Nota Clave:
EL SEÑOR BUDA
HA DICHO:
que no hemos
de creer en lo dicho, simplemente porque ha
sido dicho; ni en las tradiciones, porque
han sido trasmitidas desde la antigüedad;
ni en los rumores como tales; ni en los escritos
de los sabios, porque ellos los han escrito;
ni en las fantasías que sospechamos nos han
sido inspiradas por un deva (es decir una
supuesta inspiración espiritual); ni en las
deducciones basadas en alguna suposición casual
que hemos hecho; ni por lo que parece ser
una necesidad analógica; ni por la mera autoridad
de nuestros instructores o maestros, sino
que hemos de creer cuando lo escrito, la doctrina
o lo dicho, está corroborado por nuestra propia
razón y conciencia. "Por eso" dice, "les he
enseñado a no creer por el solo hecho de haberlo
oído decir; pero que cuando crean con toda
conciencia, entonces actúen de acuerdo a ello,
con plenitud".
La
Doctrina Secreta, VI, 84. I.
I. Aspectos Teóricos: Alma y Personalidad
Alma
El alma es
el asiento de la conciencia y la cualidad,
el verdadero servidor, el discípulo. El término
'discipulado' define el esfuerzo por vivir
una vida de servicio con sus inevitables expansiones
de conciencia.
El alma es
la voluntad al bien inteligente del principio
amor, el centro de fuerza espiritual por el
que pueden realizarse los Planes de Dios.
Toda forma, de cualquier clase, ya sea un
átomo, un ser humano o un planeta tiene -
o es - un alma. El alma, o principio de conciencia,
aunque es idéntico en naturaleza en todos
los seres humanos, varia sin embargo en el
grado de desarrollo alcanzado.
El estudiante
de meditación requiere una fuente de enseñanzas
prácticas en las que tenga confianza y que
pueda aplicar y probar en sí mismo. Cada expansión
de conciencia, que es siempre autoiniciada,
prepara para expresar la conciencia del alma
de forma más clara y exacta. Existe una 'cadena'
jerárquica, en relación con la vida del alma,
que relaciona a todos quienes son capaces,
en cierta medida, de expresar las cualidades
y principios de nuestra vida planetaria en
evolución. Todos están relacionados unos a
otros siendo interdependientes, de la unidad
al todo, y la realización de cualquier individuo
afecta profundamente al todo.
El alma humana
incluye a la personalidad a través de la cual
la vida se expresa, pero no está limitada
por ella. Por medio de la meditación y la
contemplación, y a través del propósito sostenido
del discípulo, el alma ilumina la mente e
inspira al corazón, que a su vez, transmiten
comprensión y sabiduría al cerebro. La psique
o alma, el sujeto que percibe o el pensador,
es la inmortal e imperecedera chispa de divinidad,
el Hijo de Dios, la inteligencia espiritual
que es el verdadero hombre.
Personalidad
(el mecanismo del Alma)
El mecanismo
del alma es una mezcla o fusión de energías,
la energía de la sustancia misma que torna
la forma de la estructura atómica del cuerpo
físico, más la vitalidad que anima a ese cuerpo,
y la energía de ese cuerpo que llamamos astral,
caracterizado por la sensibilidad, la actividad
emocional y esa fuerza magnética denominada
deseo. Por último tenernos la energía de la
mente misma. Estas cuatro clases de energía
forman lo que llamamos el yo personal inferior,
pero lo que vincula subjetivamente esta personalidad
con el alma es el aspecto mental superior.
El resultado
de esta unión de energías en forma objetiva,
constituye la autoconciencia. Su fusión produce
ese sentido de individualidad que justifica
el empleo de la palabra "yo", y relaciona
todos los acontecimientos a un yo. Donde existe
esta entidad central consciente que utiliza
la mente, reacciona sensualmente por medio
del cuerpo emocional y energetiza al físico
denso (mediante el. cuerpo vital), entonces
tenemos una personalidad.
Personalidad
proviene del latín "persona", literalmente
"máscara". La personalidad es entonces la
máscara o escudo con que se recubre el Ego
para poder objetivar sus potencias en el mundo
manifestado; es el cuaternario inferior, compuesto
por el triple hombre inferior, a saber, cuerpo
etero-físico, cuerpo sensorio, astral o de
deseos y el cuerpo mental concreto.
- cuerpo
físico, corresponde a los elementos físicos
que componen nuestro cuerpo más la forma
etérica que lo estructura.
- cuerpo
etérico, es la energía que mantiene los
procesos vitales del cuerpo físico y permite
que lo diferenciemos de un cuerpo "muerto".
- cuerpo
emocional, corresponde a las emociones,
abarcando desde las más sublimes hasta las
más groseras.
- cuerpo
mental-conceto, corresponde al conjunto
de ideas formales, es la mente egoísta que
trabaja exclusivamente al servicio del yo
inferior.
Meditación:
el Puente entre el Alma y la Personalidad
El reconocimiento
de la dualidad en la naturaleza humana, provoca
eventualmente la intención de salvar la brecha
entre la personalidad y el alma, puesto que
el alma siempre busca la unión consciente
con la personalidad que es su expresión. Mientras
que la aspiración puede proporcionar el motivo,
el trabajo real en la construcción del puente
se lleva a cabo en el nivel mental, basado
en la capacidad de controlar la mente por
medio de la disciplina de una meditación regular.
La meditación
establece la relación entre el alma y la personalidad.
Es una relación de cooperación, conduciendo
finalmente a la fusión del alma con la personalidad.
El trabajo está basado en la simple premisa
de que la energía sigue y se conforma al pensamiento.
El uso correcto del poder de la mente realizará
cualquier propósito; bueno o no tan bueno.
