Los
místicos y filósofos han sostenido siempre
que la Luz es el símbolo de Dios manifestado.
La ciencia moderna está llegando a aceptar
el concepto de que la misma substancia del
cosmos, de la cual todos los universos han
sido hechos, es una forma de energía-luz.
Los psicólogos enseñan al hombre cómo iluminar
los lugares oscuros de la mente, con el fin
de abrir nuestro espíritu a la luz inclusiva
centrada en el alma. Los educadores modernos
tratan de permitir que una edad iluminada
y universal nazca gracias al trabajo desinteresado
de los colaboradores de Triángulos, la Luz
del Alma puede llegar a este mundo tan necesitado.
La
Humanidad: Portadora Planetaria de Luz
En la historia
de la humanidad dos grandes maestros espirituales,
se destacan de los demás. El primero, Buda
considerado universalmente como la encarnación
de la luz; los preceptos y la enseñanza del
Buda, permiten al hombre coordinarse con su
espíritu, encontrar la vía entre "los pares
opuestos", mediante la práctica del desapego
y del desapasionamiento y finalmente llegar
a la iluminación y a la sabiduría.
El otro gran
Maestro, Cristo, es la encarnación del Amor.
Impartió a los hombres un nuevo mandamiento,
diciendo que debemos "amarnos los unos a los
otros", trascendiendo así el mandato profundamente
importante de todos los sistemas de vida y
de moral basados sobre la negación: "tu no
lo harás"
El desarrollo
de la mente y del corazón y el establecimiento
de relaciones entre ellos son, según lo dicen,
el propósito subjetivo de la manifestación.
Buda y Cristo están en la cima de la humanidad
en cada una de estas direcciones. Para la
correcta comprensión y la relación entre sus
enseñanzas el hombre resolverá todos los problemas
humanos, y tenderá un puente entre el antiguo
abismo existente entre Oriente y Occidente
y llegará a comprender la paradoja de la vida.
Porque la vida
es una paradoja. En Oriente se dice que la
mente "es la que mata a lo real". Hemos llegado
a comprender algo del significado observando
el estrecho intelectualismo y la pretendida
lógica que pueden despojar a la vida de todo
significado verdadero. Solo cuando la mente
esta influenciada por el amor, que puede ser
verdaderamente iluminada y servir de intermediaria
a la revelación.
De igual manera,
el amor es ciego sin el poder equilibrado
de la mente y sin la luz que ofrece sabiduría
y comprensión.
El privilegio
y el destino especial de la humanidad es el
de convertirse en portadora planetaria de
luz. La mente es la característica que distingue
a la humanidad de las otras vidas en evolución.
Ha sido la inteligencia que ha elevado al
hombre por encima del reino animal y es fundamentalmente
responsable de la posición dominante que ocupa
ahora en los mundos mental, emocional y físico.
La importancia
excesiva dada al aspecto racional y concreto
de la mente, es lo que puede convertirla en
la que "mata a lo real" y que constituye un
peligroso elemento en la actual situación
mundial. La mente abstracta y el alma, principios
esenciales de la conciencia misma, deben también
funcionar, a la luz de la sabiduría y de la
comprensión que deben fusionarse con la luz
de la sabiduría que es el don de la mente
concreta. Estos tres aspectos de la luz: sabiduría,
comprensión y conocimiento facilitan al alma,
que se encuentra en toda forma, los tres aspectos
de la energía del alma mediante el Alma del
Mundo.
La humanidad
no ha tenido nunca tanta necesidad de Portadores
de Luz. Abordamos un período único en la historia
de la humanidad, por las posibilidades que
nos ofrece. La "evidencia" de los problemas
mundiales, es un desafío: debemos procurar
soluciones con la ayuda de un pensamiento
inclusivo y universal.
Aquellos que
desean servir en cualidad de portadores de
luz, tienen que observar tres reglas:
- Cultivar
la Luz de la Sabiduría,
luz que relaciona al hombre con la voluntad
y el propósito de Dios y permite ver todas
las cosas según su importancia real.
- Desplegar
la Luz de la Comprensión, luz que nos
vincula con el corazón y con el Amor de
Dios y con la Compasión.. del Universo.
- Desarrollar
la Luz del Conocimiento,
que relaciona al hombre con la mente de
Dios y que permite dominar los tres mundos
de la evolución humana.
A medida que
estos tres aspectos de la luz, se despliegan
en nosotros, empezamos a irradiar la luz,
por intermedio del alma del mundo, sobre el
alma de todas las cosas, y así servimos.
