demostración de
que algo anormal está pasando en el o los órganos reflejados
y que deben ser auxiliados para su buen funcionamiento".
Con
la reflexología, el terapeuta abre canales de energía desde
el pie hasta el órgano correspondiente, para activarlo y regularizarlo.
Este
"arte" se basa en principios reflejos. El pie tiene una mayor
cantidad de terminaciones nerviosas, dado que su superficie es mayor.
Por esta razón, en ocasiones, la presión en los puntos sensibles
puede resultar soportablemente dolorosa.
"Muchas veces -explica Dib, mientras se acomoda
en su silla- los pacientes creen que las dolencias desaparecerán
instantáneamente, pero lo cierto es que entre la cuarta y quinta
sesión se sentirá la disminución del dolor y el consecuente
estado de mejoría general".
"Por lo tanto, -prosigue- el paciente debe recordar que no hay que
interrumpir el tratamiento, pues se corre el riesgo de perder todo lo
que se ha avanzado".
"No
hay panaceas"
"¡Miles,
muchísimos...!", afirma el profesor Dib cuando se le pregunta
por los beneficios de la reflexología.
Y cómo no exclamar "¡oohh!",
cuando responde que tiene gran éxito en la prevención de
aproximadamente un 90% de las enfermedades,.
En casos de patologías crónicas o terminales, puede mitigar
el dolor y, a veces, detener el mal; pero, por sobre todas las cosas,
mejora la calidad de vida del enfermo.
Además, activa los poderes curativos del cuerpo
para que se defienda a sí mismo, mediante la estimulación
del sistema inmunológico, previniendo y equilibrando la totalidad
de los aparatos y sistemas de todo el organismo.
Comenzado ya el siglo XXI, aún no existe una
panacea.
Kamel Dib explica que esta terapia actúa aproximadamente
en el 80% de las enfermedades, pues son numerosas aquellas cuya cura se
desconoce.
Como la reflexología es un tratamiento natural
en el que no se aconseja el uso de fármacos ni drogas, no puede
actuar en procesos infecciosos, malformaciones congénitas, fracturas
expuestas y otros. Dependerá, entonces, de la experiencia del terapeuta
el atender a niños menores de 3 años y a adultos mayores
de 80, así como a embarazadas y a enfermos terminales.
Esta terapia permite, además, trabajar varias
afecciones al unísono, ya que debe tratar a todo el organismo para
lograr su equilibrio energético; cada tratamiento es absolutamente
integral. Para los chinos, los pies son el espejo del cuerpo y también
dicen que es el segundo corazón.
Entonces, como la terapia trata todas las Zonas Reflejas, se activa el
sistema inmunológico del ser humano, y su organismo comienza a
defenderse de las invasiones externas.
La vorágine de la vida actual ha provocado gran
cantidad de enfermedades psicológicas, como el estrés o
la depresión. La reflexología equilibra y, por lo tanto,
reduce el estrés, la angustia, la depresión y los dolores
de columna, articulares y musculares, las jaquecas y los cólicos
de origen nervioso.
En
definitiva, induce a la relajación profunda, porque desbloquea
el sistema nervioso para llegar a la paz y el bienestar corporal desde
la primera sesión.
El profesor Dib siempre pide cuatro requisitos a los
pacientes al momento de comenzar un tratamiento.
"Lo primero es que si viene derivado por un médico,
debe traer el diagnóstico, así como todos los análisis.
Luego, hago un examen de las zonas reflejas en sus pies, lo que determinará
el tratamiento por seguir"
Enfatiza que "debe saber que será atendido por un terapeuta
reflexólogo clínico que no diagnostica, ni prescribe fármacos,
ni atiende condiciones específicas. Esto último conlleva
a eliminar en un 100% las tensiones acumuladas".
Cada sesión tiene una duración de aproximadamente
45 a 60 minutos. Si el paciente es un niño o un adulto mayor, dependerá
del terapeuta el acortamiento de éstas.
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"La
Sanación Viene de Dios"
Siempre
digo a mis pacientes que "de la paciencia nace la confianza; de
la confianza nace la fe; de la fe nace la esperanza; de la esperanza nace
la sanación; y la sanación sólo viene de Dios".
Soy un convencido, por tanto, de que este trabajo requiere de mucho amor.
Por eso, el profesor Dib determina que "todo paciente
es, ante todo, una persona y desde el principio le trato como tal. Por
lo tanto, puede preguntar y siempre obtendrá respuestas. Hay que
transmitir amor al paciente, ese amor que viene de Dios".
Y no hay amor más divino que los niños.
Lamentablemente, Chile es un país que envejece rápidamente.
Las parejas postergan la paternidad para dedicarse al trabajo y, cuando
quieren concebir, les resulta más difícil.
En Argentina, el profesor Dib trató 42 casos de infertilidad y
logró que 29 parejas concibieran niños.
La reflexología estimula todos los órganos
del cuerpo, inclusive los reproductores: las glándulas endocrinas
en ambos sexos, logrando un equilibrio mente/espíritu. Por lo tanto,
si la infertilidad se debe a la debilidad de algún órgano
reproductor, la terapia los fortalecerá y se logrará un
embarazo en la mayoría de los casos.
"Es importante que la pareja traiga todos los análisis
realizados por los médicos especialistas. De no haber malformaciones
congénitas, el tratamiento puede lograr lo que otros no",
dice el terapeuta.
Con la
Luz en las Manos
A
la luz de un cirio amarillo, el profesor Dib da varios consejos de índole
práctica para obtener buenos resultados; otros son más bien
espirituales.
Los primeros dicen relación con la continuidad
del tratamiento. "Es importante que el paciente venga siempre a las
sesiones programadas, y tenga presente que sus dolores pueden experimentar
altibajos; pero cuando comiencen a mejorar, éstos tendrán
una frecuencia menor", señala el reflexólogo.
"Es posible, también, que durante las primeras
sesiones encontremos muchos "residuos" acumulados que deberán
eliminarse por los conductos excretores, lo que puede traer un trastorno
o molestia momentánea que no debe causar preocupación mayor",
agrega el especialista.
Uno de los temas de mayor importancia es evitar la ansiedad,
porque esta terapia es natural y, como consecuencia, más lenta.
Recomiendo a mis pacientes esperar los resultados con fe y mucho optimismo;
la mente es muy, pero muy poderosa.
El compromiso espiritual de las personas es vital. Una
vez tomado el programa no se debe interrumpir. Pero lo más importante
es la confianza absoluta en Dios, y el deseo personal de mejorarse, sabiendo
que nosotros también oramos para ello. La invocación a nuestro
Señor, más la reflexología, permitirá al paciente,
al igual que la fe, mover montañas.
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