La meditación oculta implica una mente enfocada,
la capacidad de visualizar, la habilidad para
construir formas mentales y utilizar la imaginación
creadora, además de una exacta comprensión
del propósito del alma.
II. Hipótesis de Trabajo: El Alma y su Método
de Conocimiento
Primero: Aceptamos la hipótesis de que existe un alma
y que esta alma puede ser conocida por el
hombre capaz de entrenar y controlar su mente.
Segundo: Con esta hipótesis como base empezamos a coordinar
los tres aspectos de la naturaleza inferior
y a unificar la mente, las emociones y el
cuerpo físico, en un todo organizado y comprensivo.
Esto se logra mediante la práctica de la concentración.
Tercero: A medida que la concentración se fusiona con
la meditación (acto de concentración prolongada)
se hace sentir la imposición de la voluntad
del alma sobre la mente. Poco a poco, el alma,
la mente y el cerebro, se ponen en armonía.
En primer lugar la mente controla al cerebro
y a la naturaleza emocional, luego el alma
controla a la mente. Lo primero es consecuencia
de la concentración; lo segundo, de la meditación.
III. Algunas Preguntas Importantes
¿Cuáles son los objetivos de la meditación?
El propósito
de la meditación es el contacto con el alma
y, finalmente, la unión con el alma; todo
su objetivo es permitir al hombre ser en la
manifestación externa lo que es en la realidad
interna. Mediante la práctica de la meditación
el hombre puede identificarse con su aspecto
alma y no simplemente con las características
de su personalidad.
Los poderes
del alma se desarrollan por medio de la meditación.
Cada vehículo por el cual se expresa el alma,
contiene latente en sí cierta potencia inherente;
pero el alma, fuente de todos ellos, la posee
en su forma más pura y sublime...
Los poderes
del alma se desenvuelven en forma normal y
natural, no porque se deseen o desarrollen
conscientemente, sino porque a medida que
el Dios interno ejerce control y domina Sus
cuerpos, Sus poderes se manifiestan en el
plano físico como potencialidades y son realidades
conocidas...
...El testimonio
de los místicos e iniciados de todas las edades,
puede corroborarlo. El hecho de que otros
se hayan realizado puede alentarnos a interesarnos,
pero únicamente eso, a no ser que emprendamos
una acción definida; porque este proceso para
el desarrollo de la consciencia razonadora
debe ser autoaplicado y autoiniciado.
Esto implica
el desarrollo de la mente como un sentido
que se ha sintetizado, el sentido común, rigiendo
su empleo en relación con el mundo de la vida
terrena, de las emociones y del pensamiento.
Involucra también su orientación a voluntad
hacia el mundo del alma, y su capacidad de
actuar como intermediaria entre el alma y
el cerebro físico.
La primera
relación se desarrolla y fomenta por medio
de los sensatos métodos educativos exotéricos
y de entrenamiento. La segunda es posible
por la meditación, una forma más elevada del
proceso educativo.
¿Puede, quién lo desee, beneficiarse con la
práctica de la meditación y dominar su técnica?
...Debe recordarse,
desde el comienzo, que el sólo anhelo de emprenderlo
puede considerarse que indica el llamado del
alma hacia el Sendero del Conocimiento. No
debemos amedrentarnos si en ciertas cosas
esenciales descubrimos que carecemos de las
cualidades necesarias. La mayoría estamos
más avanzados, mejor equipados y somos más
inteligentes de lo que creemos. Todos podemos
empezar a practicar la concentración desde
ahora, si queremos.
Poseemos una
gran masa de conocimientos, de poder mental,
de aptitudes, que nunca hemos extraído de
los reinos del subconsciente, ni hemos llevado
a la utilidad objetiva. Quienquiera haya observado
los efectos de la meditación, producidos en
el principiante, corroborará esta afirmación...
Los resultados
del primer paso en la disciplina de la meditación,
es decir, la concentración, son a menudo sorprendentes.
Las personas se descubren a sí mismas; descubren
facultades ocultas y una comprensión que nunca
habían aplicado; desarrollan una percepción,
incluso del mundo fenoménico, que para ellas
es milagrosa; repentinamente registran la
existencia de la mente y de que pueden utilizarla,
y la diferencia entre el Conocedor y el instrumento
de conocimiento se hace cada vez más evidente
y reveladora.
Al mismo tiempo
se produce una sensación de pérdida. Los antiguos
estados de ensoñación, de beatitud y paz,
otorgados por la oración y meditación mística,
desaparecen, y se experimenta temporalmente
un sentido de aridez, nulidad y vacuidad,
siendo a menudo desesperante. Esto se debe
a que el foco de la atención se ha alejado
de las cosas de los sentidos, no importa lo
bellas que sean.
Las cosas
que la mente conoce y puede registrar, aún
no se han plasmado; tampoco el mecanismo sensorio
hace su impacto familiar sobre la consciencia.
Es un período de transición que debe mantenerse
hasta el momento en que el nuevo mundo empiece
a impresionar al aspirante. Ésta es una de
las razones por las cuales la persistencia
y la perseverancia deben desempeñar su parte,
particularmente en las primeras etapas del
proceso de la meditación.
Uno de los
primeros efectos de la práctica de la meditación
es comúnmente una creciente eficiencia en
la vida diaria, sea en el hogar, en el trabajo
o en cualquier campo de la actividad humana.
Emplear la mente en los asuntos del vivir
es en sí, un ejercicio de concentración y
produce notables resultados. Alcance o no
el hombre la iluminación final, mediante la
práctica de la concentración y la meditación,
habrá adquirido mucho y enriquecido grandemente
su vida, aumentando mayormente su utilidad
y poder y ampliando su esfera de influencia
.
