|
Festivales
menores, está basado en un tema de gran importancia
para la humanidad. Es el tema del alma que
reside dentro del hombre, del principio Crístico
y de su gradual surguimiento y liberación
a una plena expresión como influencia controladora
en la vida cotidiana.
Para comprender
ésta posibilidad, es necesario entender la
premisa oculta básica de que Incluso el mínimo
átomo de sustancia contiene en sí aquello
que puede responder a un estímulo espiritual".
Cuando a ésta premisa le añadimos el hecho
oculto, actualmente científicamente confirmado,
de que todo es energía, entonces descubrimos
que toda la vida humana en el plano físico
consiste en una espiritualidad inherente y
potencial, más ese factor Ia energía" que
puede estimular esa divinidad en nosotros
de latencia a potencia. Las energías extra-planetarias
disponibles en estos Festivales de luna llena,
de origen cósmico y de aplicación universal,
proporcionan la estimulación energética que
necesita el alma en su lucha por la liberación
y por el control dentro de la personalidad
humana.
Piscis ha desempeñado
un gran papel en este proceso evolutivo en
el curso de los últimos 2000 años, porque
es el signo, y por tanto la influencia energética,
que ha gobernado este período de la historia.
El bien conocido símbolo de Piscis es el de
los dos peces enlazados por un hilo conector.
Esto significa la unión que existe entre el
alma y la personalidad de un individuo. Durante
largas eras el alma es la prisionera de la
personalidad. Eventualmente, bajo el constante
impacto de la energía espiritual y, como resultado
de la experiencia en los valles del camino
de vida centrado en la personalidad, se hace
posible una inversión que, a medida que procede,
permite al alma controlar la personalidad.
La orientación
de la humanidad al mundo de los valores superiores
ha sido el principal objetivo de la era de
Piscis, que está finalizando ahora, y de la
influencia del sexto rayo que está desapareciendo
rápidamente. Aunque nunca ha habido un tiempo
en el que ésta orientación no haya avanzado
regularmente, conviene tener presente que
durante los últimos dos mil años un proceso
de orientación mucho más elevado, raro y más
difícil se ha sostenido ante la humanidad
y ello por la siguiente razón: el cuarto reino
de la naturaleza ha sido definitivamente atraído
en forma ascendente hacia el emergente quinto
reino y esto ha hecho, también, necesario
retirar la atención del esfuerzo humano de
los tres mundos y la expresión en el mundo
superior de la consciencia del alma. También
ha requerido la reorientación de la atención
instintiva y de la intelectual, que son los
principales factores en el desarrollo de la
percepción divina. Esta percepción puede ser
instintiva, intelectual y, por lo tanto, humana
y también espiritual. Pero las tres son igualmente
divinas, lo cual es un punto que frecuentemente
se olvida.
La redención
de la materia y la elevación y expansión de
la consciencia es el propósito subjetivo de
la encarnación. El proceso redentor libera
la vida interna a un estado de consciencia
superior. Esto constituye, y ha constituido,
la tarea de todos los salvadores mundiales.
De ahí la aparición del Cristo como salvador
mundial en los inicios de la era de Piscis
hace 2.000 años. El estableció los principios
sobre los que podría basarse el crecimiento
y desarrollo necesarios durante este período.
La humanidad
necesitaba construir el principio egóico del
amor, la facultad de la devoción y la capacidad
de servicio y de autosacrificio. Estos eran
aspectos destacados de las enseñanzas del
Cristo y de su propia forma de vida. El ejemplificó
lo que enseñaba, demostrando así la necesidad
de que la teoría, o la teología, se convirtiese
en una forma práctica de vida cotidiana.
La energía
liberada a través de Piscis y a la que podemos
acceder durante la meditación, estimula nuestra
sensibilidad espiritual innata. En sus etapas
iniciales, esta sensibilidad se encuentra
con frecuencia polarizada psíquicamente, como
una fuerza emocional intensamente egocéntrica.
Esto produce cierta tendencia al fanatismo
y a llevar los ideales o ideas necesarios
a tales extremos que se transforman en una
limitación y un obstáculo para el crecimiento,
y a la liberación del alma. Hemos contemplado
los efectos de esta tendencia en el fanatismo
religioso, por ejemplo, que exalta al Instructor
por encima de la enseñanza; o que aprueba
el empleo de la fuerza militar y la tortura
en nombre de la conversión religiosa.
En una vuelta
más elevada de la espiral, la energía de Piscis
genera la calidez del amor y de la compasión,
necesarias para la salvación mundial y humana.
Esta influencia transforma la vida en el reino
humano. La tendencia al siquísmo se transforma
en percepción e inspiración espiritual; la
codicia en renuncia; el instinto de supervivencia
en abnegado servicio mundial; la autocompasión
en compasión, simpatía y comprensión divina;
la devoción a las necesidades personales en
una respuesta sensible a las necesidades de
la humanidad; el apego al entorno y la situación
personales en desapego de la forma y capacidad
de identificarse con el alma.
Se trata de
cualidades y valores que todavía tenemos que
incorporar a nuestra forma de vida, a medida
que dejamos atrás la era de Piscis y nos adentramos
en Acuario, la era del servidor mundial y
de la hermandad universal. Todo cuánto es
mejor y más refinado, de cada era de la historia
humana y de cada etapa a lo largo del camino
evolutivo, se convierte en la base de un nuevo
crecimiento. Nunca se pierde o se descarta
algo de valor. El impacto regular de la fuerza
de Piscis ha sido lo que por fin ha conducido
a la humanidad, el Discípulo Mundial, a las
puertas mismas de la iniciación. Durante más
de 2.000 años la influencia de Piscis ha afectado
a la humanidad; ha producido la demanda de
un reajuste mundial; ha desarrollado el espíritu
internacional y ha conducido a la formación
de grupos en cada departamento de la vida
humana, colocando así los cimientos para la
futura síntesis en Acuario.
Piscis introduce
dos tipos dominantes de energía, la energía
del primer rayo de voluntad o poder y la energía
del segundo rayo de amor y sabiduría. Así,
el Propósito y el Plan se han entretejido
en la consciencia de la raza humana para que
ésta los interprete y revele a través del
despertar de su propio corazón y mente. La
fusión de corazón y mente crea un salvador
mundial, o un servidor mundial. Y se dice
que la fusión de corazón y mente, en un ser
humano y en la vida planetaria, es esencial
para el proceso evolutivo en este sistema
solar.
La salvación
de la humanidad, y el servicio al Plan, son
los abnegados objetivos del discípulo influenciado
por Piscis. Esta influencia ha construido
su potencia sólidamente y bien en la consciencia
humana durante los últimos 2.000 años. Así,
el discípulo actual puede verdaderamente decir:
"Abandono el hogar de mi padre y, retornando,
salvo". Esta es la nota clave del discípulo
en Piscis que debería constituir el pensamiento
simiente para la meditación en este Festival.
Al completarse
el circulo del zodíaco y el trabajo de los
doce Festivales, saludemos a la fuerza cósmica
de toda vida y energía y afirmemos nuestra
responsabilidad dentro de ella mediante estas
palabras de un antiguo mantram, conocido como
el Gayatri:
Oh
Tu, sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad,
Y cumplamos con todo nuestro deber,
Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados
pies. |