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Disciplina
Física
... numerosos devotos
sinceros y aspirantes promisorios se preocupan tanto
por la forma y su disciplina, que no tienen tiempo
para dedicarse a la expansión del alma. Es tan intenso
el interés por sus reacciones a la disciplina autoimpuesta
y su capacidad por ajustarse o no a ella, que las
verdades espirituales que tratan de penetrar en
sus corazones, no pueden hacerlo. La moderación
en todas las cosas, el inteligente empleo de las
formas sustentadoras y el olvido de sí mismo, son
las características del discípulo, pero no del principiante.
Actualmente existen numerosos discípulos que deberían
estar actuando en el Aula de la Sabiduría; están
trabajando fanáticamente en el Aula del Conocimiento
y tan absorbidos por las disciplinas físicas que
ignoran las del alma. Les pido que reflexionen sobre
esto.
Reiteraré: las disciplinas
físicas tiene su valor en las primeras etapas e
imparten un sentido de proporción y percepción de
defectos y limitaciones. Tienen su lugar en tiempo
y espacio, eso es todo. Una vez que el discípulo
ha penetrado en el mundo del alma, emplea todas
sus formas con inteligencia, comprende su propósito,
no comete excesos ni se preocupa ni siente mayor
interés por ellas. Aparta sus ojos de sí mismo y
los dirige al mundo de los verdaderos valores. No
guarda ningún sentimiento autointeresado, porque
la percepción grupal va reemplazando rápidamente
su conciencia individual (1).
(1) Alice A. Bailey.
Tratado Sobre los Siete Rayos: Tomo V Los Rayos
y las Iniciaciones, 114-115. |
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