...Todo aquel
que no sea puramente emocional, que tenga
una regular educación y esté dispuesto a trabajar
con perseverancia, puede emprender el estudio
de la meditación con ánimo, empezar a organizar
su vida y dar los primeros pasos en el sendero
hacia la iluminación, y tal organización constituye
uno de los pasos más difíciles. Téngase presente
que todo paso inicial es difícil, porque deben
neutralizarse hábitos y ritmos de muchos años;
pero una vez dados y dominados dichos pasos,
el trabajo resulta más fácil.
Resumiendo,
por tanto, ...la respuesta a nuestra pregunta
es:
Primero: Aceptamos la hipótesis de que existe un alma
y que esta alma puede ser conocida por el
hombre capaz de entrenar y controlar su mente.
Segundo: Con esta hipótesis como base empezamos a coordinar
los tres aspectos de la naturaleza inferior
y a unificar la mente, las emociones y el
cuerpo físico, en un todo organizado y comprensivo.
Esto se logra mediante la práctica de la concentración.
Tercero: A medida que la concentración se fusiona con
la meditación (acto de concentración prolongada),
se hace sentir la imposición de la voluntad
del alma sobre la mente. Poco a poco, el alma,
la mente y el cerebro, se ponen en armonía.
En primer lugar la mente controla al cerebro
y a la naturaleza emocional, luego el alma
controla a la mente. Lo primero es consecuencia
de la concentración; lo segundo, de la meditación.
De esta correlatividad
de actividades, el investigador interesado
logrará comprender que hay un verdadero trabajo
que realizar y que la primera cualidad necesaria
es perseverancia... la organización de la
vida mental en todo momento y en todas partes
y, en segundo lugar, la práctica regular de
la concentración, diariamente a la misma hora
si es posible, proporciona la actitud unilateral,
siendo ambas la base del éxito.
¿Es necesario retirarse a la soledad a fin
de evocar el alma?
La mayoría
de nosotros vivimos en medio de una multitud
y una condición caótica que hace imposible
toda esperanza de rodearnos de paz y quietud;
y la solución está en la recta comprensión
de nuestro problema y en el privilegio que
tenemos de demostrar un nuevo aspecto de la
antigua verdad.
Los occidentales
pertenecemos a una raza más joven. En el milenario
Oriente, unos pocos precursores aventureros
buscaron la soledad, aseguraron las oportunidades
y conservaron las reglas. Protegieron la técnica
hasta el momento en que las masas estuvieran
preparadas para avanzar en gran número, y
no de uno o dos a la vez.
Ese momento
ha llegado. En medio de la tensión... del
moderno vivir..., los individuos pueden descubrir,
y descubren, el centro de paz dentro de sí
mismos y pueden entrar, y entran, en ese estado
de positiva concentración silenciosa que les
permite llegar a la misma meta, obtener el
mismo conocimiento y penetrar en la misma
Luz, de que los grandes Personajes de la raza
dieron testimonio.
El lugar solitario
en que el hombre se retrae lo descubre en
sí mismo; el lugar de silencio, donde establece
contacto con la vida del alma, es ese punto
dentro de la cabeza donde el alma y el cuerpo
se unen... el hombre que puede entrenarse
para estar suficientemente centralizado puede
retirar sus pensamientos a un centro dentro
de sí mismo, en cualquier momento y en cualquier
lugar. Allí se realiza la gran obra de unificación.
La verdadera
concentración nace de una vida concentrada
y regida por el pensamiento. El primer paso
para el aspirante es empezar por organizar
su vida diaria, regularizar sus actividades
de manera que su vida esté centrada y sea
unilateral. Esto puede hacerlo quien tiene
bastante interés en realizar el esfuerzo necesario
y es capaz de llevarlo a cabo con perseverancia...
Cuando reorganizamos
y ajustamos nuestra vida, abandonando las
actividades no esenciales, ponemos a prueba
nuestro temple y la fortaleza de nuestro deseo...
Se observará que para el individuo de vida
centralizada no cabe la negligencia en el
deber. Cumple con sus deberes familiares,
sociales, comerciales y profesionales, con
mayor perfección y eficacia…
¿Cuál es la diferencia entre plegaria u oración
y meditación?
La oración
expone la idea del deseo y del requerimiento;
la fuente del deseo es el corazón. Pero debe
tenerse en cuenta que el deseo del corazón
puede ser la adquisición de algo que la personalidad
ambiciona, o las posesiones trascendentales
y celestiales que el alma anhela. Sea lo que
fuere, la idea básica es demandar lo que se
desea, y así entra el factor anticipación,
y también algo se adquiere finalmente, si
la fe del peticionante es suficientemente
intensa.
La meditación
difiere de la oración en que es, ante todo,
una orientación de la mente, orientación que
produce comprensión y reconocimiento, y se
convierten en conocimiento formulado. Existe
una gran confusión en la mayoría de las personas
sobre esta diferencia.
Las personas
polarizadas en su naturaleza de deseos, siendo
predominantemente de tendencia mística, demandan
lo que necesitan, se esfuerzan por adquirir
en la plegaria virtudes largo tiempo anheladas;
ruegan a la Deidad que los escuche y mitigue
sus dificultades; interceden por sus seres
queridos y quienes los rodean; importunan
a los cielos por las posesiones materiales
o espirituales, que consideran esenciales
para su felicidad. Aspiran y ansían cualidades,
circunstancias y factores condicionantes,
que simplifiquen sus vidas o los liberen,
para alcanzar lo que creen ser la libertad
para una mayor utilidad; agonizan orando,
para obtener alivio en sus enfermedades y
padecimientos, y tratan de que Dios responda
a su demanda mediante alguna revelación. Pero
este pedir, demandar y esperar, son las principales
características de la oración, predominando
el deseo a implicando el corazón.
