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Alimentación
Ninguna dieta puede
ser del todo apropiada para un grupo de personas
de diferentes rayos, diferentes temperamentos y
equipos y diversas edades. Cada individuo difiere
totalmente de otro, en algunos puntos, deben investigar
qué necesitan como individuo, cómo pueden ser mejor
satisfechos los requisitos corporales y qué tipo
de sustancia les permitirá prestar mejor servicio.
Cada persona debe descubrirlo por sí misma. No hay
régimen alimentario grupal. Tampoco es obligatorio
eliminar la carne ni mantener un estricto régimen
vegetariano. Existen períodos en la vida y a veces
encarnaciones enteras, en que el aspirante se somete
a una disciplina alimentaria, así como en otros
períodos, o en toda una vida, se exige temporariamente
un estricto celibato. Pero hay otros ciclos de vidas
y encarnaciones donde el interés del discípulo y
el servicio que presta, se orientan hacia otra dirección.
Hay encarnaciones posteriores donde ya no existe
un constante pensamiento sobre el cuerpo físico,
y el hombre actúa libre de los complejos dietéticos
y vive sin concentrarse en la vida de la forma,
ingiriendo los alimentos disponibles, con los cuales
puede mantener una vida eficiente. En el pasado
se consideraba esencial seguir un régimen vegetariano
como preparación para recibir ciertas iniciaciones.
Pero no siempre es así, pues muchos discípulos creen
que se están preparando prematuramente para la iniciación
(1).
El verdadero discípulo
no necesita del vegetarianismo ni de disciplina
física, por la razón de que ningún apetito de la
carne la domina. Su problema reside en otra parte,
constituyendo pérdida de tiempo y de energía, dedicar
la atención en "hacer las cosas físicamente correctas",
porque lo hace automáticamente y porque sus hábitos
espirituales contrarrestan las tendencias físicas
inferiores; la adquisición de dichos hábitos le
permite vencer automáticamente el llamado de esos
deseos que dan por resultado la satisfacción del
deseo inferior. Nadie es aceptado en el círculo
del ashram...si existe peligro de ser dominado por
los apetitos físicos. Ésta es una afirmación verídica.
Atañe particular y específicamente a los que se
preparan para la primera iniciación. Quienes se
preparan para la segunda iniciación deben demostrar
que se han liberado de la esclavitud de las ideas,
de la reacción fanática a cualquier verdad o dirigente
espiritual, y del dominio ejercido por su aspiración
-que por su intensa dedicación, sacrificaría tiempo,
personas y la vida misma, al llamado del Iniciador-
o, para ser más exacto, lo que él cree que es Su
llamado (2).
(1)
Alice A. Bailey. Tratado Sobre los Siete Rayos:
Tomo IV La Curación Esotérica, 248-249
(2) Alice A. Bailey. Tratado Sobre los Siete Rayos:
Tomo V Los Rayos y las Iniciaciones, 114. |
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