Luz
Para la Humanidad Hoy
En lo que
concierne a la Humanidad de ahora, la luz
y la Buena Voluntad son los dos medios más
importantes para resolver los problemas mundiales
y establecer la civilización y cultura de
la Nueva Era. Es en el mundo de la luz, que
las opciones que la humanidad tiene que enfrentar,
están claramente visibles. La Luz revela lo
oscuro y lo indeseable. La luz revela también
el objetivo que puede ser logrado, cuando
el hombre tenga suficiente amor hacia la humanidad,
para seguir a esta Luz a donde quiera que
ella lo conduzca. La Luz y la Buena Voluntad
son necesarias, y estas dos energías constituyen
los instrumentos, con los que los miembros
de Triángulos de luz trabajan. Pero la luz
es siempre la primera energía, o cualidad
de la Divinidad, que se manifiesta, preparando
el camino a la expresión de los otros dos
aspectos de la Trinidad, el Amor y la Voluntad
o Propósito.
Triángulos
de Luz
La humanidad
tiene el poder de afectar los asuntos mundiales,
por medio de la invocación unida y dirigida.
El poder del pensamiento unido, de hombres
y mujeres de buena voluntad, puede crear un
canal de comunicación entre Dios y el hombre,
a través del cual pueden fluir energías espirituales
para curar y reconstruir el mundo enfermo.
Esta fuerza, siempre que este correctamente
dirigida y empleada, puede ser la "fuerza
salvadora" de la humanidad.
Los Triángulos
de Luz han estado trabajado durante más de
sesenta años para movilizar y unir el poder
del pensamiento de hombres y mujeres de buena
voluntad. El método es muy simple. Tres personas
concuerdan en unirse mentalmente cada día
para invocar el poder de la luz y de la buena
voluntad en servicio de la humanidad. Este
número de tres personas forma un triángulo,
el símbolo de la divinidad universal. Cada
miembro de un triángulo puede formar otros
triángulos, formando de esta manera una red
de pensamiento iluminado y de buena voluntad
que concatena la tierra.
La red de
triángulos, así formada:
- provee
un canal para la circulación de pensamientos
constructivos.
- es una
manera de transformación del clima espiritual
del planeta.
- es un medio
de distribución de energía espiritual, elevando
y transformando vidas humanas y consciencias.
Hoy día hombres
y mujeres de buena voluntad de todas las religiones
y filosofías, de toda raza y convicción política,
están trabajando en la red de triángulos,
encontrando en ella una unidad de plegaria
e invocación que trasciende toda diferencia
de las creencias externas.
¿Podrías encontrar
otras dos personas para que se junten a ti
en este servicio mundial y así ayudar a expandir
esta red?
Como
Formar un Triángulo
Encuentra otras
dos personas para que se unan a ti en pensamientos
cada día, por breves momentos en una meditación
creativa. En esta relación triple hay una
única potencia. De acuerdo a las escrituras
en todo el mundo, Dios opera como una Trinidad,
y tú puedes hacer lo mismo en tu propia esfera,
encontrando otras dos personas de la misma
mentalidad para formar un triángulo de luz
e interacción espiritual. Cada uno de los
otros dos pueden, a su vez, hacer lo mismo.
Y así, una red de luz y poder espiritual puede
ser expandida sobre toda la tierra. A través
de ello, una Fuerza de Luz podrá operar, y
tú en el lugar que estás habrás ayudado y
contribuido a ello.
Como
Hacer el Trabajo
El trabajo
de Triángulos de Luz es sencillo. Ello requiere
sólo un par de minutos para ponerlo en práctica,
y puede ser adaptado al programa de actividades
más restringido. Los miembros se sientan por
unos momentos, todos los día, no importando
en qué parte del mundo estén, y se unen, mentalmente,
con los otros dos miembros de su grupo, o
triángulos. Ellos invocan las energías de
luz y de buena voluntad, las visualizan circulando
a través de los tres puntos focales, y la
vierten externamente a partir de la red de
triángulos que circunda al mundo. Al mismo
tiempo repiten la Gran Invocación, ayudando
de este modo a formar un canal para la afluencia
de la luz y amor al cuerpo de la humanidad.
No es necesario sincronizar el tiempo cuando
el trabajo está siendo realizado, ya que el
triángulo está formado en la substancia mental
ello puede ser "reactivado" cuando uno de
los miembros comience a trabajar. |