La naturaleza
emocional y la parte sensoria del hombre busca
lo que necesita, y el campo de las necesidades
es grande y real; el acercamiento se hace
por medio del corazón. Lo antedicho contiene
cuatro tipos de plegaria:
- Para beneficios
materiales y ayuda.
- Para virtudes
y cualidades del carácter.
- Para otros,
es decir oración intercesora.
- Para iluminación
y comprensión divinas.
Se observará
en el análisis de estos cuatro tipos de plegaria,
que todos tienen su raíz en la naturaleza
de deseos, y el cuarto lleva al aspirante
a un punto donde puede terminar la oración
y comenzar la meditación. Séneca debió haber
comprendido esto cuando dijo: "La oración
no es necesaria, salvo para pedir por un buen
estado de la mente y por la salud (plenitud)
del alma."
La meditación
lleva el trabajo hasta el reino mental; el
deseo cede su lugar al trabajo práctico de
preparación para el conocimiento divino, de
manera que el hombre que inició su larga carrera
y experiencias de la vida con el deseo como
cualidad básica, y alcanzó el estado de adoración
de la Realidad divina tenuemente percibida,
pasa ahora del mundo místico al del intelecto,
al de la razón y de la eventual comprensión.
La oración más la abnegación del altruismo
disciplinado produce al místico. La meditación
más el servicio disciplinado y organizado
produce al Conocedor. El místico, como hemos
visto, presiente las realidades divinas, establece
contacto (desde las alturas de su aspiración)
con la visión mística y ansía incesantemente
la repetición constante del estado de éxtasis
a que su oración, adoración y veneración,
lo han elevado. Por lo común es completamente
incapaz de repetir esta iniciación a voluntad.
En la meditación sucede lo contrario, pues
mediante el conocimiento y la comprensión,
el hombre iluminado puede entrar a voluntad
en el reino del alma y participar inteligentemente
de su vida y estados de conciencia. Un método
implica la naturaleza emocional y está basado
en la creencia en un Dios que otorga; el otro
involucra la naturaleza mental y está basado
en la creencia en la divinidad del hombre
mismo, aunque no niega las premisas místicas
del otro grupo.
¿Qué le ocurre psicológica y fisiológicamente,
al aspirante durante la meditación?
Psicológicamente
hablando, la mente queda controlada y bajo
el dominio del alma; al mismo tiempo, no hay
negación de las facultades mentales comunes,
las cuales pueden ser utilizadas más fácilmente,
y la mente se hace más aguda. Se adquiere
la facultad de pensar con más claridad. El
aspirante descubre que además de poder registrar
impresiones del mundo fenoménico, puede también
registrar las del mundo del espíritu. Posee
poder mental en dos sentidos, y la mente se
convierte en agente coordinador y unificador.
La naturaleza emocional, a su vez, queda dominada
por la mente y se la mantiene quieta y tranquila
y, por consiguiente, no obstaculiza la afluencia
de conocimiento espiritual al cerebro. Una
vez producidos ambos efectos, tienen lugar
en la cabeza ciertos cambios en el mecanismo
mental y perceptivo -según los Conocedores
orientales, y la evidencia parece confirmarlo.
Los pensadores avanzados de Occidente, como
ya vimos, ubican las facultades mentales superiores
y el asiento de la intuición, en la parte
superior del cerebro, y las facultades mentales
inferiores y las reacciones emocionales elevadas,
en la parte inferior del cerebro. Esto coincide
con la enseñanza oriental de que el alma (con
su conocimiento superior y la facultad de
percepción intuitiva) tiene su asiento en
un centro de fuerza situado en la región de
la glándula pineal, mientras que la personalidad
tiene su asiento en un centro de fuerza situado
en la región del cuerpo pituitario.
IV. La Mecánica del Proceso de Meditación
Las hipótesis sobre las cuales se basan las
teorías señaladas en este manual pueden expresarse
mediante las siguientes proposiciones:
Una: El centro de energía por intermedio del cual
actúa el alma se halla en la parte superior
del cerebro. Durante la meditación, si ésta
es efectiva, la energía del alma afluye al
cerebro y produce un efecto preciso sobre
el sistema nervioso. Pero si la mente no está
controlada y predomina la naturaleza emocional
(como ocurre en el caso del místico puro),
el efecto se hace sentir principalmente en
el mecanismo sensorio, en los estados emocionales
del ser. Cuando la mente es el factor dominante,
entonces el mecanismo mental de la parte superior
del cerebro entra en actividad organizada.
El meditador adquiere una nueva capacidad
para pensar clara, sintética y poderosamente...
Dos: En la región del cuerpo pituitario tenemos
el asiento de las facultades inferiores, cuando
están coordinadas en el ser humano de tipo
superior. Allí se coordinan y sintetizan y
de acuerdo a ciertas escuelas acreditadas
de psicología y endocrinología - residen las
emociones y los aspectos más concretos de
la mente (derivados de hábitos raciales a
instintos heredados, y por lo tanto no exigen
el ejercicio de la mente creadora o superior)...
Tres: Cuando la personalidad (los estados físicos,
emocional y mental) es de orden elevado, el
cuerpo pituitario actúa con creciente eficacia
y la vibración del centro más cercano de energía
llega a ser muy potente. Debe observarse que
de acuerdo a esta teoría, cuando la personalidad
es de orden inferior, cuando las reacciones
son principalmente instintivas y la mente
prácticamente está inactiva, entonces el centro
de energía está cercano al centro plexo solar
y predomina en el hombre la naturaleza animal.
