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Meditaciones de Luna Llena: Propósito y Preparación Previa

Celebramos estas reuniones (a) porque, para el esoterista, la meditación es, por excelencia, la técnica de servicio mediante la cual un canal utilizable y un organismo activo, pueden ponerse a disposición de la afluencia de energía a través de al Jerarquía, a fin de introducir y expresar la intención jerárquica; (b) porque ayudan a establecer todos los meses el ritmo del acercamiento a la Jerarquía sobre la cresta de la ola de energía cíclica y también el ritmo científico de invocación-evocación sobre el cual se fundamentará la nueva religión mundial.

Ambos propósitos podrían ser explorados y ampliados extensamente. Juntos proporcionan la principal razón de por qué celebramos regularmente estas reuniones, y queremos ayudar a otros para que se expandan en otros lugares. Las reuniones de plenilunio contribuyen a preparar la conciencia humana para el acercamiento de la Jerarquía y la reaparición de Cristo. Para eso las utiliza ahora la Jerarquía durante el proceso de exteriorización que ya se ha emprendido.

Este tipo "colaboración con la Jerarquía en el plenilunio", requiere un alto grado de comprensión y capacidad de trabajar firmemente en la meditación. Esto es trabajo ocultista en su sentido más profundo, utiliza las leyes y técnicas para manejar energía para un objetivo específico. Quienes asisten a estas reuniones vienen, por lo tanto, a trabajar esotéricamente y no por otra razón. Llegan silenciosamente, contribuyen con el trabajo y se retiran en silencio.

El único objetivo de estas reuniones consiste en lo expuesto, y no en realizar tertulias y diálogos grupales, porque dan por resultado la disipación de la energía a nivel de la mente concreta. No importa el número de nuevos asistentes, pues repetimos, siempre concurre gente nueva. Responden al trabajo y vuelven, aquellos cuyo propósito es trabajar y contribuir en la meditación, y se apartan los que vienen a escuchar determinadas conferencias o a obtener algo que pueda ayudarlos.

Sintetizando: las conferencias y las reuniones de debate pueden celebrarse cuando prestan un verdadero servicio y son de utilidad, pero las reuniones de meditación grupal en los plenilunios tienen una función esotérica, hacia la cual la simple forma externa que adopta la reunión es un contribución esencial, para despejar el canal manteniéndolo abierto a fin de que las energías jerárquicas realicen su vital a importante trabajo. Tal tarea sólo puede establecerse donde existe un núcleo de trabajadores esotéricos -aunque sólo sean dos o tres- que comprendan la significación de este servicio grupal y tengan experiencia en las técnicas de la meditación ocultista.

Debido a esto los estudiantes se preparan de antemano para dichas reuniones; el hecho de comprender el propósito y las técnicas involucradas da por resultado una participación viviente a inteligente en esa actividad grupal.

Durante la semana anterior al plenilunio realizar el siguiente esfuerzo:

a. Vincularse con todos los discípulos, aspirantes y hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo, utilizando la imaginación creadora.

b. Eliminar de su conciencia toda negatividad, viéndose nítidamente alineados a favor de las Fuerzas de la Luz, por lo tanto, no deben ser mentalmente neutrales. Procurar, al emprender correcta acción en el conflicto contra las fuerzas del materialismo, mantener siempre un espíritu amoroso hacia todos los individuos que han sido arrastrados dentro del vórtice de su potencia.

c. Meditar y evocar las fuerzas de la luz, esforzándose por olvidar totalmente las propias dificultades, tragedias y problemas personales. Los discípulos deben aprender a llevar a cabo su trabajo para la humanidad, a pesar de las dificultades, tensiones y limitaciones personales.

d. Prepararse de esta manera para el trabajo de las dos Lunas llenas, manteniendo con claridad en la mente su objetivo y sometiéndose temporalmente a una disciplina adecuada. Dos días antes al de la Luna llena, el mismo día y los dos días posteriores (cinco días), procure, al amanecer, al medio día, a las cinco de la tarde y a la puesta del sol, y también a la hora exacta del plenilunio (hora local), recitar la Gran Invocación, con la intención de evocar, precipitar y afianzar externamente la manifestación de las Potestades expectantes, haciéndolo en voz alta si es posible y grupalmente cuando sea factible. El enfocado poder del pensamiento carente de emociones, tenderá el puente a través del vacío existente y vinculará más estrechamente los dos mundos, el de la actividad espiritual y el de la expresión humana.

El delineamiento para los cinco días es simplemente una sugerencia para los estudiantes que pueden estar interesados. A quienes se inician en la meditación ocultista se les sugiere omitir este trabajo intensificado, por el momento, a observarse agudamente a medida que lo hacen, para evitar una excesiva estimulación. A veces son atraídas más fuerzas de las que el estudiante puede manejar constructivamente. Sin embargo, la comprensión de que es un trabajo y contacto grupales y el empleo de energías, asegura que el estímulo es compartido, y cualquier obstáculo individual y separatista, queda reducido al mínimo. Esto permite una afluencia grupal de energías que nunca está presente cuando el individuo trabaja totalmente aislado y para sus propios fines; se halla disponible en forma excepcional cuando la luna ha desaparecido y se ha establecido el máximo contacto entre el centro solar y el planeta Tierra.

 

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