Cuatro: El centro situado en la región de la glándula
pineal, y la parte superior del cerebro, entran
en actividad cuando se aprende a enfocar atentamente
la consciencia en la cabeza... Las diversas
avenidas de percepción de los sentidos se
aquietan, y la consciencia del hombre real
ya no afluye externamente a través de sus
cinco avenidas de contacto. Los cinco sentidos
quedan dominados por el sexto, la mente, y
toda la consciencia y la facultad perceptiva
del aspirante se sintetizan en la cabeza y
se dirigen hacia adentro y hacia arriba. De
esta manera la naturaleza psíquica queda subyugada
y el plano mental se convierte en el campo
de la actividad del hombre. Este proceso de
retiro o abstracción, se verifica en etapas:
- El retiro
de la consciencia física o de percepción,
por medio del oído, el tacto, la vista,
el gusto y el olfato. Estos medios de percepción
quedan momentáneamente dormidos. La percepción
del hombre es puramente mental y la consciencia
del cerebro es lo único activo en el plano
físico.
- El retiro
de la consciencia a la región de la glándula
pineal, de modo que el punto de comprensión
del hombre se centralice en la región situada
entre el medio de la frente y la glándula
pineal.
Quinto: Cuando se ha hecho esto y el aspirante adquiere
facilidad para enfocarse en la cabeza, el
resultado de este proceso de abstracción es
el siguiente: Los cinco sentidos van siendo
sintetizados constantemente por el sexto,
la mente. Éste es el factor coordinador. Más
tarde, percibe que el alma tiene análoga función.
La triple personalidad se pone así en comunicación
directa con el alma y, por lo tanto, el hombre
llega a ser con el tiempo inconsciente de
las limitaciones de la naturaleza corporal,
y el cerebro puede ser entonces impresionado
directamente por el alma vía la mente. La
consciencia del cerebro se mantiene en una
condición de espera positiva con todas las
reacciones del mundo fenoménico totalmente
inhibidas, aunque temporalmente.
Sexto: La personalidad intelectual, de alto desarrollo,
con su foco de atención localizado en la región
del cuerpo pituitario, empieza a vibrar al
unísono con el centro superior en la región
de la glándula pineal. Entonces se establece
un campo magnético entre el aspecto positivo
del alma y la personalidad en expectativa,
que se hace receptiva, debido al proceso de
atención enfocada. Se dice que entonces irrumpe
la luz, eI hombre Iogra la iluminación y aparece
la luz en la cabeza. Todo esto es el resultado
de una vida disciplinada y del enfoque de
la consciencia en la cabeza, producido a su
vez por el intento de concentrarse en la vida
diaria y mediante determinados ejercicios
de concentración. A esto le sigue el esfuerzo
de meditar y más tarde - mucho después - se
hace sentir el poder de la contemplación.
Éste es un
breve resumen de la mecánica deI proceso,
siendo necesariamente sucinto e incompleto.
Sin embargo, estas ideas deben ser aceptadas
provisionalmente, antes de poder emprender
con inteligencia la práctica de la meditación...
Habiendo formulado
nuestra hipótesis y aceptándola momentáneamente,
continuaremos con el trabajo hasta comprobar
su falsedad, o mientras nos interese. Una
hipótesis no será necesariamente falsa por
no lograr probarse a sí misma en el plazo
que consideramos adecuado. La gente abandona
frecuentemente su búsqueda en este campo del
conocimiento, porque carece de la necesaria
perseverancia, o su interés se transfiere
a otra parte.
Sin embargo,
hemos determinado seguir adelante con nuestra
investigación y dar tiempo a que las técnicas
y fórmulas antiguas se comprueben a sí mismas.
Cumpliremos los primeros requisitos y trataremos
de que nuestra vida sea influida por una actitud
mental más concentrada, a fin de practicar
la meditación y concentración diariamente.
Si somos principiantes
o poseemos una mente desordenada, fluídica,
versátil o inestable, empezaremos por practicar
la concentración. Si somos intelectuales disciplinados,
lo único que debemos hacer es reorientar la
mente hacia un nuevo campo de conocimiento
y empezar a meditar verdaderamente. Es fácil
enseñar a meditar al hombre cuyo interés se
cifra en los negocios.
V. Etapas de la Meditación
El proceso
de meditación se divide en cinco partes, cada
una conduce sucesivamente a la otra. Tomaremos
las dos primeras etapas y las estudiaremos
por separado, porque al dominarlas podemos
atribuir el ascenso constante del hombre espiritual
consciente, desde la esfera del sentimiento
a la del conocimiento. Estas etapas pueden
ser brevemente enumeradas como sigue:
- Concentración. Es el acto de concentrar la mente, aprendiendo
a enfocarla y a utilizarla.
- Meditación. Es el enfoque prolongado de la atención
en una dirección y el firme mantenimiento
de la mente sobre cualquiera idea deseada.
- Contemplación. Es una actividad del alma, en forma independiente
de la mente, mantenida en estado de pasividad.
- Iluminación
Es el resultado de los tres procesos anteriores,
y consiste en hacer descender a la conciencia
cerebral el conocimiento adquirido.
- Inspiración. Es el resultado de la iluminación, tal como
se manifiesta en la vida de servicio. Concentración
La palabra "concentración" deriva de las
palabras latinas "con", con, y "centrare",
centrar. Significa "reunir o traer a un
centro común o punto focal"; supone reunir
nuestros pensamientos a ideas dispersos
y mantener la mente firme y fijamente enfocada
o centrada, en el objeto de nuestra atención
inmediata, sin desviación ni distracción.
Implica la eliminación de todo lo externo
o extraño al asunto en observación.
Concentración
es el poder
de enfocar la conciencia sobre un tema dado
y mantenerla allí todo el tiempo deseado;
es el método de percibir con exactitud y el
poder de visualizar correctamente; cualidad
que permite al pensador percibir y conocer
el campo de percepción. Patanjali la define
así: "La concentración, consiste en fijar
la sustancia mental en un objeto determinado".
Esto necesariamente
involucra la diferencia entre el pensador,
el mecanismo del pensamiento y lo que el pensador
va a considerar. Por lo tanto debemos establecer
la diferencia entre quien piensa y aquello
que se emplea para pensar, la mente. Luego
viene el tercer factor, sobre qué se piensa.
Los estudiantes
harán bien, desde el comienzo de la meditación,
en aprender a establecer claramente estas
diferenciaciones básicas y cultivar el hábito
diario de hacer estas distinciones. Hay que
distinguir siempre entre:
- El pensador,
el verdadero yo o alma.
- La mente,
o el mecanismo que el pensador trata de
utilizar.
- El proceso
de pensar, o la tarea del pensador al imprimir
en la mente (cuando está equilibrada) lo
que está pensando.
- El cerebro,
que a su vez es impresionado por la mente,
actuando como agente del pensador, a fin
de trasmitir impresiones c información.
Meditación.
Patanjali define
la concentración como el mantenimiento de
la conciencia perceptora en cierta zona, y
la meditación como el mantenimiento prolongado
de la conciencia perceptora también en cierta
región. Ello implica simplemente una diferencia
en el factor tiempo y parecería que ambas
etapas fueran la adquisición del control.
Mediante la práctica de la concentración el
estudiante deberá lograr el suficiente control
a fin de no tener que reunir continuamente
sus pensamientos dispersos. Por lo tanto,
la concentración prolongada ofrece oportunidad
a la mente para actuar sobre cualquier objeto,
dentro del círculo infranqueable de la zona
elegida. La elección de una palabra o de una
frase como tema de meditación, establece este
"círculo infranqueable", y si la meditación
se practica en forma correcta, la mente nunca
se aparta del tema elegido, se mantiene enfocada
y continuamente activa, durante todo el período
de meditación. Además no debe permitirse a
la mente hacer lo que le plazca con el tema
o pensamiento simiente. Durante la concentración,
el que medita debe estar en todo momento consciente
de que utiliza su mente. Durante la meditación,
desaparece la conciencia de que se está utilizando
la mente, pero no se debe soñar despierto
ni seguir el hilo de las ideas relacionadas
con el tema, surgidas al azar. El pensamiento
simiente se elige con un propósito -sea por
su efecto sobre quien medita, o por el servicio
dedicado a otra persona, o en relación con
alguna obra espiritual, o en alguna fase de
la búsqueda de la sabiduría. Si el proceso
tiene éxito, produce en quien medita poca
o ninguna reacción, sea ésta placentera o
no. Si se trascienden las reacciones emocionales,
la mente, por propio derecho, puede actuar
libremente. El resultado es una claridad mental
nunca lograda anteriormente, porque la actividad
común de la mente está siempre asociada a
algún deseo, o es afectada por éste. En tal
estado de conciencia se trasciende el deseo,
así como más adelante se trasciende el pensamiento
en la etapa de contemplación. Cuando la mente
se aturde hasta la inacción, sea por inhibición
o por repetición persistente, no puede ser
trascendida en la contemplación ni utilizada
en. la meditación. La práctica de dejar la
mente en blanco no sólo es tonta, sino realmente
peligrosa.
VI. Algunas Sugerencias Preliminares
Encontrar tiempo
Es aconsejable
fijar cada día un determinado momento para
este trabajo específico. Al principio, quince
minutos son suficientes. Seamos honestos con
nosotros mismos y reconozcamos las cosas tal
cual son. La excusa "no tengo tiempo" es completamente
vana, e indica simplemente falta de interés.
En verdad podría decirse que no está interesado
quien dice no disponer de quince minutos de
los mil cuatrocientos cuarenta que constituyen
un día.
Ante todo,
procuraremos hallar tiempo por la mañana temprano
para la práctica de la meditación. La razón
estriba en que después de haber participado
de los acontecimientos del día y en el ajetreo
general de la vida, la mente está en un estado
de violenta vibración, lo cual no sucede si
la meditación es la primera práctica de la
mañana. Entonces la mente está relativamente
aquietada y puede sintonizarse más rápidamente
con los estados superiores de consciencia.
Además, si
iniciamos el día enfocando nuestra atención
en cosas espirituales y cuestiones del alma,
vivimos el día en forma muy distinta. Si esta
práctica se convierte en hábito, veremos muy
pronto cambiar nuestras reacciones a las incidencias
de la vida y empezamos a pensar lo que el
alma piensa. Entonces se realiza el proceso
de la actuación de una ley, porque "como el
hombre piensa, así es él".
Encontrar un lugar para la meditación
Luego trataremos
de buscar un lugar realmente tranquilo y libre
de intromisiones. No quiero decir tranquilo
en el sentido de que no haya ruido, porque
el mundo está lleno de sonidos; pero libre
de todo acercamiento y exigencias de otras
personas.
Los aspirantes
a la meditación hablan mucho de la oposición
que encuentran por parte de la familia y los
amigos. En la mayoría de los casos, es culpa
del aspirante mismo. La gente habla demasiado.
A nadie le importa qué hacemos durante quince
minutos de nuestro tiempo cada mañana y no
es necesario hablar de ello a la familia,
ni exigirles estar quietos porque queremos
meditar.
Si es imposible
tener un momento para meditar, antes que la
familia se disperse para los quehaceres del
día, o antes de iniciar nuestra tarea, busquemos
el momento propicio durante el día. Siempre
hay una salida para cualquier dificultad si
lo deseamos suficientemente, en forma que
no signifique eludir deberes u obligaciones.
Como último recurso, siempre es posible levantarse
quince minutos más temprano cada mañana.
Postura
Encontrado
el momento y el lugar, sentémonos cómodamente
y empecemos a meditar. Entonces surge la pregunta
¿cómo debemos sentarnos? ¿Cual es la mejor
posición, las piernas cruzadas, arrodillados,
sentados o de pie? La posición más fácil y
normal es siempre la mejor.
La posición
con las piernas cruzadas ha sido, y aún es,
la más corriente en Oriente, y se han escrito
muchos libros sobre posturas. Algunas de las
posturas tienen relación con el sistema nervioso
y con esa estructura interna de nervios sutiles
que los hindúes denominan nadis, que subyacen
el sistema nervioso, como se lo conoce en
Occidente.
El inconveniente
de tales posturas es que conducen a dos reacciones,
hasta cierto punto indeseables: nos llevan,
primero, a concentrar la mente en la mecánica
del proceso y no en su finalidad; segundo,
con frecuencia producen un agradable sentido
de superioridad, basado en la intención de
hacer algo que la mayoría no hace y que permite
destacarnos como conocedores en potencia.
Nos preocupamos del No - yo en lugar del Yo.
Debemos elegir
esa postura que nos haga olvidar más fácilmente
el cuerpo físico. Para el occidental probablemente
la mejor postura es estar sentado: lo importante
es que nos sentemos erguidos, con la columna
vertebral en línea recta, relajados (sin dejarse
caer) para que no haya tensión en ninguna
parte del cuerpo, bajando la barbilla parcialmente
a fin de eliminar toda tensión en la nuca.
La meditación es un acto interno y se practica
con éxito sólo cuando el cuerpo está relajado,
en posición adecuada y, luego, olvidado.
La respiración
Obtenida la
comodidad física y el relajamiento, y habiendo
retirado la consciencia del cuerpo, observamos
a continuación nuestra respiración. Veamos
si es tranquila, pareja y rítmica.
Considero útil
hacer una advertencia acerca de los ejercicios
respiratorios, que no son recomendables sino
para quienes primeramente han practicado durante
años en debida forma la meditación y la purificación
de la naturaleza corpórea. En las antiguas
enseñanzas de Oriente no se permitía el control
de la respiración, sino después de haberse
perfeccionado en los tres primeros "medios
de unión", y sólo con la adecuada instrucción.
La práctica
de ejercicios respiratorios nada tiene que
ver con el desarrollo espiritual, pero sí
con el desarrollo psíquico, y su práctica
conduce a muchas dificultades y peligros.
Los instructores elegían antiguamente a algunos
individuos para este tipo de enseñanza que,
sumada a un entrenamiento que había producido
ya cierta medida de contacto con el alma,
permitía a ésta guiar las energías evocadas
por la respiración, impulsar sus objetivos
y servir mundialmente.
Por lo tanto,
lo único que debemos procurar es que nuestra
respiración sea tranquila y regular; entonces
retiraremos totalmente nuestro pensamiento
del cuerpo y empezaremos la tarea de concentración.
La visualización y el empleo creador de la
imaginación
El siguiente
paso en la práctica de la meditación es el
empleo de la imaginación. Nos imaginamos cómo
el triple hombre inferior alineado, o en comunicación
directa con el alma. Hay varias maneras de
hacerlo. A esto lo llamamos práctica de la
visualización. La visualización, la imaginación
y la voluntad parecen ser tres factores muy
potentes en todo proceso creador. Son las
causas subjetivas de muchos de nuestros efectos
objetivos.
Al principio
la visualización es, en gran parte, cuestión
de fe experimental. Sabemos que mediante el
proceso de razonamiento, llegamos a la comprensión
de que dentro y más allá de los objetos manifestados
existe un Objeto o Canon Ideal, que está tratando
de manifestarse en el plano físico. La práctica
de la visualización, la imaginación y el empleo
de la voluntad, son actividades calculadas
para acelerar la manifestación de este Ideal.
Al visualizar,
utilizamos nuestra concepción más elevada
de lo que ese Ideal puede ser, revestido de
cierto tipo de materia, generalmente mental,
pues aún somos incapaces de concebir formas
y tipos más elevados de sustancia con la cual
envolver nuestras Imágenes.
Cuando creamos
una imagen mental, la sustancia mental de
nuestra mente establece cierto ritmo de vibración
que atrae hacia sí el correspondiente grado
de sustancia mental, en que la mente está
sumergida. La voluntad mantiene esta imagen
fija y le da vida. Este proceso continúa,
seamos o no capaces de verlo con el ojo mental.
No tiene importancia que podamos o no verlo,
porque el trabajo creador se realiza igualmente.
Quizás podamos alguna vez seguir y ejecutar
conscientemente todo el proceso.
En conexión
con este trabajo, en la etapa del principiante,
algunas personas se imaginan a los tres cuerpos
(los tres aspectos de la naturaleza forma)
vinculados por un cuerpo radiante de luz,
o visualizan tres centros de energía vibrante
que recibe el estímulo de un centro más elevado
y poderoso; otros imaginan al alma como un
triángulo de fuerza, unido al triángulo de
la naturaleza inferior -vinculado por el "cordón
plateado", mencionado en la Biblia cristiana,
el sutratma o hilo del alma de las escrituras
orientales, la "línea de la vida" de otras
escuelas de pensamiento. En cambio otros mantienen
la idea de una personalidad vinculada con
la divinidad que mora internamente, ocultando
en sí misma a esa divinidad, "Cristo en nosotros,
esperanza es de gloria".
Tiene poca
importancia la imagen elegida, siempre que
se inicie con la idea fundamental de que el
Yo trata de establecer contacto con el No-yo,
utilizar su instrumento en los mundos de la
expresión humana y viceversa, impulsar al
pensamiento de ese No-yo para que se dirija
hacia la fuente de su ser. Una vez realizado
esto podemos continuar con la práctica de
la meditación. El cuerpo físico y la naturaleza
de deseos se sumergen a su vez bajo el umbral
de la consciencia, entonces nos centramos
en la mente y tratamos de someterla a nuestra
voluntad.
La concentración
Precisamente
aquí enfrentamos el problema. La mente se
niega a amoldarse a los pensamientos que decidimos
pensar, y recorre todo el mundo en su acostumbrada
búsqueda de temas. Pensamos en lo que vamos
a hacer durante el día, en lugar de reflexionar
sobre nuestro "pensamiento simiente"; recordamos
a alguien a quien debemos ver o alguna actividad
que demanda nuestra atención; empezamos a
pensar en algún ser querido, e inmediatamente
descendemos al mundo de las emociones, debiendo
empezar a trabajar de nuevo.
De manera
que reunimos nuevamente nuestros pensamientos
y los retomamos con mucho éxito durante medio
minuto, pero de pronto recordamos una cita
o una diligencia que alguien está gestionando
y volvemos otra vez al mundo de las reacciones
mentales, quedando olvidada la línea de pensamientos.
Nuevamente reunimos nuestras ideas diseminadas
y retornamos la tarea de someter a la mente
obstinada. Pero a la larga y con la práctica,
se adquiere la habilidad de mantener una centralización
mental con una cierta efectividad.
¿Cómo se alcanza
esta condición? Siguiendo una fórmula o delineamiento
al practicar la meditación que, automáticamente,
establece un círculo infranqueable alrededor
de la mente, que dice "llegarás hasta aquí
y nada más". Deliberadamente y con intención
inteligente, establecemos los límites de nuestra
actividad mental, en tal forma que forzosamente
tenemos que darnos cuenta cuándo salimos de
esos límites. Entonces sabemos que debemos
ubicarnos nuevamente dentro del muro protector,
establecido por nosotros mismos.
VII. Trabajo a Realizar
Investigación
y Estudio
1. Lea y estudie
los siguientes capítulos (1) La Precaución
en la Meditación, en: Del Intelecto a la Intuición,
Alice A. Bailey, pp.143-158, y (2) Peligros
a Evitarse en la Meditación, en: Cartas sobre
Meditación Ocultista, Alice A. Bailey, pp
74-109.
2. En base
a su estudio mencione en que consiste, durante
el proceso de meditación, el/los problemas:
- derivados
de la ilusión de mente inferior: encuentro
con "maestros" y similares.
- por inhibición
- por atrofiamiento
- por negatividad
- por congestión
- por realizar
ejercicios de respiración
- de sobreestimulación
de los órganos sexuales
Práctica
de la Meditación
Primero, encontrar
un momento y lugar donde pueda hacerse el
trabajo sin interrupción o distracción. Por
la mañana temprano es el mejor momento, antes
de que la mente llegue a estar preocupada
con los asuntos mundanos del día. La regularidad
diaria es importante.
Sentarse en
una silla con respaldo recto teniendo bien
derecha la columna vertebral aunque con el
cuerpo confortable y relajado. Poner las manos,
con los dedos entrelazados, sobre las rodillas.
Efectuar algunas respiraciones lentas y profundas
al tiempo que la conciencia se vacía de todo
aquello que podría causar ansiedad y distraer
la atención.
Elevar la conciencia
a través de la imaginación creadora hacia
un punto focal fuera y por encima de la cabeza.
Considerar ese punto como la mente inferior,
la mente analítica, crítica, tranquila y sin
movimiento, como un tranquilo estanque de
luz. Proyectar una línea de luz hacia arriba
al centro del alma, viendo al alma como un
sol brillante, una fuente radiante de energía.
Este es el Yo espiritual real.
Visualizando,
prolongar la proyección de la línea de luz
en dirección a la mente superior o abstracta,
el aspecto más inferior del Yo divino. Mantener
este alineamiento iluminado en la imaginación
por medio de la visualización. Esto debería
llevar tan sólo unos pocos minutos. Hacer
una pausa o intervalo, consciente de la luz
y la energía del alma como el punto central
en la conciencia. Así, manteniendo la mente
firme en la luz, meditar durante unos pocos
minutos (no más de cinco) sobre un pensamiento
simiente, por ejemplo, "Que el alma controle
la forma externa, la vida y todos los acontecimientos.
Que el amor prevalezca. Que todos los hombres
amen".
Examinar primero
las palabras con la mente analítica, después,
tratar de penetrar en el significado interno
real. ¿Qué significaría si el alma controlara
toda la vida sobre la tierra y si el amor
fuera la energía relacionando a todo el género
humano? Visualizar entonces el flujo y la
precipitación de energía en todo el planeta,
desde el punto más elevado de la vida divina
al punto más inferior de la manifestación
física.
Detenerse
unos momentos para reflexionar sobre las vías
y medios de emplear las energías de luz y
amor en todos los dominios de la vida humana,
en todas las partes del mundo.
Finalmente,
actuando como un canal para la transmisión
de energía y como un acto de servicio a la
humanidad, derramar las energías liberadas
durante la meditación. Utilizar la Gran Invocación
para visualizar la luz, el amor y el poder
irradiando e inspirando la conciencia humana:
LA
GRAN INVOCACION
Desde
el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya luz a las mentes de los hombres
Que la luz descienda a la tierra.
Desde
el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones de los hombres
Que Cristo retorno a la tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios
es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades
de los hombres
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde
el centro que llamamos la raza de los hombres
Que se realice el Plan de amor y de luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que
la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el
Plan en la Tierra.
OM OM
OM |